Parte 35

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Kuroko

Se sentía tan cansado, como si de pronto perdiera todo tipo de fuerza que tenía, era como sí la obscuridad lo invadiera, se encontraba en una habitación oscura que solo era iluminada por una especie de luz que atravesaba la ventana, quizá era la luz de la luna, pero no estaba del todo seguro.

En momentos como ese solía pensar en lo mucho que deseaba tener a su hijo en sus brazos y lo desconsolador que era el saber que no lo vería de nuevo. Masaru... su pequeño Masaru, de pronto como si un recuerdo vacío llegará, recordó las palabras de alguien más, esa que nunca pensó escuchar

"Su hijo estaba vivo y no solo eso, era aquel chico que encontró sin querer, se preguntaba, se preguntaba... ¿Cómo es que no lo vio antes?, era una copia casi exactita de su esposo, tenían cosas en común, pero sobre todo ese sentimiento de no poder dejarlo de lado, más cundo se enteró que necesitaba ayuda.

Su vida había sido buena y el deseo más grande en su vida era el ver de nuevo a su pequeño, cosa que se cumplió pero por un muy corto periodo de tiempo, se sentía tan cansado que en ese momento solo podía pensar en dormir...

Cuando un recuerdo perdido lo ataco de pronto. Era su esposo cargando a un recién nacido con mucho cuidado, tenía tanto miedo de soltarlo que solo lo sostenía cuando Kuroko estaba cerca, esa expresión en su rostro era de miedo puro. Miedo a lastimarlo.

Sonrió, recordando, todas esas noches en Inglaterra en las que solía llorar todos los días por querer regresar a Japón, porque querer ir a donde su hijo. Había tanto dolor que no había salido correctamente que en ese momento lo único que importaba era... era volver

Su hija aun lo necesitaba, Taiga lo necesita y el los necesitaba a los tres, tanto que solo valía la pena regresar por ellos, no se rendiría, en definitiva no lo haría, lo vería de nuevo, lo llevaría casa, le haría saber cuánto era querido, en definitiva no se quedaría de nuevo en ese lugar obscuro, no ahora que podía ver la luz más brillante que nunca"

Los chicos estaban bastante confundidos, de pronto estaban en una situación nada favorable, los hombres que estaban conduciendo la camioneta no parecían buenas personas, más cuando Masaru sostenía a esa pequeña niña que sin razón alguna se habían llevado.

— ¿Qué sucede Masaru? — pregunto algo asustado Taisei, al ver a su hermano asustado no supo que responder, todo estaba fuera de su comprensión.

Cuando escucharon la camioneta detenerse y lo hombres bajar, inmediatamente tomaron una pose defensiva, pero fue hasta que escucharon una voz familiar que se quedaron inmóviles, cuando la puerta de la camioneta se abrió solo se dejó ver a aquella mujer sonriendo.

— Miren quien volvió, los pequeños bastardos y... ¿Qué tenemos aquí?— dijo mirando a Ai, en cuanto intento acercarse Masaru no lo permitió— Con que un chico rudo, igual no importa, pronto todos ustedes obtendrán su merecido pequeños engendros. ¿No es así Nora?—al voltear a verle solo pudieron quedar sorprendidos.

—Lo siento — susurro sin verlos realmente.

—Bajen — uno de los hombres le indico que lo hicieran, por un momento Taisei sintió que ya lo había visto en algún lugar, mas no recordaba donde exactamente, bajaron de la camioneta encontrándose de nuevo con ese fatigo lugar del que habían huido. ¨"El Orfanato".

Ai caminaba bastante asustada, ese lugar no era para nada agradable, además de que estaba segura de que vio a un niño acostado en él piso cuando entraron, subieron las escaleras siendo guiados por la directora de Orfanato y esos hombres con cara de pocos amigos.

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