El rostro de Oliver no mostraba sentimiento alguno, su mirada llacía en la mujer que estaba parada a mi lado, por un momento creí que refunfuñaría o gruñiría al enterarse de que su nueva compañera seria un chica, pero no fue así, su rostro era duro, sus ojos parecían dos cubos de hielo, se podría comparar con un asesino que estaba siendo juzgado.
La razón de su mirada era obvia, ha pasado por momentos horribles, según lo que ha contado la profesora Chapman, ambos hemos tenido vidas duras, parece ser que no soy la única con problemas.
Una voz femenina se escucha desde dentro de la habitación, la directora Perkins reprueba con la mirada al chico, este frunce los hombros sin interés.
-Saca a esa chica de allí, Oliver- Pronuncia la mujer mientras acomoda sus lentes.
-No quiero, ¿Que? ¿Va hacerme algo? Mi vida se jodió lo suficiente cuando me enviaron a este lugar de mierda, no tiene nada con que amenazarme Rosa, nada - Escupió con odio el chico.
-Mas respeto Oliver, no quieres que tu compañera tenga una mala primera impresión de ti ¿Verdad?
-Me vale lo que esta niña pueda pensar de mi - Me mira de pies a cabeza.
-Te lo advierto Turner, no quiero que le hagas algo, de lo contrario te daré mas tiempo aquí o tal vez te envíe a otro lugar y sabes a lo que me refiero.
Oliver rueda los ojos, da media vuelta y vuelve a la habitación.
-Annalia- La directora toca mi hombro, volteo, mis ojos se encuentran con los suyos- Cualquier cosa que llegase a pasar allí adentro, dímelo, este muchacho suele traer problemas.
Asiento.
Tomo la manigueta de mi maleta, jalo de ella hasta que estoy dentro de la habitación.
Es bastante amplia, un puerta, supongo es el baño, dos camas, una en cada extremo de ella, un armario grande, mesas de noche y mucho más.
Una tos falsa hace que gire, un chica rubia, claramente teñida, ojos grandes y verdes, pechos gigantes, y un cuerpo lleno de curvas, sus delgadas cejas se levantan. Mi presencia no es de su agrado, me doy cuenta de que se encuentra en ropa interior, al parecer la diversión entre esos dos apenas empezaba.
-Soy Layla, un gusto- Estira su delgada y huesuda mano.
-Annalia- La estrecho, retira la mano rápidamente, Oliver, quien por suerte estaba completamente vestido llega cerca a nosotras.
-Veo que se conocieron- sonríe falsamente -Es hora de que te vayas Layla.
-Pero Oliver, no terminamos -La rubia se levanta de la desordenada cama y camina hacia Oliver, toca su pecho repetidamente, el chico aparta su mano de inmediato.
-Dije que es hora de que te vayas- dice con frialdad, agarra la ropa de Layla, toma a esta de la muñeca y la vota fuera de la habitación arrojando sus prendas a su rostro.
Oliver camina y se lanza a la cama.
Quedo parada en la mitad del cuarto, estar en este lugar es muchísimo mejor que estar en casa con mamá y papá torturándome a diario y siendo rechazada por mis compañeros de la escuela .
-Esa es tu cama -apunta detrás de mi - Organiza tu ropa en el armario, aquel es el baño -Apunta la puerta que noté al entrar -Ahora que te dicho todo, no me molestes, no me interesa ser tu amigo ni nada cercano a eso -Pone auriculares en sus orejas, conectados a un mp3 y cierra los ojos
Tampoco me interesa ser su amiga, lo único que necesito es dormir y pasar inadvertida en este edificio, pongo mi maleta sobre lo que desde estos momento será mi cama, abro el cierre y comienzo a sacar prendas.
Tardo unos 40 minutos en ordenar mis cosas, el armario estaba casi por completo ocupado por Oliver, por suerte no tengo demasiado que vestir.
Recuesto mi cuerpo sobre el colchón cubierto por sabanas y un edredón, es mucho mas cómoda que la roca en la que dormía en casa, mis padres decían que tendría algo mejor el día que me portara a la perfección, para ellos ese día nunca llegó, por lo que no cambiaron nada, esa es la razón por la que tampoco tenía un teléfono celular, tableta, mp3..., dicen que no merezco todos esos lujos que los padres normales les dan a sus hijos, claramente los míos no tienen ni un vello de normalidad.
Cierro los ojos e intento dormir, a pesar de que es temprano tengo muchísimo sueño, el viaje ha sido agotador, mi madre no dejaba de decir lo mal que me iría en aquel sitio en que me dejaría, en lo feliz que estaba por ya no tenerme a su lado, que sus vidas volverían a ser como eran antes de mi llegada al mundo "Divertida y Feliz", la verdad es que no me afectó el que dijera eso, me he acostumbrada a sus patéticos insultos que repite cual grabadora una y otra vez.
También mencionó que mi padre estaba un tanto triste por mi partida, ya que no tendría a una adolescente con la que pudiera divertirse por las noches, un mareo impresionante y una ganas de vomitar vinieron a mi al escuchar tales palabras tan sucias creo que eso es lo que más me alegra de mi estadía aquí, estar lejos de papá, ya no seré mas su juguete sexual, por fin se han acabado esas noches horribles.
La única persona que es digna de ser extrañada es la señorita Chapman, esa mujer ha sido la madre que no tengo, fue un total amor al ayudarme con mi situación, si Isabelle tuviese al menos un poco de ella, mi vida no seria tan despreciable.
Abro los ojos cuando escucho algo caer al suelo, Oliver se encontraba agachado recogiendo un portaretrato, puedo divisar el borroso rostro de la profesora, su madrastra.
-Tu madrastra es muy agradable- Digo sentándome en la cama cruzando una pierna sobre la otra.
-Ella no es mi madrastra, es mi mamá- Toma el marco entre sus manos, lo ubica de nuevo en su lugar y camina al baño.
-Y si, es un amor
Se adentra en el baño, vuelvo a recostarme, caigo dormida al momento en el mi cabeza toca la suave almohada.
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ANNALIA
Novela JuvenilLo que hice no está bien, nunca algo en mi vida ha estado bien. aún recuerdo sus caricias, sus palabras, la forma en cómo me hacía sentir.. amada. Todo fue lindo mientras duró, un momento más en mi sombría existencia llena de dolor y angustia, un si...
