How deep is your love?
How deep is your love?
How deep is your love?
I really mean to learn
Because we're living in a world of fools
Breaking us down when they all should let us be
We belong to you and me.
Lauren
Aquel día el sol cumplió una condena en la prisión del firmamento porque simplemente no se hizo presente entre las nubes grisáceas ó al menos quedé tan oculto entre ellas que sus tímidos rayos con los cuáles aparecía en mañanas como éstas, solo no quisieron salir.
Sin embargo, la batuta del día quedó bajo el frío y la lluvia que casi siempre se mostraba en la ciudad. Era una mañana lo suficientemente fría donde el debate de si era buena idea dejar las sábanas ó no me azotó en el rostro durante varios minutos antes de que adquiriera fuerzas para ir a la ducha y escoger la ropa que utilizaría para ir al colegio.
El silencio sepulcral de todas las mañanas tomó protagonismo entre medio de las gotas de agua de la ducha y mis ganas infinitas de quedarme en casa hoy, no obstante, mientras las gotas caían de a poco dándome una sensación de paz mientras me lavaba los dientes pude ver con detención como el pequeño envase de Prozac relucía en uno de los estantes del baño y mi mirada quedó por unos segundos en él antes de abrirlo y dejar con una pequeña sonrisa una de las pastillas en el taburete negro que decoraba la habitación entre paredes de cerámica blanca.
No hubo ningún tipo de suspiro ni tampoco algún tipo de negación de mi subconsciente al sentir la suavidad con la cuál aquella pastilla decoraba la oscuridad del taburete y es que ya no ponía en duda que muchas veces necesitabas una ayuda externa para superar muchas mareas violentas que siempre volvían a invadir mis costas sin tener ningún tipo de precaución de no destruir todo lo que estaba construido. Llevaba dos semanas y media tomando dos pastillas del envase que había conseguido con Sarah y el efecto era simplemente extraordinario.
Era más que real la teoría de que era felicidad encapsulada y lo mejor de todo es que no presentaba ningún tipo de efecto adverso como el valium, ni alguno de los otros antidepresivos con los cuáles había convivido un par de veces gracias a mi psicóloga quién no dejaba de opinar de que vivía en una depresión profunda y que debía ser tratada antes de que pudiese ser algo más grande.
Me quité el pijama blanco con negro que tenía puesto y sentí como mi piel desnuda era carcomida por la brisa de la ventana superior del baño abierta, me quedé unos segundos sintiendo como mi cuerpo palidecía aún más por el frío mientras mis ojos se cerraban dejando que esa sensación invadiera cada rincón que había sido cubierto por mi ropa.
El calor y yo jamás habíamos sido los mejores amigos por lo cuál vivir en una ciudad donde el frío y la lluvia iban de la mano, era el mejor escenario que podía tener por mis mañanas y mis tardes por lo tanto una sonrisa salió de mi rostro ante ese simple gesto de cariño del tiempo de hoy para finalmente entrar a la ducha sintiendo las gotas de agua caliente sobre mi piel fría y por primera vez en mucho tiempo, sentir que realmente me estaba calentando y no solo era una falsa invención de mi cuerpo para seguir con vida.
Hace mucho que no sentía lo que era un poco de calor bajo mi piel y no era por la situación climática, era simplemente por el hecho de que hiciese lo que hiciese, mi piel seguía estando bajo el abrazo del frío y la desesperanza.
Al salir de la ducha y comenzar a vestirme pude ver como los minuteros del reloj bailaban entre medio del baño dándome a conocer que en unos segundos aparecería la llamada de todas las mañanas. Sonreí sintiendo como a veces la rutina jugaba con todas sus cartas y podía hacerte feliz, tal vez Camila no estaba tan equivocada con el hecho de que adorase el orden y viviera sumergida bajo días iguales que le daban una paz de que al menos podía protegerse contra los eventos que escapaban de sus manos.
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Perfect
AlteleFue en aquel momento cuando el tiempo se detuvo y las manecillas del reloj no se atrevieron a seguir girando, cuando me di cuenta de que la perfección no estaba en sus ojos, ni tampoco en la curva más bonita que tenía, ni tampoco estaba en su mirada...
