[ 13 ]

1K 118 20
                                        

Llegué al hotel rápidamente y lo primero que hice fue tomar el teléfono y marcar su número.
Estaba furioso y aunque sabía que podría llegar a decir cosas de las que podría arrepentirme después, no me importó.

¿Hola?
Por suerte contesto él y no la maldita perra de Annica, no estaba de humor para aguantarla en este momento.

Eres un hijo de puta —dije furioso con mis labios pegados al teléfono.

—¿Axl? —preguntó.

—¿Quién más? Imbécil —escupí—. ¿Por qué mierdas no tienes las pelotas para dar la cara y decir todas las mierdas?

¿A quién mierdas no le estoy dando la cara? —bufó.

—A tu madre, seguro —contesté irónicamente—. ¿A quiénes más? A la banda, a Doug, a mí —dije molesto—. ¿Por qué tienes que ir como el más marica mandando cartas presentando la renuncia? ¿Acaso te faltan pelotas para hablar? Da la cara y no seas tan mierda, Isbell.

William... —dijo en un susurro—. No puedo, ¿entiendes?

No, no lo entiendo, Isbell —dije rechinando los dientes—. Y tal vez nunca lo entienda. Para todos, para Doug, para mis fans y hasta para ti podré ser una hijo de puta, un infeliz y todo lo que quieras, pero a mí nunca me faltan las pelotas para decirte las mierdas en la cara.

Axl, déjame hablar...

¡No quiero escuchar ni mierda de tu boca! —repliqué—. ¡Eres un maldito cobarde! ¡Y si para todos soy una mierda, pues créeme que tú eres el triple que yo! —dije ya con lágrimas en mis ojos.

—¿Podemos hablar tranquilamente?

—Eres un asco.

William joder, escúchame, por favor.

—Te odio, ojalá nunca te hubiera conocido —dije con rabia.

No sabes lo que estás diciendo.

Si no lo supiera no lo estaría diciendo —bufé—. Púdrete —dije para finalmente colgar el teléfono.

Perdóname, Izzy | {Izzaxl}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora