Mejillas rosadas , ojos vacíos, largas pestañas pegosteadas por lágrimas , labios hinchados y húmedos, anaranjados cabellos enmarañados y gimoteos.
Eso era en lo único que pensaba el Moreno de cabello beige.
Recorría cada magulladura en su piel con una mirada vacía.
Sus dedos tanteaban con temor y melancolía cada cicatriz.
Soltó un suspiro , ni siquiera podía decirse a sí mismo si lo que él vivía era un sueño —pesadilla— o una mera patada en venganza de la vida por todas las idioteces que había hecho.
Hecho una última mirada mezclada de sentimientos indescifrables a los ataúdes de los que eran sus padres.
Aquellos que lo habían hecho sentir que la vida no valía la pena , que morir siempre era una opción, que sentirse un asco , que cada vez que te vieras al espejo sintieras arcadas era algo normal.
Los que lo habían hecho añicos , para luego regresar sin una pizca de vergüenza a acariciar con delicadeza sus empapadas mejillas , cubrir sus heridas con mentiras y dejar fríos besos, y descaradamente decir que la culpa la tenía él.
Un par de lagrimas lograron descender por sus mejillas. Mordió con fuerza su labio y se abrazó a si mismo.
Comenzó a reír , ahora era libre.
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Rosas blancas y amarillas decoraban las mesas y gran parte del local , largas cortinas de seda doradas caían con delicadeza hasta el suelo cubriendo las enormes vitrinas dando un toque elegante a la iluminación.
Filas y filas de mesas con sillas rodeándolas, una carpeta de felpa blanca adornaba la entrada del local, la cuál era cubierta por un arco de enredaderas pintadas de un blanco perlado con detalles dorados.
Tenues luces amarillentas iluminaban el altar y el camino hacia este.
Y pequeñas lucecillas tintineantes que pendían de los árboles de los alrededores daban el toque de sencillez al lugar.
La boda sería hermosa.
Los últimos ensayos de la boda se llevaban a cabo, un par de días más y su día perfecto estaría ahí.
El castaño oscuro salía de su camerino completamente informal.
Llevaba una sudadera gris , unos pants negros , al hombro cargaba una maleta con sus accesorios, su cabello se encontraba atado en una cola alta y por último traía unos tenis blancos Algo desgastados.
Su prometido no era la diferencia , el traía una Bermuda beige y una camisa roja junto con unos tenis del mismo color.
Ambos se acercaron y se dieron un corto beso en los labios.
El mayor tuvo que inclinarse ligeramente hacia el frente para no tener que hacer que su chiquito tuviera que ponerse de puntitas.
El rubio deslizó su mano hasta la delicada mano de su hermoso prometido y entrelazo los dedos con esta.
- ¿qué tal tu prueba de vestuario lindo? - inquirió curioso el rubio mientras comenzaban a caminar de la mano.
- Muy bien, y la tuya?- soltó mientras apreciaba las hermosas greñas rubias de su prometido.
- creo que la de maquillaje está loquita , hoy casi me pone delineador en vez de corrector- susurró extrañado el rubio mientras se inclinaba ligeramente para ser más cauteloso.
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Aún te recuerdo
RandomHan pasado tres años desde de que Bon terminó la preparatoria y ahora se encuentra en una prodigiosa universidad. Pero debido a problemas familiares deberá irse y cambiar de colegio . Lo que menos se esperaba es que en esa universidad se encontraría...
