Capítulo O2.
Cuando salí de clases choqué, me caí y quedé tendida en el suelo. Alguien se acercó y me tendió la mano para ayudarme. Levanté la cabeza y me encontré con Matt 《Oh, Dios》
Le tomé la mano y me levanté con facilidad.
—Gracias. —Le sonreí.
—Un placer... em. —Dudó esperando a que le dijera mi nombre.
—Jessica.
Asintió y se fue con una chica de pelo negro, era bonita. Me sentí mal, bueno. ¿Y por qué debería sentirme mal?
—Increíble Rojita, tardas menos de un segundo en confesarle tu nombre a él y a mí tres periódos de clases —dijo en mi oreja, erizando mi piel, ¿y a éste qué le picó?
—¿Podrías dejar de seguirme? Gracias. —Me crucé de brazos.
—¿Podrías dejar de saltar a la defensiva? —dijo sarcástico, con una sonrisa. Uf.
—¡Yo no... salto a la defensiva. —Se rió, que patética soy. Dí media vuelta y me fuí de allí.
Lo bonito, lo tiene de fastidioso. ¿Acabo de decir Bonito...?
Las últimas clases no me tocaron con él (afortunadamente) y sólo algunas con Elizabeth.
Según yo, en ésta universidad, al ya estar adentro, te podrías matricular para pasar noches ahí, y es bonito, entiendo a la mayoría que se quedan, bueno aunque parezca hotel-escuela. Estaba casi segura que no cobraban, pero quién sabe.
Elizabeth se adelantó como leyendo lo que estaba pensando. Qué miedo.
—¿Qué piensas de que nos quedemos aquí, en vez de en tú casa o en la mía? —Sugirió echándose el cabello castaño hacia atrás.
—Pensaba decírte lo mismo, pero espero que sí cobran, sea mínimo.
Liz se fué a pedir informes y yo me quedé sentada en unas sillas de metal acolchonadas, uuh que genial.
—¿Me estás siguiendo Ro... Jessica? — ¿Qué si yo lo estoy siguiendo? Pensé hacer amigos, pero si son como él, mejor lo olvído.
—No lo creo. Y deja de decirme Rojita por favor.
—No te dije Rojita —dijo bajando la mirada, Elliot estaba de pie.
—Pero casi lo haces. —Me giré, no me gusta mirar a la gente a los ojos.
—Pero no lo hice.
—Es casi lo mismo.
—No.
—Sí... ¡Parecemos niñitos! Basta, el punto es que no quiero que me digas así.
—¿Por qué no? —Ahora había puesto su sonrisa de arrogancia.
Elizabeth salió contenta, pero se detuvo en seco al ver otra vez a Elliot. Umm.
—¿Interrumpo algo? —dijo contemplando directamente a Elliot.
—No, él ya se va. —Negué con la cabeza.
Traté de sonar lo más seca que pude. Liz levantó una ceja perfecta, miró a Elliot que con inocencia se acercaba.
—Uy, no hay problema Rojita, puedo quedarme un poco más y así me presentas a tú amiga.
Me quedé estática ¿a mí amiga? me ofendí un poco y me estuve en shock.
—Elizabeth Sweet —habló primero, tendiéndole la mano demasiado coqueta, genial, mi amiga ya lo miró mucho tiempo.
—Dulce... Muy bien. Pues yo soy Elliot Owen, señorita. —También le dio la mano, y sonrió con arrogancia. Otra vez.
Estuvieron viéndose un momento, estaba preparada para irme, me sentía fuera de lugar, enfadada, molesta, todos los sinónimos que se conozcan, pronto me alejaría, no creo que se den cuenta.
En ese momento, siento una mano sujetarme.
—¿Celosa, Rojita? —Sus ojos brillaron orgullosos.
Puse los ojos en blanco ¿celosa? me comencé a reír, aunque me molestaba que siguiera sujetándome.
—No ¿Debería? —Forcejeé quería que me soltara pero era más fuerte que yo. Comencé a desesperarme, respiré lento —. Elliot por favor suéltame.
No me hizo caso, sus ojos me miraban tan profundo, me sentí desnuda por un momento, hasta que reaccioné y como no había querido soltarme, mis ojos se comenzaron a llenar de lágrimas y le planteé una cachetada.
Me soltó y se sobó con exageración la mejilla, huí prácticamente de ahí, hasta que escuché la voz de Liz.
—¡Jessie! Espera mujer.
No respondí y seguí caminando hasta que me alcanzó.
—¿Qué te pasa? —dijo algo cansada por el tono de su voz, se enderezó y sonrió —. ¿Así que te gusta?
Abrí mucho los ojos, casi se salen.
—¿Qué? NO. —Miré mis manos.
No tenía ni idea porqué estaba haciendo todo esto.
—¿Entonces por qué huiste?
—No quería estar ahí... Quería... em. Comer, muero de hambre. —Reí nerviosa.
—Te gusta —afirmó con una sonrisa de oreja a oreja. Casi literalmente.
—Elizabeth, tengo un día aquí, no me puede gustar, no lo conozco. Aparte no es mí culpa que nuestros padres hayan decidido inscribirnos casi a mitad del año.
Se quedó callada, como sí estuviera pensando... Oh oh.
—No cobran —dijo al fin, me dio miedo su tono de voz.
—¿Qué? —repliqué realmente confundida.
—Oh vamos. Las habitaciones, no cobran. Si me hubieras dicho que te gustaba no hubiera hablado con él, pero déjame decirte que es guapo, y está bueno. Un poco de arrogancia para mi gusto, pero bueno.
Me quedé aturdida, pero ella ya se estaba riendo, al poco rato su risa me contagió y también me estaba riendo. Fuimos por un especie de habitación, estaba hermosa, era espaciosa, tenía dos camas matrimoniales, era blanca con toques rosas, violetas y azules. Me encantó, luego decidimos ir a nuestras casas por cosas y así.
Horas después ya estabamos viendo la televisión, yo no aguanté mucho, luego de un rato me quedé dormida.
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Be Yourself
Random《No quiero enamorarme》《No quiero enamorarme》se lo repetía muchas veces en el día, pero cuandro Jessie entra a la universidad no sólo ve a un chico que la vuelve loca. ¡Sino dos! Lo peor es que comienza a llamar la atención y nunca le gustó eso. Tamb...
