Mi vida.

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Capítulo 32.

Punto de vista:
Elliot

Desperté por un golpe seco que provenía de fuera.

Quería estirarme pero algo me lo impedía. Bueno, más bien alguien.

Jess estaba todavía sobre mí, iba a ser un pequeño problema si no la despertaba ya, además de que el horrible sonido seguía escuchándose y creo que hasta más alto.

La sentí moverse, se talló los ojos y después se sobresaltó, dando un grito y cayendo directamente al suelo.

Me levanté rápidamente a ayudarla. Estaba toda roja y despeinada. Aún así me parecía condenadamente adorable.

La levanté del suelo y le dí un beso en la nariz, el color rojo de su cara aumentó y me hizo reír.

Me aparté de ella y apagué la televisión, la luz debió haber llegado en la madrugada. Abrí la puerta y me llevé la sorpresa de que Elena y Matt estaban ahí y se les veía preocupados. Entraron rápidamente y se frenaron al ver a Jess.

Oh maldición. Esto pintaba mal. Ambos estábamos despeinados, ella seguía viéndose sonrojada y por alguna razón sus labios estaban rojos. Qué suerte tengo ¿no?

-¿Qué diablos...? -Matt me miró con el ceño fruncido y Elena soltó una risilla.

Jess corrió hacia su amiga y la abrazó, creo que no se daba cuenta del pequeño (enorme) malentendido y momento incómodo en el que estábamos.

Matt me indicó con la mirada que lo siguiera, yo sabía perfectamente que seguía sin confiar en mí después de todo lo que habíamos pasado años atrás.

-Sé lo que piensas, pero te juro que no es lo que tú crees -levanté las manos frente a mí en señal de rendimiento pero su semblante no cambiaba.

-Elliot, eres tan malditamente impulsivo que...

-No no, te equivocas. Eso quedó totalmente en el pasado. Mírala, no se dió siquiera cuenta de que la tensión flotaba en la atmósfera. Por favor no arruines esto.

-¿Arruinar qué? -soltó a la defensiva, esto iba empeorando.

-Jess confía ciegamente en tí. Si alguna vez le dices algo... algo malo sobre mi antigua reputación, te creerá y...

Ambas chicas aparecieron junto a nosotros con una sonrisa. Elena me miraba con picardía y yo sólo negué con la cabeza, no era lo que todos pensaron.

Jess se acercó con cautela a su mejor amigo y cabizbaja lo abrazó, no sé qué había pasado exactamente pero él le respondió inmediatamente el gesto.

Sentí una punzada en el estómago. Sabía que su relación era demasiado cercana y sólo de amistad, pero mentiría si dijera que nunca me he puesto celoso.

Tienen demasiada confianza el uno con el otro que creo que no existe nada que pueda romper su vínculo.

Sin embargo nuestra relación era un poco más frágil. En parte era mi culpa, no confiaba demasiado en las personas y me gustaba pasar tiempo a solas.

Pero ella era como un pequeño cachorrito que necesitaba mucha atención, cuidados y cariño. Me desesperaba no poder atenderla como Matt lo hacía. Me sumergí tanto en mis pensamientos que no me dí cuenta que Elena chasqueaba sus dedos frente a mí.

-¿Estás bien? -frunció el ceño.

-Sí -contesté seco. Era humillante que me haya ido a otro planeta, era un símbolo de debilidad.

Matt casi arrastraba a las dos chicas fuera de mi cuarto, pero Jess quiso quedarse unos pocos minutos más.

-Gracias -se acercó a mí y me dió un beso en la mejilla. Yo le dí otro en la frente y le dije adiós con la mano.

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