21. Enemigo

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Al día siguiente, luego de que todas las partes recibieran la notificación de herencia, Eric se encontraba en su oficina esperando la llamada telefónica de Amely, ya que como se había planeado desde antes que muriera el señor Park, él sería el abogado representante de la chica.

En eso estaba cuando los gritos preocupados de su secretaría interrumpían su lectura, más aquel portazo que lanzó Shin al abrir y cerrar la puerta de golpe; lo saco del trance hermoso de su historia clásica.

La mujer con esos tacones de ajuga camino marcando el paso con el sonido ruidoso; mantenía la mirada fija y el ceño enfurecido, como si hubiera tenido la peor mañana de su vida. Al llegar frente a frente, plasmó la citación en el escritorio de la oficina de Eric para luego cruzarse de brazos.

— ¡¿Qué significa esto, Eric Baker?! —preguntó la mujer con la voz firme.

El abogado sacrifico una de sus más bellas sonrisas al mostrarla ante ella, ya que la situación le causaba mucha gracia, era increíble como Shin se volvía loca por el dinero.

—Es una citación —respondió tranquilo dejando su libro sobre el escritorio para dedicar toda su atención en la loca mujer.

—Sé que es una maldita citación. A lo que voy es que: en ella hay tres involucrados, y que yo sepa, soy hija única —musitó Shin frunciendo sus labios entre sí, como si tuvieran una lucha uno con otro—. ¿Qué te traes entre manos, Eric? Porqué estoy segura que todo esto es obra tuya.

Una carcajada estruendosa se marco en toda la habitación. Eric no podía creer la enorme imaginación de Shin —Estás loca —dijo a la vez que apoyaba su espalda en el respaldar de su cómoda silla de cuero—. Si piensas que esto es obra mía, pues allá tú, aunque lamento decepcionarte, querida. Todo lo que sucederá a partir de ahora es exclusivamente obra de tu padre. Yo soy solo una pieza más de este puzzle.

—Eres un...

— ¡Hey! Detente ahí. No es necesario que me insultes, Shin —mencionó él con la sonrisa en el rostro—. Si quieres saber más de esto, entonces ve el 16 de noviembre hasta el juez, es ahí donde todos sabremos la verdad —mientras hablaba tomó la citación que la mujer había dejado sobre la mesa y se la entregó—. Ahora, por favor, sal de mi oficina.

La mujer pego un suspiro profundo, trataba de calmar sus nervios y de no lanzar un zapato de tacón en los ojo de Eric, ya que tenía la certeza de que todo esto era un plan maquiavélico del joven.
Al terminar de escucharlo y de hundir todo en un pensamiento negativo, Shin tomó de regreso la citación en sus manos, entonces dio media vuelta y comenzó a caminar hasta la salida, sin embargo, antes de dar paso a fuera, dijo —Ten cuidado, Eric Baker, no te gustara tenerme de enemiga —luego se retiro digna de su altura, como si su posición fuera la indicada.

El joven abogado solo sonrió de manera graciosa, Shin siempre había sido demasiado, desde en la época en donde era tan solo una chiquilla mal criada —Ah, noona —suspiró con la sonrisa pegada a los labios, pues sabía más que nadie que la mujer iba a dar una pelea innecesaria cuando supiera todo, ya que nada podía cambiar después de que el testamento fuera leído ante ella, Amely y la tercera parte.

Fue en ese momento de pensamientos graciosos y anticipados al futuro cuando su móvil comenzó a sonar, mostrando en la pantalla un número totalmente desconocido para él. Rápidamente cogió la llamada encontrando al otro lado de la línea una voz suave, un poco asustada y confundida, con un tono leve de ternura.

Hola... ¿Es el número de Eric Baker? Estaba llamando por la citación... Soy Lee Amely.

Al oír decir su nombre su corazón dio un brinco de felicidad, al igual que él que se paraba del asiento con la alegría dibujada en el rostro «Si, soy yo. Es un placer escucharla, señorita Amely» respondió dando pasos de aquí allá en aquella gran oficina que era alumbrada por la luz solar cálida y fuerte que se asomaba por los ventanales grandes. Desde afuera se notaba aquella brisa acariciar el rostro de las personas, y como los arboles ya se desnudaban de sus ropas.

Amely (Proceso)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora