El día del matrimonio de YoungMi había llegado; el lugar escogido para la boda estaba hermosamente decorado con el color blanco y rosa pastel, tal como las madres de ambos lo habían planificado. Erika se veía hermosa en su largo y fino vestido, realizado por un diseñador de alta costura. Se sentía nerviosa como todas las novias en su momento, un poco angustiada y hasta temblada de la emoción.
Por otro lado estaba YoungMi, el novio, sentado en el suelo del cuarto en el hotel en donde se realizaría la ceremonia. En su mano mantenía su móvil con el número de Amely puesto en la pantalla con las opciones de llamar o enviar un mensaje. Simplemente no sabía qué hacer.
Rasco su cabeza unas cuantas veces intentando deshacerse de los nervios y el miedo que sentía, estaba a punto de cometer el peor error de su vida, no obstante, no podía detener aquel error, ya que había dado su palabra a su padre. «Amely...» susurró en un tono suave, quebrándose por dentro con tan solo pronunciar su nombre. Deseaba hablar con ella o al menos decir lo que tenía guardado. A lo mejor gritar en aquellas palabras que siempre la amaría solo a ella, o tratar de interpretar que su corazón iba a entregarlo a una mujer que no amaba para protegerla. ¿Qué debía hacer?
Pues en ese momento de lucha entre el deber y los sentimientos reales, el joven cierra sus ojos liberando una lagrima que recorrió su rostro hasta llegar al mentón. Posó su cabeza en la pared y suspiró, liberando el pesar de aquel amor prohibido, tal cual como lo había leído en su niñez en los cuentos de hadas.
«Tenias razón... El amor no sirve de nada»
Despacio se puso de pie mostrando su patética imagen en el espejo, entonces una sonrisa libero de sus labios al notar que simplemente era un fracasado en la vida por no poder aferrarse a la persona que amaba —Estas jodido —murmuró lanzando el móvil a la cama para comenzar arreglar su corbata, sabía que pronto entraría su madre por la puerta con una enorme sonrisa pintada en el rostro, así que debía estar listo para, por lo menos, darle una felicidad a ella—. Bien. Es todo —dijo al aire para terminar tomando su cabello en una simple coleta de caballo.
— ¡Oh, por dios! Te ves guapísimo —enfatizo su madre al entrar al cuarto como él había esperado. Se veía hermosa, como nunca antes la había visto él; radiaba felicidad, como si su cuerpo tirara rayos a las personas para contagiarlas.
—Gracias, madre. Tú te vez muy bella —respondió
—Tan lindo. Dices eso sólo porque soy tu madre —musitó ella ordenando con cuidado la corbata de su hijo y regalando una amable sonrisa, ya que sabía que todo ese proceso era bastante tedioso para él—. Todo estará bien, amor. Lo prometo —dijo besando el rostro del joven con esa pisca de calma que sólo una madre puede entregar—. Vamos, la gente te espera.
Ambos salieron del cuarto con la esperanza de que el futuro pudiera ser mejor. Fue ahí, cuando al cerrar la puerta y alejarse, su móvil sonó mostrando en la pantalla un mensaje con el remitente.
Amely:
Hoy es el día ¿No es así?
Tengo muchas cosas que decir, pero como siempre dejaré que las cosas pasen... Yo... Yo lamento todo lo que paso... Justo ahora me siento una tonta, pero no te culpes. La culpa es mía por haberme dejado llevar...YoungMi, de todo corazón, te deseo lo mejor en tu vida. Deseo que seas feliz y que vivas por tus sueños, no por los de otros ¿Si? Al menos prométeme que harás eso ¡Debes hacerlo!En fin... Gracias por todo, YoungMi, realmente fui feliz contigo, como hace mucho no lo había sido. Guardare nuestros momentos en mi memoria, para que cuando nos encontremos, nos riamos de todo lo malo ¿Vale?
Cuídate mucho. GoodBye ✔
ESTÁS LEYENDO
Amely (Proceso)
Teen FictionAmely, es el libro que cuenta la historia de vida de una joven asiática que sobrevive a fuertes sucesos. Todo comienza con la muerte de su madre, pero ¿Cómo terminara? Anímate a vivir desde cerca esta emocionante historia. Po...
