La razón de existir de la Hermandad del Sello es llegar a realizar el Ritual Maestro Final de Liberación. Para eso necesitan dos elementos fundamentales: el Sello y la presencia del Marcado. Después de mucho tiempo, las piezas han comenzado a acomod...
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CAPÍTULO 31
La intención de Llewelyn había sido investigar el asunto de la construcción del refugio, pero sus responsabilidades en la escuela y el estar atento a los desarrollos de Lyanna lo absorbieron por completo. Se teleportó un par de veces dentro de la oficina privada de Govannon en el palacio cuando éste estaba ocupado en otros lugares, pero no encontró los planos de los que le había hablado Augusto. Los esquemas que encontró solo describían un aula común bajo tierra y dos salidas de emergencia, nada extraño, nada sospechoso. Llewelyn sabía que Augusto no le hubiera mentido acerca de lo que vio, pero... ¿Habría interpretado mal las cosas? ¿Se habría topado con planos que no tenían nada que ver con el proyecto actual del aula? Por otro lado, si el proyecto era trivial y sin importancia, ¿por qué Humberto le había dicho que si quería información al respecto debía hablar con su padre? ¿Por qué involucrar a Lug en esto? Llewelyn le había planteado esta misma pregunta a Alaris, quién se había encogido de hombros y le había dicho que toda modificación en la escuela debía ser autorizada por Lug y que no había nada de extraño en las palabras de Humberto. Todo el asunto olía mal, pero pasaron casi dos meses hasta que Llewelyn tuvo la oportunidad de ponerse a investigar más a fondo.
En esos dos meses, Lyanna no había sido molestada por sus compañeros de clase, y las cosas habían estado muy tranquilas. El exilio de Augusto había tenido un efecto muy profundo en las mentes de los acosadores de su hermana. Sabían que si alguno de ellos era devuelto a su familia, no los esperarían dos padres amorosos que los contendrían emocionalmente y que comprenderían su situación, los esperaría el desprecio, y posiblemente, una condena a muerte. Así que todos se cuidaban de evitar cualquier contacto no amistoso con la niña que había derrotado a Augusto en aparente buena fe, y había causado su exilio de un lugar que para ellos significaba protección y una oportunidad de vida decente.
Las habilidades de Lyanna crecían día a día a pasos agigantados. Para ella, todo era como un juego. Donde los demás necesitaban años para aprender a manejar los distintos elementos de la naturaleza, ella lo asimilaba y lo conseguía en días sin aparente esfuerzo: teleportación, telepatía, burbujas temporales, sanación, manipulación de los elementos, materialización de cosas, todo eso era tan natural para ella como lo es caminar para cualquier otro niño de su edad. Actualmente, había comenzado a tomar clases con Govannon pues se había interesado por la transmutación de los elementos.
Llewelyn aprovechó esa tarde en que sabía que Lyanna estaría con Govannon por varias horas para reiniciar sus pesquisas sobre el refugio. Hasta ahora, no había hablado con nadie del asunto, pero al no llegar a nada en su investigación, decidió pedir ayuda.
—¡Llewelyn!— exclamó Julián al verlo entrar a la torre de vigilancia donde cumplía su turno— ¿Qué te trae a mi aburrido lugar de trabajo? Nunca vienes por aquí.
—Te traje algo de comer— le dijo Llewelyn, alcanzándole un sándwich.
—¿Por qué siento que esto es alguna clase de soborno?— entrecerró los ojos Julián.