Capítulo 5: ¿Celoso? No puedo estar celoso

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Punto de vista: LayMis amigos llegaron corriendo junto a mí y me ayudaron a levantarme. Resulta que había chocado con un chico de mejillas regordetas pero que era muy guapo.—Yo lo siento, estaba muy distraído... ¿te encuentras bien? —dijo él, algo preocupado por el golpe.—S... sí, no es nada grave —respondí algo sonrojado por la cercanía.—¡Qué alegría! Mi nombre es Donghae y me acabo de mudar a esta ciudad —dijo estirando su mano a modo de saludo. Dudé un instante, pero luego la acepté y se la estreché con suavidad.Pero en ese momento, otro chico muy guapo se acercó a nosotros gritando:—¡Eh, Pez! Será mejor que traigas tu trasero aquí o te voy a golpear.—Ya voy, Mono, deja de molestar —le respondió Donghae, y luego volvió a mirarme para decir—: Nos vemos después, pequeño.Y simplemente se fue corriendo detrás de su amigo.Al cabo de unos segundos, mis amigos se reunieron a mi lado, pero la verdad es que no les presté ni la más mínima atención. Solo podía pensar en los hermosos ojos color miel del chico con el cual acababa de chocar.Punto de vista: SuhoDurante el almuerzo estuvimos jugando y haciendo ruido con los chicos, pero a ratos miraba hacia donde estaba Lay. Tenía que admitir que ese chico causaba algo extraño dentro de mí. Yo pensaba que lo odiaba... bueno, o al menos eso pensaba antes.De pronto, noté que se levantaba y se alejaba de su grupo. Como siempre, iba tan perdido en sus pensamientos que chocó con otro estudiante. Me levanté rápido e iba a ir a ayudarlo, pero ese otro chico lo auxilió antes de que yo pudiera siquiera acercarme."En serio, ¿qué sucede conmigo?", pensé molesto.Observé cómo Lay lo miraba. Estaba embobado... Y entonces, algo dentro de mí comenzó a enloquecer. Tenía unas ganas inmensas de partirle la cara a golpes a ese chico y de llevarme a Lay lejos de ahí."¿Son celos? Demonios... eso quiere decir que me gusta".NO, no es posible que me guste. Solo pasa que me gusta molestar solo a mí y hacerle daño, intenté convencerme."No seas idiota, eso quiere decir que lo que quieres es llamar su atención", me dijo una voz en mi cabeza.—Seré idiota... —dije en voz baja. No lo dije lo suficientemente bajo, ya que Kai me escuchó y preguntó:—¿Qué sucede contigo? Estás actuando muy raro desde esta mañana.—No es nada —respondí cortante.Tomé mis pertenencias y sin darles más explicaciones a los demás, me fui de ahí lleno de rabia. Él jamás me ha mirado a mí de esa forma... Pero, ¿en qué demonios estoy pensando? No es que me guste... ¿o sí? No puedo estar celoso... ¿o sí?Para intentar despejar mi mente, fui a la biblioteca a leer un rato.Mientras trataba de distraerme para no pensar en más estupideces, alguien se acercó y se sentó justo a mi lado. Sin ni siquiera mirar, le dije molesto:—La biblioteca está prácticamente vacía, así que podrías dejar de ser molesto y moverte a otro lugar.—No seas así, Suho, solo quiero hablar —reconocí esa voz al instante: era Kyuhyun.Lo miré de mala gana y le dije:—Qué pena, pero yo no quiero hablar, menos contigo.Él rio con tranquilidad y dijo:—Si estás así por el beso que te di en la fiesta de cumpleaños de Kai, ya te dije que fue un accidente. —Guardó silencio un segundo y luego añadió—: Aunque... no me molestaría que se repitiera.Lo miré con cara de pocos amigos y entonces noté que se estaba acercando demasiado a mí, invadiendo mi espacio personal. Cuando de pronto escuché que unos libros caían al suelo con estruendo. Me aparté bruscamente y, al mirar hacia donde venía el ruido, vi a Lay parado ahí con los ojos llorosos. Me miró un segundo y salió corriendo.Sin pensarlo, salí de mi lugar y lo perseguí corriendo hasta llegar al patio trasero del instituto.Punto de vista: LayAl rato de quedarme mirando como un bobo a aquel chico nuevo, miré a mi alrededor y noté que Suho se estaba yendo de la cafetería muy enfadado. Me pregunté qué le habría ocurrido para que se fuera así de mal humor.Estuve un buen rato con mis amigos, pero entonces recordé que tenía que devolver unos libros a la biblioteca o me cobrarían un recargo por demora. Me despedí de todos y fui primero a mi casillero a por los libros y luego me dirigí hacia la biblioteca.Al entrar, busqué a la bibliotecaria, pero no la encontré en su sitio, así que me paseé por los pasillos para ver si la veía por ahí. Pero lo que vi fue algo mucho peor...Ese chico al que suelen llamar Kyuhyun estaba besando a Suho.Sentí algo fuerte que me apretujaba el corazón con dolor y, sin querer, se me cayeron los libros de las manos haciendo mucho ruido. Levanté la vista nuevamente y mis ojos empezaron a picar por las lágrimas. Al cruzarme con la mirada de Suho, rompí el contacto visual de golpe y salí corriendo de ahí lo más rápido que pude.Al llegar al patio trasero, alguien tomó mi antebrazo y me giró bruscamente. Era él. Traté de soltarme, pero él me sostuvo con más fuerza. Para obligarme a que lo mirara, me atrajo contra su cuerpo y me sostuvo de la cintura con un brazo, mientras que con la mano libre tomó mi mentón con delicadeza. En sus ojos solo veía algo parecido a la tristeza.—Déjame explicarte... eso que viste no es lo que parecía —me dijo con voz suave pero firme.Lo miraba a los ojos, estaba sorprendido de que estuviera preocupado quizás por lo que yo pensaba... Aunque claro, seguro solo le importaba su reputación, no lo creo que fuera por mí.—No debes darme explicaciones. No es de mi incumbencia lo que hagas o dejes de hacer. Ahora podrías soltarme, por favor —le dije intentando sonar indiferente.Él apretó su mandíbula con molestia y comenzó a empujarnos hacia atrás. Difícilmente lograba mantener el equilibrio con lo fuerte que era él, hasta que chocamos contra un árbol. Me capturó totalmente entre el tronco y su cuerpo.Se acercó más a mí, estaba empezando a sentirme extraño, nervioso y también algo ansioso. Él se inclinaba hacia mí mientras no dejaba de mirar mis labios. Al estar tan cerca, éramos tan cercanos que casi respirábamos el mismo aire.—¿Por qué será que desde que nos besamos por accidente no dejo de preocuparme por ti? —susurró muy bajito.—No sé de qué me hablas —dije, tratando de empujarlo levemente y de apartar mi mirada de la suya.Pero él fue más rápido que yo: tomó mis muñecas, las subió y las sujetó sobre mi cabeza contra la corteza del árbol con una sola mano, mientras que con la otra sostenía mi cuello con suavidad, sin hacerme daño. Al mismo tiempo, metió una de sus piernas entre las mías, aprisionándome completamente.Al sentir ese contacto tan íntimo y la cercanía, solté un chillido que sonó más como un gemido ahogado. Él me miró fijamente a los ojos y, de pronto, me besó.Era un beso lleno de posesividad, de esas ganas de reclamar algo que es tuyo. Dejé de empujarlo al instante y entonces él...

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