[3.7; ARDOR]

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Sentía mi pecho subir y bajar con dificultad debido al gran peso que yacía sobre mi. Mi vista estaba clavada en el blanco techo y en las luces que iluminaban el lugar, mi garganta ardía, ví el rostro de Andrew lleno de sangre goteando sobre mí y sentí como el estómago me dio un vuelco, me dió la primera arcada y de forma desesperada quité su cuerpo del mío, haciendo que este se estrellara contra el suelo.
Me levanté de la cama rápidamente y corrí al baño, me paré en cunclillas frente al retrete y la segunda arcada llegó en cuanto recargué mis palmas a la orilla de este.
De forma repentina un líquido caliente recorrió desde mi estómago hasta mi boca. Sólo cerré los ojos y esperé a que pasara; las náuseas no cesaron, el ardor no se desvanecía.

Sentí unas manos acariciar mi espalda, me sobresalté al pensar que quizá Andrew no había muerto del todo y regresó a terminar lo que empezó, pero, en cuanto comenzó a trazar círculos delicados en mi hombro, me tranquilicé. Era ella. Una de sus manos se deslizó por mi cuello y recogió mi cabello para que no me estorbara, quería verla, pero el asco regresó a mi.

A medida que las arcadas disminuían, ella acariciaba mi piel con suavidad, ciertamente me tranquilizaba, pero eso no quitaba la confusión de mi mente, ¿cómo es que viene tan tranquila cuando hace menos de dos horas estaba furiosa conmigo? No lo entendía.

Inhalé profundo, pues la acción anterior había desestabilizado mi respiración de forma considerable. No podía evitar respirar por la boca.
Me levanté como pude y fui directamente al lavabo, ella siguió mis pasos sin soltar mi cabello. Abrí el grifo dejando correr el agua por entre mis palmas, aquel frío líquido quitó la sangre de mis manos; agaché la cabeza para tomar un trago de agua y posteriormente escupirla, repetí la acción dos veces más y finalmente mojé mi rostro. Lavé mis dientes. Cerré la llave, pero me quedé en la misma posición.

Touka dejó caer mi cabello en mis hombros y todo se quedó en silencio. Sus manos rodearon mi cadera y pegó su pecho a mi espalda.

—¿Estás bien? —Susurró colocando su cabeza en el espacio de mi cuello.

—¿Qué haces aquí? —Evadí su pregunta y nos miré a través del espejo.

—_____...

—Pensé que no querías verme.

—Eso ya no importa —sentí sus menos ceñirse más a mi cuerpo—, pensé que no llegaría a tiempo... —Su tono melancólico me confundió, ¿acaso sabía que esto pasaría?

Tomé sus manos, las separé levemente de mi vientre y logré girar para quedar frente a frente, con nuestras narices rozándose, literalmente.

—Tu... Pensé que...

—No digas nada. —Me interrumpió. Sus ojos no se separaban de los míos. Hice lo que me pidió, a lo que su sonrisa se ladeó y sus dedos comenzaron a acariciar mi mejilla.
Juntó sus labios con los míos volviendo a aferrarse a mi cintura y volviendo el beso más salvaje.

—Sólo olvida todo este problema, por favor... —susurró contra mi cuello— Regresemos a la vida que teníamos antes, juntas.

Asentí con la cabeza, separé mis brazos de su torso y los llevé a su cuello, haciendo que su rostro me mirara para así poder continuar besándola.
Sus labios se movían con celeridad; mientras trataba de seguir su paso, ella simplemente apretaba su agarre de forma casi desesperada.

—Te extrañé.

Una sonrisa se formó en mis labios, y el juntar mi torso al suyo me hacía sentir nuestros acelerados latidos.
Bajó sus palmas lentamente a la altura de mis muslos, y en un movimientos rápido hizo que enrollara mis piernas en ella; fue sólo un reflejo, pero me encantaba.

Nos separamos, no pude evitar sonreír. Hubo un silencio, así que comenzó a caminar conmigo sobre ella; salió del cuarto de baño y se dirigió a la habitación.

—Espera —Hablé haciendo que ella se detuviera en seco.

—¿Qué sucede?—Parecía confundida.

—El... Andrew sigue aquí.

—No te preocupes —sonrió—, ya me deshice de el.

Giré mi torso para lograra ver tras de mi, y en efecto, ya no estaba ni el cuerpo, ni la sangre.
Suspiré aliviada y murmuré un "gracias".

Se fue acercando a la cama y depositó mi cuerpo en ella; aún no quitaba mis brazos de su cuello, así que Touka colocó sus palmas a cada lado de mi cabeza.
Me removí entre las sábanas, ella sonrió.

—¿Sabes que te amo...?

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BLOOD [Touka x reader]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora