Capítulo 12

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SOFÍA

Abby abrió la puerta rápidamente y la cerró de un portazo. Yo estaba leyendo en mi cama y de la impresión me levanté. Era lunes por la noche.

–¿Qué pasa?–dije, la cara de Abby mostraba preocupación y enfado a la vez.

–Sofía, ¿Jenny te está maltratando?–dijo seria, fruncí el ceño.

–¿Quién te ha dicho eso?–le dije en un tono brusco. Ella me agarró de las muñecas y me acercó a su cara.

–¡Respóndeme, Sofía! ¡¿Jenny te está maltratando?!–me miró fijamente, sus ojos estaban cristalinos. No sabía que decir, nunca le había contado a Abby mi situación, pero no era por miedo... Desvíe la mirada hacia el suelo y me quedé en silencio. Abby soltó mis muñecas bruscamente.

–¡Joder, Sofía!–se giró y puso su mano en la frente.–¡¿Por qué no me dijiste nada?!–volvió a girarse hacia mí. La ira me recorrió el cuerpo, la miré a lo ojos y apreté los puños.

–¡¡Porque nunca me haces ni puto caso!!–grité indignada, Abby quitó su mano de su frente y me miró con atención.–¡He intentado hablar contigo muchas veces y tú siempre tenías algo que hacer! ¡Desde que murió mamá has estado distante, Abby! ¡Así que ahora no me vengas con esas porque eres tú la que no me escucha!–Abby se quedó paralizada, mis lágrimas salían sin parar.–Mamá quiso que siempre estuviéramos juntas... Fuiste tú quien lo estropeó todo.–Aparté a Abby a un lado bruscamente y salí del cuarto. Cogí las llaves y salí de casa, no quería estar ahí.

Corrí hasta llegar a un parque solitario y me senté en un banco.

Estaba agotada de todo esto.

Mi madre falleció cuando tenía 15 años, por un accidente de tráfico.

Ese día Abby estaba enferma, tenía un dolor intenso en la barriga y había vomitado dos veces. Era un día de tormenta y no quedaban medicamentos para aliviar el dolor de Abby. Entonces, mi madre se dispuso en ir a comprarle una medicina.

Yo me ofrecí a acompañarla, pero me pidió que cuidara de mi hermana. Después de varias horas esperando, recibí la peor llamada de mi vida.

Desde ese día Abby cambió, no era la misma de antes, pero en el instituto era diferente con las amigas, no sé si estaba fingiendo para no preocuparlas, o era que cuando no estaba dentro de casa se sentía liberada de ese recuerdo. Desde entonces nuestra relación cambió, no hablábamos tanto como antes, no nos quedábamos hasta las tantas de la mañana hablando y riendo, ya no nos ayudábamos la una a la otra.
Estaba destrozada.
Echaba de menos a mi hermana.

Bajé la cabeza y coloqué mis manos en mi cara. Dejé de llorar, me quedé en silencio escuchando las hojas de los árboles y el viento.

–¿Sofía?–dijo una voz masculina que me resultó familiar. Levanté la mirada y vi a Alex, estaba delante de mí mirándome fijamente. Me sonrojé y me puse un poco nerviosa.

–¿Alex?–dije extrañada, no me esperaba que estuviera aquí a estas horas.

–Hola... Te vi corriendo hasta este banco y vine a ver si estabas bien, ¿pasó algo?–dijo un poco tímido.

–Tuve un problema con mi hermana, pero no te preocupes.–le dije sonriendo.

–Ah, vaya...–Alex se sentó a mi lado y me miró a los ojos.–Por  cierto, sobre la carta... No hay de que, era lo mínimo que podía hacer, la tonta de Jenny siempre está causando problemas.–hice una pequeña risa.

–¿Y tú? ¿Te ocurrió algo para estar aquí tan tarde?

–Simplemente vine a relajarme un poco, quería aclarar mis ideas sobre...–hizo una pausa.

–¿¿Sobre qué?? ¿Pasó algo?–Alex me miró fijamente y luego suspiró.

–La verdad, es que durante estos días me he sentido muy raro desde que recibí tu carta, y nunca supe el por qué era, creo que podría ser que...–hizo otra pausa.–Estoy llegando a sentir algo hacia ti, algo más fuerte que una amistad...

Mi corazón se detuvo durante unos segundos. Me sonrojé y aparte la mirada.

¿Lo está diciendo de verdad...?

Alex me gusta desde hace unos años.

Cuando era pequeña, unos niños querían meterse conmigo, estaba asustada hasta que Alex llegó y me defendió, incluso salió herido, desde ese día empecé a sentir cosas por él, y cuando me defendió en el pasillo...

Me sentí mal al irme de aquella forma, que decidí escribirle una carta de agradecimiento por todo.

No sabía que hacer. ¡¡Se estaba declarando!!

–Q-que irónico, ¿no? No hablamos mucho y te digo esto.–se puso nervioso.–Mejor olvídalo...

Suspiré y me relajé un poco.

–Yo... Cuando me defendiste aquel día en el instituto... Me hizo recordar a ese día en primaria cuando me defendiste de aquellos matones...–Alex se quedó callado durante unas segundos.

–Espera... Aquella chica... ¿Eras tú?–había pasado mucho desde aquello, era normal que no lo recordara.

–Sí...–me sonrojé aún más.

–Los cabrones esos...–no me esperaba que dijera eso y solté una risa nerviosa.

Alex se río también, después nos miramos a los ojos y nos quedamos en silencio.

Alex empezó a acercarse a mis labios lentamente y...

–Alex... me gustas.–dije tan bajo que no sabía si lo había escuchado. Mi corazón empezó a latir con fuerza, Alex puso su mano en mi nuca y pegó su nariz con la mía

–Y tú a mí... Sofía.–susurró.

Tras esto junté mis labios con los suyos, y nos besamos.

Capítulo dedicado a:
_Miguelcabello_ :u

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