MELANY
No pude dormir en toda la noche, al llegar a mi casa ni siquiera le dije nada a mi familia, subí las escaleras y me tiré encima de mi cama.
Quería que ya fuera mañana para poder hablar con Kevin, explicarle lo sucedido e intentar arreglarlo todo ya que llegué a mi casa a las doce de la noche, debido a otras tareas que tenía que hacer y ya era muy tarde para llamarlo.
También pensé en Carla, cuando la vi en mi clase no me imaginaba que estuviera haciendo algo así.
Me sentía mal por lo que ella había hecho, sí, estaba dolorida, pero, ¿llegar a robar esa carta para que Kevin y yo tuviéramos un problema?
¿En qué estabas pensando, Carla?
La palabra traición me vino a la mente e hizo que viniera con él millones de recuerdos dolorosos.
Carla y yo éramos amigas, las mejores, o eso yo pensaba.
Aunque ella se hubiera arrepentido la seguridad y la confianza la estaba perdiendo.
No quería volver a empezar esa etapa de mi vida.
Me preparé y salí de mi casa sin desayunar.
Al abrir la puerta estaba Carla apoyada en la pared mirando el móvil.
–¡Hey, Melany!–dijo como si ayer no hubiera pasado nada.
–¿Qué haces tú aquí?–le dije fríamente, si iba a hacer como si nada lo llevaba claro. Ella alzó una ceja.
–¿Cómo que qué hago aquí? Pues esperarte para ir juntas al instituto como hacemos siempre.
–¡Tendrás morro! ¡¿Encima después de lo que hiciste vienes aquí para que vayamos juntas al instituto como si nada?!
–¡¿Pero de qué hablas?!–dijo acercándose más a mí.
–¡¿Cómo que de qué hablo?! ¡De lo de Kevin!–Carla se alejó y miró confusa.
–¿Quién es Kevin?–me quedé en silencio analizando lo que acababa de preguntar.
¿Me está tomando el pelo o qué?
–Vete al instituto tú sola.–le dije dándole un empujón para apartarla e ir a casa de Kevin.
–¿¿Eh?? ¡¿De qué vas Melany?! ¡No me hace gracia!–la ignoré y seguí mi camino.
Antes decidí pasar por la casa de Karol para que me acompañara y contarle lo sucedido.
Al llegar hacia su casa vi que estaba muy cambiada. Me habría equivocado de dirección, aunque yo estaba segura de que era ahí.
Que extraño.
Pues al final tuve que ir sola hacia la casa de Kevin, al llegar, mi corazón se aceleró cuando toqué el timbre.
Abrió la madre.
–Hola Paz.–le dije con una sonrisa.–¿Está Kevin?–Paz hizo una mirada confundida y a la vez asustada. La madre de Kevin tiene el pelo corto, negro y los ojos miel igualitos a los de su hijo que tanto me gustaban.
–Perdona, pero...–hizo una pausa–¿Quién eres?
Me detuve un momento.
¿Qué?
–¿Cómo que...? ¡Melany! ¡Soy Melany, Paz! –le dije riéndome.–¡La amiga de tu hijo Kevin! Vaya, como llevamos esa memoria, ¿eh?–le dije divertida. Paz seguía con ese rostro confundido.
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Imborrable
אקראיYo sólo observaba sus acciones, pero nunca les tomaba importancia. Esas personas dejaron de verse, pero nunca me preocupé. Mi mejor amigo por el que descubrí tener sentimientos hacia él, desapareció sin dejar rastro, nadie se acordaba de él, no habí...