Capítulo 25

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KAROL

Llegué a mi casa más feliz que nunca y me puse a gritar de emoción.

¡¡Abby me había besado!!

¡¡Dios...!!

Me tiré al sofá del salón felizmente mirando al techo, entonces una gran sonrisa se dibujó en mis labios.

Abby, la chica de la que estaba enamorada, se había convertido en mi novia. No podía creerlo...

Me sentía en las nubes, con las emociones a flor de piel. Tenía como miles de mariposas en el estómago.

Entonces escuché el sonido de la puerta al abrirse y vi a Alex entrando, me levanté del sofá del tirón.

–¡¡Alex tengo que contart-...!–vi que su rostro estaba serio.–Eh... ¿Qué tienes?

–Nada.–dijo dejando su chaqueta en el perchero, lo miré con el ceño fruncido y suspiró.–He discutido con Sofía.–confesó finalmente.

–¿Y eso?–me fijé que Alex tenía la mejilla roja.–Hey, ¿qué le pasó a tu mejilla?–le pregunté mientras se la acariciaba.

–Prefiero no hablar del tema.–dijo apartándose de mí.–¿Y tú por qué estás tan alegre?

Lo miré con mala cara. No me gustaba ver a Alex así, no sé que ha pasado entre él y Sofía, pero si prefiere no contármelo tendré que respetar su decisión.

–Verás... Abby y yo somos pareja.–dije con una sonrisa.

Alex me miró a los ojos y pestañeó dos veces seguidas.

–¿Te has dado un golpe en la cabeza?–puse los ojos en blanco.

–No, imbécil, te estoy diciendo la verdad.

–No te creo. ¿Cómo es que Karol ha conseguido confesarse ante Abby sin salir corriendo de la vergüenza?

–Con el consejo de una amiga.–dije recordando lo que había pasado hoy.

–¿Pasa algo, Zack?–le pregunté debido a cómo entró en la habitación de Melany.

Eh... No, todo bien.–dijo relajado.

–Bueno, yo me voy. Hasta luego.–dijo Alex poniéndose su chaqueta de cuero.

Adiós.–dije despidiéndome.–Yo también me tengo que ir. ¿Tú te quedas, Zack?

–Sí, dormiré aquí.–dijo volviendo a entrar a la habitación.–Nos vemos.–se me dibujó una sonrisa y me despedí. ¿Quién diría que Zack se preocuparía por Melany? Aunque tenga su carácter, estoy segura de que él tiene un gran corazón.

Me fui de curación y me dirigí a Pueblo Kiaku. Recuerdo que cuando fui a la cafetería con Melany, de vuelta a casa se fijó en una sudadera que le encantó en SYL, la tienda de ropa de Jessica y Kira, que estaba en un cristal a la vista de todos desde afuera. Quería comprársela para cuando despertara regalársela.

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