Juego de temperaturas

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El calor ese verano era insoportable en Tokio, ambos chicos se encontraban bajo el aire acondicionado del departamento que compartían, salir hacia la calle solo les suponía una muerta lenta y calurosa; las piscinas al igual que las playas se encontraban llenas hasta abarrotar lo cual tampoco les generaba una opción. Su único consuelo era abanicarse cómodamente en el sofá y beber té helado.

Sousuke se acaba de terminar su tercer vaso y jugaba con el hielo dentro.

—Sou... —se quejó Makoto—. Quiero estar dentro de una piscina repleta de hielo.

El castaño se encontraba echado sobre el sofá, con unos shorts y nada más, el calor le había anulado el sentido del pudor y la polera se había desechado hace unos días atrás. Yamazaki lo miró y miró el contenido de su vaso.

—Tus deseos son órdenes —dijo momentos antes de arrojar los hielos que quedaban dentro del vaso por sobre Makoto, quien de inmediato comenzó a jadear por el cambio de temperatura y lo repentino de la acción.

—¡SOUSUKE! —gritó todavía impactado.

—Mira, te dio frío —respondió el otro como si no hubiese realizado una travesura, señaló uno de los pezones del castaño que se había vuelto erecto. Lo tocó y comenzó a jugar con él como si nada.

—Sousuke, no hagas eso... —trató de apartarlo Makoto, aunque sin verdaderas ganas.

El moreno tomó otro cubo de agua congelada entre sus dedos y comenzó a frotarlo por sobre el ya erecto pezón, mientras que bajaba su cabeza hasta el otro y comenzaba a devorarlo con su boca. A uno lo torturaba con frío y al otro con calor, provocándole distintas sensaciones al mismo tiempo, una de las manos de Makoto se aferró al borde del sillón mientas que la otra se enredaba en los cabellos oscuros.

—Sou... esto es... raro —habló jadeante el castaño mientras terminaba de echar la cabeza hacia tras y comenzaba a disfrutar de las atenciones de su novio.

Sousuke dejó de succionar y retiró el ya derretido hielo del pecho de Makoto mientras reía en voz baja ante las acciones que le demostraban que el castaño se había entregado por completo a él con tan solo eso. Buscó con su boca los labios de Makoto y mientras lo besaba tanteaba con su mano por detrás hasta encontrar otro hielo y comenzar a torturar el pezón que con anterioridad había tenido bajo la acción de su lengua.

Volvió a reír cuando Tachibana gimió contra su boca y su cabeza bajó hasta el otro pecho erecto por el frio. Cuando la tetilla congelada se halló dentro del calor de la cavidad bucal de Sousuke, ya Makoto tenía una erección que necesitaba atención. Jamás pensó que tal juego de temperaturas le brindara tantas sensaciones, tal vez el verano no estaba tan mal. 

Kinktober SouMako 2018Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora