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Sthenolagnia: Excitación sexual hacia demostraciones de fuerza o músculos
(Sí, es muy Gou)
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Sousuke dejaba que sus ojos vagaran por las líneas definidas de la espalda de Makoto, cada músculo de su cuerpo seguía marcado a pesar de haber disminuido su actividad física intensiva, pues la había sustituido por las clases prácticas de educación física. El moreno sonrió pensando en que los jueces del concurso de músculos habían tenido toda la razón del mundo en elegir a Makoto como el ganador, su cuerpo era perfecto.
Cuando el castaño levantó los brazos por encima de su cabeza mientras bostezaba y se estiraba para comenzar el nuevo día, Yamazaki no pudo controlarse más al ver los músculos dorsales y de la escápula encogerse y sobresalir por la acción. Sousuke estiró sus propios brazos y tomando por el elástico la ropa interior de Makoto, lo jaló hacia él para tenerlo frente a sí y poder saborear a sus anchas su cuerpo.
—¿Sou? —preguntó el castaño algo confundido al sentir las yemas de los dedos de su novio pasar por el contorno de su cadera, a la vez que una mano se alojaba en la línea entre su glúteo y la pierna, acunando su trasero.
—¿Mako? —fue la única respuesta que recibió antes de que los dientes de Yamazaki fuesen enterrados en su trasero en un suave pero necesitado mordisco.
Makoto jadeó ante lo sorpresivo de todo eso, pero tenía tiempo suficiente para mimar a su pareja y llegar a tiempo a la primera clase del día; y si no, llegaría a la segunda. Para Sousuke, el trasero de Tachibana era tan perfecto que combinaba la firmeza y esponjosidad necesaria para llevarlo al límite de la locura, se colocó de pie y reiteró sus caricias por la espalda frente a sí, hasta que llegó a los hombros y se desvió por los brazos que siempre lo abrazaban tan gentilmente a pesar de la fuerza que contenían.
Si Yamazaki se ponía a pensar, era probable que Makoto tuviera la misma fuerza que él, aunque irradiaba un aura totalmente diferente, emitiendo inocencia, siendo incapaz de lastimar a alguien. Y si lo pensaba más, Sousuke no recordaba muchas ocasiones en las que el castaño hubiese utilizado su fuerza, apenas para abrir la tapa de una botella de refresco.
Tal vez aquello no era tan malo después de todo, porque si lo veía haciendo una demostración de su fuerza, estaba seguro de que quedaría paralizado y luego excitado por la escena. Si Makoto tenía que hacer algo por el estilo, que lo hiciera dentro de su habitación, en donde Sousuke pudiese quedar completamente bajo su merced; o que, por el contrario, quisiera superar aquello.
Aunque mientras tanto, prefería quedarse deleitándose tocando, mordiendo y lamiendo los contornos musculares y cada centímetro del cuerpo de Makoto.
