Sousuke se recostó en las piernas de Makoto para ver la película que estaba en pantalla, era el día libre de ambos y la semana de trabajo había sido agotadora para los dos, por lo que quedarse en casa regaloneando era la mejor manera de recuperar energía. El castaño absorto en la trama comenzó a acariciar de manera distraída el cabello azabache que se encontraba en su regazo, recibiendo un suave ronroneo por parte de su novio en una demostración de lo mucho que le gusta aquello. Si bien Sousuke trataba de mantener su semblante duro y distante, Makoto no era engañado por esto y sabía cuánto le gustaba que lo mimaran.
A medida que el moreno se iba acomodando mejor en el regazo, Tachibana fue cada vez más consciente de este y sus caricias más dedicadas. En ese instante Sousuke tenía los ojos cerrados y ladeaba su cabeza hacia un lado para facilitarle el acceso al cuello, por lo que una risita se escuchó en el ambiente y Makoto sintió como su interior se calentaba al ver al hombre que amaba de una manera tan vulnerable y entregada a él. Las yemas de sus dedos se deslizaban y delineaban cada músculo y hueso que hallaban en su contacto y pronto la zona desnuda del cuello no fue suficiente. A un segundo plano había pasado la película.
Con delicadeza el castaño desabrochó la camisa de Sousuke, dándose a sí mismo la libertad de seguir acariciando el pecho y abdomen de este. Yamazaki no hacía ni decía nada, solo estaba entregado a los mimos que le estaban dando, su única muestra de estarlo sintiendo en profundidad fue un gruñido de cuando su pezón fue apretado entre las cortas uñas de Makoto. Abrió los ojos y se encontró con la mirada profunda de este, quien no dejaba de recorrer su cuerpo con las manos.
—¿Lo estás disfrutando? —le preguntó con la voz espesa.
—No tanto como tu al parecer —la risilla le hipnotizó y volvió a cerrar los ojos, hasta que se sobresaltó cuando el castaño puso algo en sus oídos.
—Tachibana, ¿qué haces? —iba a abrir los ojos, pero estos fueron tapados por la camiseta que llevaba Makoto.
—Me desnudo y trato de taparte los ojos, ¿no es obvio? Ahora pondré algo de música, para que no te distraigas con nada más que con mi toque. Tu relájate y disfruta, Sousuke.
Un gruñido salió de los labios del moreno, pero no se quejaba si era tocado con total devoción por su dulce ángel. Privarle de los sentidos no era necesario, él siempre pondría toda su atención en Makoto, pero si este quería hacerlo así, lo dejaría. Dejarse mimar de esa forma era bueno y sabía que luego terminaría mucho mejor.
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Kinktober SouMako 2018
Cerita PendekDrabbles SouMako con los prompts de Kinktober 2018
