Sus pies se encontraban apoyados en la espalda desnuda y musculosa de Makoto. El castaño estaba sin ropa, con las rodillas y manos como soporte de su cuerpo, sirviendo de mesa para Yamazaki, que no dejaba de leer el periódico en sus manos.
—Tengo sed —habló de pronto, rompiendo el silencio del momento—, acompáñame a la cocina, Tachibana.
Makoto con la vista gacha asintió y espero a que el moreno se pusiera de pie para poder seguirlo gateando hasta la cocina, los ojos verdes fijos en el suelo y en los pies de su novio, en esa posición de esclavo no tenía permitido mirar directamente a los ojos a Sousuke, con excepción de que este fuera el que le dijera eso. Estaba ahí para cumplir cualquier solicitud de su amo, él era su sirviente y debía obedecerle en todo. Por los ruidos que escuchó cuando se detuvo, supo que Sousuke estaba bebiendo agua de la botella que se encontraba dentro del refrigerador; en un día tan caluroso como aquél, moría de sed y su garganta se secó al imaginar en el agua que podría estar bebiendo en ese momento.
—Tachibana, levanta la vista. —Obedeció. —¿Quieres beber un poco? —movió la botella con el transparente y refrescante líquido en su interior. Makoto asintió con la cabeza, cosa que no le agradó a Sousuke, quien le puso un pie encima del hombro e hizo suficiente presión para desestabilizarlo. —Puedes hablar.
—Si usted, mi Amo desea darme de beber, yo estaré agradecido de ello, Amo Yamazaki.
Los dos sintieron algo calentarse en sus entrañas al escuchar el tono de sumisión de parte del castaño hacia el moreno más alto. Tener el poder era algo que realmente excitaba a Sousuke, y sabía que Makoto disfrutaba el verse humillado y seguir ese rol de maestro/esclavo.
Con una sonrisa de lado apenas imperceptible, Yamazaki vertió desde su altura el contenido de la botella, lo que provocó que el castaño tuviera que abrir la boca para poder beber algo de lo que caí, mojando su cara y el resto de su cuerpo en el proceso. El agua fresca se entremezclaba con las gotas de sudor y ayudaban a bajar la temperatura corporal, aunque lo que no iba a bajar por el momento era otra cosa en su anatomía. Sousuke vació todo el contenido y tiró sin miramientos la botella de plástico detrás de él.
—¿Satisfecho, Tachibana? —volvió a empujar con el pie su hombro, incluso elevó la mandíbula de Makoto para que lo mirara directamente. Verlo completamente indefenso, con un inicio de erección, ojos llorosos, cabello húmedo con gotas de agua cayendo de las puntas y los labios temblorosos, fue una estampa que encendió a Sousuke. Ante el nuevo asentimiento del castaño, le preguntó —¿Cómo me pagarás esto?
La mirada jade se desvió momentáneamente a la entrepierna abultada que tenía delante de sí, y antes de responder lamiéndose los labios, ya se notaba cual era la intención detrás de todo aquello. Con una sonrisa resplandeciente, de esas que ponían a Sousuke de rodillas cada vez que las veía, Makoto respondió con la voz más dulce y seductora posible:
—De la forma en que usted lo ordene, Amo Yamazaki.
Y Sousuke sonriendo se comenzó a desabrochar el pantalón.
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Kinktober SouMako 2018
Historia CortaDrabbles SouMako con los prompts de Kinktober 2018
