Capítulo 10: “Seguir buscando”
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Mile abrió los ojos adolorido y muy confundido, el aroma a hospital golpeó su nariz sensible así que hizo una pequeña mueca. Alguien chasqueó los dedos frente a él.
— ¿Estás despierto, dulzura? No deberías desmayarte así al salir de la sala de partos ¿Qué tal si alguien no es tan bueno y se aprovecha de tu estado?— se burló la enfermera, Mile se sentó despacio observando a la alfa quien sonreía con malicia. También estaba vestida completamente de blanco y muy recatada, pero se notaban las curvas aún con el uniforme.
—Pues podría denunciarlo. — susurró por lo bajo pasándose la mano por el cabello dando un siseo por el dolor al tocar una parte vendada, miró hacia la enfermera notando que “Natasha” estaba escrito en su identificación.
—Te caíste sobre el piso ¿Fue el primer parto que viste?— la sonrisa de burla no se le iba lo que lo hizo sentir un pinchazo en el pecho, miró hacia otro lado aún confundido. Aquí era solo un enfermero nuevo, el novato.
No estaba muy acostumbrado a que alguien se burlara de él porque su apellido era muy conocido y solía ser bueno en su trabajo.
—Me desmayé en el estacionamiento privado.— dijo luego de varios segundos, dándose cuenta que ella hablaba como que si hubiera caído al suelo apenas saliendo de la sala luego de ver un parto. Natasha arqueó la ceja casi con burla lo que hizo que apretara los labios sintiéndose algo enojado.
—No, el guardia dijo que te encontró a unos pasos de la sala de partos. — ella se cruzó de brazos mientras hablaba como enfatizando lo que decía de forma física, Mile dio un largo suspiro dudando por unos segundos de lo que había visto antes de perder la consciencia.
—Yo estoy seguro...— empezó a murmurar pero alguien entró a la habitación, tragó en seco al ver al médico que había atendido el parto.
Estaba muy muy jodido. Si ya habían esparcido el rumor de que lo encontraron cerca de la sala de partos no habría forma de que le creyeran lo que vio.
Alguien se había robado un bebé por el descuido de quien fuera que debía estar cuidando a los pequeños en esa habitación.
¿Por qué el guardia lo había detenido a él pero no a los hombres con el bebé?
—Señorita ¿Puede dejarnos a solas?— preguntó el médico con mirada seria, la mujer asintió saliendo rápidamente de la pequeña habitación. Mile dejó escapar todo el aire que había en sus pulmones cuando el alfa empezó a desplegar su aroma para inundar el lugar, apretó sus puños mirando hacia la bandeja que estaba cerca haciendo un plan rápido de emergencia si el alfa lo atacaba.
— ¿Qué sucedió cuando salió de la sala de partos tan apurado, señorito Vryzas?— el médico movió una de las sillas plegables y se sentó frente a él, haciendo presión con sus feromonas logrando que al omega se le dificultara respirar.
—Se equivocaron de niño, salí a buscarlo. El niño que usted me dio para llevar a limpiar tenía olor a flores, era un herbívoro. — susurró sin mirar a los ojos al médico. No tenía por qué ocultar nada pero que todo estuviera cerrado y que lo estuviera acosando con ese aroma no le agradaba en lo absoluto.
—Eres nuevo. Los nuevos que no pasan el examen no pueden involucrarse en un parto, la enfermera que te pidió ayuda no sabía que eras solo un remplazo temporal.
Señorito Vryzas, olvide lo que vio. — el médico se levantó mirándolo muy serio, diciéndolo en tono fuerte casi rayando a usar su tono alfa.
Pero nadie podía decirle a alguien que olvidara algo y esa persona lo hacía. No habían llegado al punto de tener poderes mentales o algo así ¡Era ridículo!
—Pero yo estoy muy seguro de lo que yo vi. Se lo llevaron en una camioneta negra, tal vez con más bebés y el guardia solo me detuvo a mí.
¿Cómo puede ser?— Mile no se levantó pero se tapó la boca con la mano tratando de alejar ese aroma molesto con el que el médico trataba de doblegarlo.
—Usted se desmayó en el pasillo, señorito Vryzas. — el alfa agarró el maletín que había dejado al lado de la puerta y lo abrió, mostrando billetes en grupos. —Si usted pide un precio, puedo pagar por él. — lo miró con seriedad hablando en tono más grave, sonriendo de lado unos segundos después. — Así son las cosas en A-1 — agregó son seriedad.
Mile no pudo evitar abrir un poco la boca al ver que directamente le estaba ofreciendo dinero, frunció el ceño sintiéndose furioso.
— ¿Cree acaso que soy un estúpido? ¿Cree que para mí la vida de un niño vale lo que usted puede pagar? ¡Joder, es un bebé! ¡Una criatura indefensa secuestrado por personas que no sé qué le harán!
¿Hace cuánto tiempo llevan haciendo esta mierda? ¿Intercambiar bebés? ¿Cómo lo han hecho tan rápido?— casi gritó parándose, gruñendo con fuerza a pesar de que el aroma estaba tratando de calmarlo. Sentía su corazón latir con fuerza y sus piernas algo temblorosas pero realmente el enojo afloraba de él en multitud.
No podía creer el descaro de ofrecer dinero.
Como que si la vida de una criatura tuviera un precio.
Jadeó sorprendido cuando el alfa agarró su cuello con una mano y lo estampó contra una pared, tembló gruñendo porque aún no llegaba a ahorcarlo pero parecía querer mantener el dominio al menos de forma física.
— ¿Crees que si encuentran tu cuerpo mutilado y violado alguien va a enterarse de porque alguien lo hizo? ¡Oh! Tal vez podrían llevarte esos mismos hombres que viste afuera en pedazos y nadie te encontraría nunca. — se burló con desdén apretando los dientes, mirando con furia al omega.
Mile le escupió en la cara.
— ¿Sabes quién soy yo?— tosió luego de decirlo tratando de gritar, tratando de alejar las manos del médico de su cuello. El aroma a omega estrés se hacía un poco de lugar en la habitación pero el aroma del alfa arrasaba bastante sobre este.
—A nadie le va a importar cuando encuentren tu cuerpo pudriéndose en el bosque y culparan a los salvajes...— el médico gruñó mostrando sus dientes, presionando un poco más su cuello pero aún sin asfixiarlo.
—Deja de amenazarme...— dijo en tono rasposo al sentir más presión y empezando a rasguñar el brazo de su atacante sin mucho éxito sin entender a que “salvajes” se refería ¿A los que habitaban las prisiones que estaban lejos de las ciudades?
No tenía uñas largas, casi siempre se las comía y ahora se arrepentía de ello.
—Estarás cubierto de gusanos y habrás sufrido tanto para entonces que cuando estés muerto habrá sido porque se cansaron de jugar contigo.— el alfa acercó más su rostro a él casi tocando su nariz con la de él.
— ¡Que te calles!— Mile gritó con fuerza convirtiéndose en su animal a una velocidad fuera de lo normal, los huesos tronaron de forma horrible al ser moldeados en tan poco tiempo, el médico dio varios pasos para atrás cayendo sentado en el suelo sorprendido al ver al inmenso tigre frente a él. El felino gruñó con fuerza abriendo la boca mostrando sus fauces.
—Señorito Vryzas, creo que podemos hablar con calma. — el médico se levantó despacio, su animal era un lobo y estando solo contra el tigre no sería una pelea que lo beneficiaría.
—Puedo irme de aquí ahora y culparte de violación. — gruñó el tigre sentándose, casi preparándose para saltar sobre el hombre vestido de blanco.
—No tendría pruebas. — el alfa dio un leve tiemble apoyando su espalda en la pared, tragando en seco.
—Si has dado sobornos todos estos años ¿Crees que no tengo la suficiente plata como para sobornar a quien se me dé la gana y culparte de lo que yo quiera? Además, dejaste la marca de tu mano en mi cuello— sabía que eso estaba mal. Había pasado de víctima a victimario, pero al menos él no amenazaba con matarlo y violarlo.
— ¿Podemos hablarlo con más calma?— el médico dio un fuerte suspiro y dejó de producir el aroma que le estaba empezando a dar dolor de cabeza al omega. —Si usted habla de lo que vio aunque nadie le crea me despedirán. Lo enviaré de nuevo a su anterior hospital con cualquier pretexto.
Usted tratará de hacer que aquí nada pasó o de investigar por fuera del hospital. Lo que usted decida.
Sin amenazas por parte de ninguno de los dos ¿Está bien?— habló en tono más complaciente, tratando de sonar seguro pero con cierto tiemble en la voz.
Mile se acostó en el suelo aun gruñendo, mostrando sus dientes que podían despedazar al hombre en poco tiempo.
Podría negarse y seguir gritando pero no lo llevaría a nada. Investigar por fuera parecía la mejor opción para él, asintió y se alejó de la salida sin volverse humano sabiendo que había destruido su ropa en el proceso.
El médico dio un suspiro.
—Bien. Hay ropa en el cajón si gusta. — el alfa caminó sin mirar y salió afuera apurado respirando con agitación. Ese niño tenía suerte de tener el apellido que tenía y la forma animal más temida.
Mile cerró los ojos y con una pata, como pudo, cerró con seguro la puerta antes de volver a transformarse.
Agarró la ropa empezando a vestirse, suspirando al ver el color gris aburrido del pantalón y la camisa. No había llegado a mucho, aún ni siquiera sabía si el hijo real de su madre había seguido el mismo destino del bebé que vio o lo de él solo fue una equivocación.
Debía averiguar cómo ir hacia las estancias de esas empresas alimenticias, tal vez usar el apellido de su padre le serviría para llegar.
Ahora debía irse, se pasó la mano por el cuello adolorido, tenía una marca del intento de asfixia.
Caminó despacio por el pasillo y pasó su tarjeta para marcar su hora de salida, suspiró retirando las cosas que tuvo que dejar al entrar, entre ellas su celular.
Suspiró con fuerza al ver la hora: siete de la mañana.
Salió mientras le marcaba a Jade para decirle que lo habían prácticamente despedido de ese hospital, paró unos segundos al frente a la edificación escuchando el pitido esperando que responda.
Miró de reojo hacia la entrada del estacionamiento privado al sentir el aroma de algunos alfas pero prefirió ignorarlos mientras caminaba aun esperando respuesta por parte de su amigo.
— ¡Ah! — pegó un pequeño grito al sentir como alguien tiraba de su brazo y le tapaba la boca, soltó su celular enseguida sin cortar la llamada pisando el pie de su agresor y soltándose. Iba a salir corriendo cuando otros dos lo agarraron de los brazos, haciendo que entrara a la oscuridad del estacionamiento, trató de soltarse convirtiéndose a su forma de tigre pero antes de empezar la transformación sintió la fuerte descarga eléctrica.
Jadeó cayendo al suelo, miró hacia la entrada del estacionamiento escuchando bastante claro la voz de su amigo preguntando qué pasaba.
— ¡Jade!— gritó pero uno de los hombres le tapó la boca mientras el otro sostenía sus brazos, el tercero fue hacia el celular de dónde provenía la voz de Jade preocupado y preguntando qué pasaba cortando la llamada y pisando el aparato.
Mile gruñó y mordió con fuerza la mano de su agresor ganándose una sonora bofetada, su cuerpo se sentía muy tembloroso y adolorido por la descarga eléctrica. Los tres alfas estaban encapuchados y su aroma no tenía nada demasiado definido como para reconocerlos después, seguramente mezclado con varios perfumes fuertes.
—No debiste haber venido a husmear, niñito. — gruñó el que sostenía sus manos por la espalda, trató de soltar sus manos pero el desconocido le colocó unas esposas.
— ¡Púdranse!— le escupió a la cara al que le había golpeado gruñendo, aun tratando de volverse a su forma animal pero la electricidad generaba como un bloqueo temporal. Como médico lo sabía pero estaba empezando a sentirse muy muy desesperado.
Cerró con fuerza los ojos al sentir el puñetazo en su rostro sintiendo como el dolor lo hacía temblar, gritó de nuevo gruñendo tratando de patearlos pero el tercero se acercó a enseguida a controlar sus pies.
— ¡Malditos cobardes! ¡Que atacan en grupo! ¡Estúpidos!— sabía que nadie iba a venir. El estacionamiento parecía vacío, como que si hubieran sacado a todos de allí mientras él estaba desmayado en el hospital.
¿Lo de dejarlo ir solo fue una máscara? ¿Acaso con estos sujetos el hospital podría desatenderse de ser el responsable de su muerte?
—Cállate, perra. Quédate quieto. — tembló completamente al escuchar la voz “alfa”, gruñó obligándose a tratar de patearlo de nuevo aunque se sentía mareado. El aroma a omega estrés inundaba el lugar pero sabía que ningún policía entraría a un estacionamiento privado aunque lo escuchara gritar.
A pesar del dolor en su rostro mordió la mano del que estaba a sus espaldas cuando trató de taparle la boca también recibiendo una patada en las costillas que lo hizo chillar.
— ¡No me toquen, maldita sea!— había sido mala idea venir. Ahora no sabría nada. Ni que pasó con el hijo de sus padres y tampoco sabría que había sido de ese bebé.
Debió haber sido inteligente y haber fingido creer en todo lo que le dijeron. Darles la razón desde el inicio sin necesidad de lo que amenazaran.
Haber fingido tener amnesia, tal vez.
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¡Felices fiestas!
Gracias por leer ♥
gardenne
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Carnívoro
RandomLuego de la guerra, solo existen los omegas y alfas que tiene una forma animal además de la humana. Todos carnivoros. Los animales reales se han extinto y solo han quedado los insectos. Pero aún así en la mesa de cada familia se sirve carne. ¿Es r...
