Capítulo 8

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Bebé.
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Luego de tres días se había decidido a investigar. Firmó para que la herencia le fuera entregada para financiar el viaje, luego buscó en que hospital había supuestamente “nacido”.
Se sentía realmente nervioso mientras caminaba en los pasillos de su antiguo hospital, observó a algunas personas llevadas en camillas y se corrió cada vez que fue necesario. El aroma que llenaba el lugar no lo molestaba por la costumbre así que solo se concentró en sus locas ideas.
Volvió a respirar profundo cuando se detuvo frente a la puerta de la oficina de su jefe, como no había ninguna emergencia tal vez estaba arreglando el papeleo. Podía sentir el leve aroma a alfa característicos así que tocó la puerta.
—Puedes pasar, Mile. — abrió un poco la puerta y sonrió nervioso al ver a su ex jefe tomando un poco de café con varios papeles sobre su escritorio — ¿Qué ocurre? ¿Vienes a hablar de la razón de tu estrés el otro día?— el hombre le sonrió con soltura. Era un señor que rondaba ya los cuarenta, algo corpulento y musculoso pero bajo -al menos para ser un alfa-, con una nariz respingada y ojos marrones grandes. Su pelo negro siempre estaba corto y su sonrisa era muy blanca.
El omega asintió levemente y se sentó en una de las sillas cercanas al escritorio. A pesar de que Jade era prácticamente un amigo aún le tenía ese respeto como jefe.
—Necesito que me envíes al Hospital Jefferson como médico. Necesito averiguar algunas cosas y debo entrar a su sistema, no tengo otra forma. — agarró sus manos de manera nerviosa sin poder ver al hombre a la cara, suspirando con fuerza sintiendo sus mejillas calentarse un poco. Si no se llevara tan bien con el alfa no se lo habría pedido pero no veía una opción más fácil.
Se sentía como un niño que estaba a punto de escaparse de casa.
—Wow— Jade parpadeó un par de veces tratando de entender bien —Pero tú renunciaste. — negó con la cabeza pensando en que se le había pasado por la mente al joven ¿La muerte de sus padres lo había afectado mucho?
—Ellos podrían no tener esa información. — Mile se removió incomodo mientras suspiraba, mirando a los papeles sin poder leerlos ya que estaban al revés.
—Mira, incluso si no hubieras renunciado no tengo ningún motivo para hacer eso ¿Qué sucede? Tienes que decirme que es lo que pasa si quieres que te ayude ¿Si?— Jade se cruzó de brazos y se apoyó en el respaldo de la silla dando un fuerte suspiro, cansado. Había tenido un turno de noche por emergencia y los pedidos del joven omega no ayudaban en nada.
Mile dudó por varios segundos y suspiró.
—Creo que tengo un hermano. Mi madre en una carta me lo contó, éramos mellizos pero solo me entregaron a mi sin decirle que había pasado con él.
Quiero saber que sucedió. Si él nació muerto, se lo dieron a otra familia o que.
Creo que se lo debo a mamá. — mintió mirando sus manos, estaba diciendo una parte de la verdad con un poco de invención pero esperaba que fuera lo suficientemente creíble. Sonrió un poco al ver el interés en la mirada de Jade.
— ¿Pero que me darás a cambio? Eres un gran amigo y fuiste muy bueno aquí pero no puedo arriesgarme tanto sin un trato justo. — el hombre suspiró dándose por vencido, mirando a Mile sonriendo un poco tratando de hacerlo desistir.
Lo más común es que el bebé naciera muerto y se les pasó avisarlo.
—Lo que quieras. — Mile levantó la mirada para verlo a los ojos.
— ¿Lo que yo quiera?— sonrió con algo de malicia sin quitarle la mirada de encima, Mile asintió sabiendo que se estaba poniendo la soga al cuello.
Era un gran jefe y persona, pero sabía sacar provecho de los tratos.
—Cuando termines tu búsqueda volverás aquí y trabajarás turnos dobles por tres meses. — sonrió con diversión arqueando un poco la ceja, cruzando los brazos.
— ¿Sin pago?— reclamó enseguida el joven apretando sus labios algo sentido.
—Solo pago un turno— sonrió de lado sin poder evitarlo sintiendo ya que Mile rechazaría la oferta.
— ¡Jade!— se apoyó en el escritorio frunciendo el ceño, sintiendo sus manos sudar un poco.
—Si no quieres puedes abstenerte. — dejó escapar una risa mientras miraba la hora. —Tengo que irme, mi turno vuelve... decide— palmeó su cabeza cuando se paró y luego empezó a caminar hacia la salida dando un leve tarareo, tratando de no hacerle caso al sueño.
—Acepto. —  dijo justo antes de que el mayor tocara el picaporte de la puerta. Jade dio un suspiro sintiendo que podía rodar los ojos como había visto en las películas por lo testarudo que era el muchacho. Igual a su padre.
—Diablos, Mile. Debí pedirte que te acostaras con mi hijo así no aceptabas. — resopló mirándolo sobre el hombro, nunca le hubiera dicho eso a nadie que acababa de conocer pero ya que se tenían confianza podía dejar escapar ciertas expresiones.
—Nunca lo harías porque eres un caballero. — sonrió con diversión apoyando su cabeza en el escritorio.
—Yo y mis buenos modales... Está bien. Te enviaré los papeles mañana temprano, suerte con tu hermano fallecido. — salió cerrando la puerta sin esperar respuesta pensando que sería un largo día.
Mile dejó escapar un suspiro cansado mientras ordenaba los papeles.
Esperaba que el hijo real de sus padres estuviera vivo.

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