Capítulo 13

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Habían estado tres días caminando, Zahir podía sentir el aroma del felino que lo seguía pero jamás los alcanzaba.
Incluso si la manada se detenía en las noches para descansar, Ockel parecía no poder mantenerse a una distancia constante, apenas lograba estar más cerca volvía a rezagarse mucho más. Las hormigas seguramente eran muy lentas y débiles para hacer esos viajes sin sus carros que los transportaban por los caminos.
Y bueno, también estaba lastimado pero seguramente ya curado. Sus heridas no eran tan profundas, solo su enfermedad era el problema.
—Tal vez deberías buscarlo. — murmuró mientras caminaba despacio entre los árboles, buscando uno lo suficientemente alto y fuerte para subirse. Las hormigas habían construido un nuevo camino, cortando los árboles y construyendo una propiedad. No un nuevo hormiguero pero si de esos lugares que ellos no sabían cómo llamar pero les molestaba que cercaran todo.
Por suerte aún estaban lejos, habían tenido que desviarse para no cruzarse con el camino nuevo pero Zahir solía subirse a la punta de los árboles para verificar que no hubiera más sorpresas.
—Si se equivoca y sigue el camino de las hormigas, seguramente le dispararán. — el omega trepó una rama mirando a la joven quien resopló levemente pero miró hacia atrás con algo de preocupación.
Se había esmerado en que Ockel se recuperara pero le había molestado que no pudiera levantarse y caminar, además de que la rasguñó y eso le había recordado que él era una hormiga.
Podía a matar a cualquiera de un parpadeo y sería su culpa, no había pensado que él pudiera reaccionar violento puesto a que ella y Kael lo habían salvado, aunque tal vez se había pasado al tratar de levantarlo por la fuerza pero ¡Él no era parte de la manada!
—O podría atacarnos si no lo tenemos cerca. — volvió a hablar Zahir un poco alto mientras trepaba, la chica alzó su mirada viendo como su amigo subía con habilidad sabiendo cuales ramas soportarían su peso y cuáles no. Se pasó la mano por su cabello suspirando con fuerza.
—Tendremos que ponerle un bozal. — murmuró al fin para nadie en particular, aunque sabiendo que Zahir podría escucharla por su fino oído. Volvió a mirar hacia atrás pensando que la había hecho sentirse de pronto tan molesta con Ockel como para abandonar sus esperanzas sobre él.
¿Por qué la atacó? ¿Por qué no quiso levantarse? ¿O porque ahora le molestaba el hecho que hubiera un alfa carnívoro cerca de su omega que también era carnívoro? ¿Había cambiado algo que ahora Zahir y ella estaban unidos?
Se llevó la mano al cuello acariciando la marca apretando los labios, sacó su arco y empezó a caminar por el camino que habían tomado para llegar hasta allí.
Buscaría a la pantera y la traería, si alguna vez recordaba algo serviría pero por mientras había algo que no dejaba que lo dejara a su suerte.
¿Tal vez por lo dicho por Zahir?
Empezó a correr entre los árboles respirando profundo, podía sentir todos los aromas conocidos de la manada y el desconocido. Corrió por un largo rato hasta encontrar a la pantera acostada, lamiéndose las patas como que si le dolieran.
—Ey, levanta. Debemos llegar con la manada. — sabía que Zahir iba a continuar sin ella, pero ella podría alcanzarlos fácilmente porque la manada se movía caminando sin correr. Ockel levantó su mirada y se paró, sus patas temblaban, parecía realmente adolorido.
Ella no pudo evitar sentir un poco de pena pero luego se cruzó de brazos conteniendo las ganas de patearlo.
—No puedes correr por todos lados, hay plantas con espinas. — Yatziri se dejó caer en el suelo sentándose para luego levantar una pata del felino, la apretó con cuidado sacando una espina con los dedos.
Ockel gruñó con fuerza al borde de gritar pero solo se sentó sin apartar su pata, no quería hablar para no volver a arruinarlo así que solo esperó aguantándose el dolor cada vez que ella sacaba una de las espinas que estaban incrustadas en sus patas delanteras.
Podía sentir la sensación de dolor recorrer todo su cuerpo que estaba débil por la falta de alimento y por haberse forzado a caminar durante tanto tiempo.
—Tranquilo. — susurró sabiendo que debería quedarse con él por un rato, incluso tal vez debería volver a llevarlo. Miró hacia el lugar por donde había venido suponiendo que la manada ya había empezado a moverse.
—Gracias...— Ockel la observó casi absorto. Ella le causaba gran curiosidad y atracción a pesar de ser alfa. Lo había llevado a un lugar seguro y había cuidado de él aunque no de la mejor manera pero lo había hecho de la manera que ella sabía. Incluso había traído a ese omega que le dio esas plantas que lo hicieron sentir mejor.
Tal vez sin ella ahora mismo estuviera muerto y lo alegraba que la única persona que sentía conocer hubiera vuelto por él.
—No tienes que agradecer, debes levantarte y caminar, aunque será complicado con las heridas que tiene.— Yatziri negó con la cabeza mientras se levantaba y buscaba algunas hojas suaves, para luego ir hasta él vendándole con estas las almohadillas de las patas que tenía lastimadas.
—Me duele bastante. — murmuró aspirando con fuerza sintiendo como su estómago gruñía, cerró los ojos bufando suavemente sintiendo sus patas arder cuando las apoyaba. Yatziri respiró hondo.
—Deberás comer fruta. — le dio una pequeña palmada en la cabeza negando con la propia para luego alejarse unos pasos mirando a su alrededor. Por algún lugar había un árbol frutal, se habían detenido por ahí por eso mismo: había comida.
—Espera... no te vayas...— Ockel trató de pararse pero cayó de bruces al suelo haciendo reír a la alfa quien negó con la cabeza.
—Quédate acostado, niño. Conseguiré comida y luego alcanzaremos a la manada. — sonrió realmente segura de sí misma acomodando la daga escondida entre sus ropas por las dudas antes de caminar adentrándose al bosque dejando al depredador ahí.
Entre los árboles, bien escondido, había un manzano. Se acercó con cuidado, podía escuchar que había un panal de abejas cerca pero por suerte no parecía estar lo suficientemente cerca como para provocar a las abejas.
Aunque la miel era completamente deliciosa debían tomarse precauciones que en ese momento no tenía para tomarla. Agarró varias manzanas y se apuró a salir de ahí, sonriendo al ver que el alfa no se había movido de su lugar.
Por mientras Zahir había retardado un poco la marcha pero al final había dejado que siguieran avanzando. Estaba algo preocupado a pesar de que sabía que Yatziri podía sola con ese alfa carnívoro que estaba débil pero una punzada de preocupación con lo dejaba en paz.
— ¿No te molesta que ella no esté a tu lado? Son compañeros de vida ahora. — Yadel se acercó también en forma humana, con el ceño fruncido y manteniendo el cuchillo en su mano.
—No, no me molesta. Solo estoy preocupado por ella. — miró hacia delante sonriendo levemente al ver a los niños jugar, Ismael al fin se había unido de nuevo al grupo jugando más tranquilo con los demás.
—Te sientes culpable. — denotó el alfa poniendo su mano sobre su hombro, Zahir detuvo la marcha tensándose. Cerró los ojos por unos segundos agradeciendo no estar siendo un estorbo para el camino que seguía la aldea.
—Yo iba a pedirle a Yatziri que se uniera con Kael cuando llegáramos. — admitió de manera derrotada antes de caminar de manera rápida hasta llegar al frente de nuevo. Observando con atención que nadie se hubiera perdido o estuviera muy lejos del camino que transitaban entre los árboles.
Eran como una gran manada que se trasladaba entre los lugares más cómodos, algo esparcidos entre la vegetación pero sabiendo a qué lugar se dirigían.
—Ella siempre te había visto a ti de compañero. — Yadel volvió a acercarse mirando al joven notando como este endurecía su expresión.
—Muchos me veían a mí de compañero. Pero Kael era distinto, él... él era la paz personificada. Era agua fresca en un día de calor... él era... perfecto.
Su debilidad podías volverla una fortaleza... yo debí cuidarlo más. —  se detuvo frente a un árbol y alzó su mirada hasta ver el cielo sintiendo como las lágrimas regresaban a él pero respiró profundo tratando de deshacerse de esa sensación. Hablar de Kael y recordar que ya no estaba le hacía una fuerte presión en el pecho que parecía que solo se podía liberar llorando pero en ese lugar, en ese momento, no podía darse la libertad de hacerlo.
—Todos morimos alguna vez. Llóralo los días que necesites pero debes entender que debes seguir.
La manada te necesita. — el mayor le sonrió aunque no lo estuviera mirando, tratando de alguna forma de calmarlo. Él sabía que no había muerte más dolorosa que el de la pareja.
Zahir bajó la vista para luego darse vuelta despacio mirando al alfa con los ojos algo brillantes y rojos por las lágrimas que estaba conteniendo.
—Tú deberías ser el líder. —
Dijo al fin, como tirando una piedra y liberándose del peso que oprimía su espalda.

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Gracias a quienes leen!

gardenne
RumikoHatsune
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Lee-Chan18

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