Capítulo 24

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Capítulo 24: Mamá

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— ¿Mile Vryzas? — un hombre con traje se le acercó, Mile asintió observando el pasto bajo sus zapatos antes de volver a alzar la mirada. —Sígame por favor. — habló antes de darse la vuelta y subir al pequeño camino de piedras hacia una de las innumerables puertas del lugar.
Le pidió que esperara antes de dejarlo ahí afuera.
Mile suspiró con fuerza mientras observaba, parecía un lugar normal. Podía sentir el aroma de algunas personas como los policías que estaban en algunas entradas y de los cuales no se había percatado.
Lo dejaron ahí durante casi veinte minutos, los cuales aprovechó para tratar de memorizar como era el lugar.
—Hay un pequeño problema, señor. Ahora mismo no pueden atenderlo pero lo enviaran con el supervisor.
¿Su padre le habló de este lugar? — el hombre de traje hizo una seña y Mile se apuró a seguirlo adentro de la edificación, todo parecía limpio y gris. Había muchas puertas y pasillos así que solo se mantuvo cerca tratando de observar algo pero las puertas eran de madera y no tenían ninguna parte de vidrio.
—Un poco. — murmuró sin saber realmente que decir, teniendo cuidado con sus palabras para que eso no terminara como en el hospital.
El hombre asintió y siguió caminando, ambos se quedaron en silencio hasta llegar a la puerta que parecía de salida pero del otro lado. Mile se sorprendió de ver como un patio largo y angosto unido a unas pequeñas edificaciones que parecían casas.
¿Cuánta gente había ahí? Seguramente algunas contenían maquinaria o dormitorios, pero no pudo observar demasiado porque el otro se adelantó. Abrió una puerta de las pequeñas casas.
—Aquí es. — dijo finalmente mostrándole interior.
Era una oficina cualquiera, había tres hombres en ella sin duda alfas. Asintió respirando profundo y entró.
—Buenas tardes, soy el heredero Vryzas. — Se presentó —Y estoy reconociendo algunos de los negocios de mi padre ya que ahora yo me haré cargo de ellos. — Era una buena excusa.
Luego de haber fallado en un hospital y luego de pasar el luto, era normal que quisiera hacerlo ¿No? Al menos esperara que fuera normal para los distintos socios de su padre.
—Yo soy Jaime Pavotti, el sobrino de James. A quien venías a ver. — se paró el hombre que estaba sentado tras el escritorio, sonriendo de lado. Estaba vestido de traje y era casi diez centímetros más alto que el omega, con barba de candado y cabello corto desordenado, se denotaba como alguien que estaba cerca de los treinta.
Los otros dos hombres eran casi quince centímetros más altos que él y más musculados, alfas y seguramente guardaespaldas o banda de matones.
Apretó los puños al escuchar la puerta cerrarse tras él.
—Dime, dulzura ¿Tienes compañero? — “Jaime” no se parecía en nada a quien vino a ver así que supuso que realmente lo habían mandado con cualquier persona. Apretó los dientes ante la pregunta y aflojó solo un poco el collar para mostrar la marca antes de volver a colocarlo bien.
—Sí y le avisé que venía aquí. — no se apoyó en nada, solo se quedó quieto tratando de controlarse un poco. Sus uñas se habían vuelto garras del nerviosismo así que las bajó para tratar de que eso no fuera tan obvio. Instintivamente tenía miedo, estaba rodeado de alfas estando lejos de su propio alfa.
—Que buena pareja, dejándote venir aquí solo…— se burló antes de pararse y acercarse, Mile levantó la mirada cuando Jaime quedó a pocos pasos de él, mostrando el ceño fruncido y entreabriendo levemente los labios para mostrar los colmillos. Podía ser omega pero seguía siendo un tigre y no iba a dejar que una pantera lo intimidara.
—Estos negocios son míos, no de mi pareja. Quería preguntar personalmente hasta cuando era el contrato con mi padre y si tienen intenciones en renovarlo. — habló mientras lo seguía con la mirada cuando podía, Jaime caminó en un círculo alrededor de él antes de pararse frente a él nuevamente.
—Tu padre era un alfa interesante ¿Sabías? Disfrutaba de que otros alfas de lo metieran hasta el fondo y lo llenaran de semen. — sonrío de lado, Mile frunció más el ceño.
—Lo que a mi padre le gustaba en la cama no me concierne. Él fue un magnifico padre y trató a mi madre como una reina, lo que hiciera fuera de ello era tema de ambos no mío. — se cruzó de brazos tratando de no gruñir. Ese tipo no lo estaba tomando enserio por ser un omega o tal vez por ser tan joven.
Jaime alzó su mano y acarició su mejilla, logrando que el menor la quitara de un manotazo.
—Eres tan respetable. — Se mofó —Pero eres solo un omega. Cuando te cases con un alfa todos los negocios los manejara él. — se alejó hasta apoyarse en el escritorio.
—Entonces espera a que me case y ve a hablar con mi esposo. — casi se mordió la lengua mientras trataba de usar un tono más respetuoso, sintiendo que la pistola eléctrica fue una gran idea.
—Tienes una buena lengua. Sin duda. — Jaime negó con la cabeza antes de sentarse de nuevo sacando algunos papeles de su cajón. —Aquí están los contratos anteriores también…— empezó a explicar.
Mile se acercó sin sentarse, agarrando varios de los papeles y leyéndolos, escuchando atentamente cada parte de los contratos y como su padre se había involucrados en ellos.
Cada vez que trataba de preguntar sobre los presos y cuanta cantidad de gente con esas características tenían en esa instalación Jaime cambiaba de tema o lo hacía ver otros puntos.
A pesar de todo había algunos huecos que “no debían interesarle” pero tal vez podía ser una excusa para irse y luego volver con un abogado. Notó que había un control sobre la mesa y que lo que parecía un cuadro era en realidad una ventana cerrada.
Quería preguntar que había afuera o si podría ver toda la fábrica pero incluso cuando solo lo insinuaba el alfa parecía tensarse o gruñir, eso lo hacía sentir que debía tener cuidado si no quería que su investigación acabara ahí. 
—Bien, entonces me iré. — agarró los papeles y dejó caer la punta de la carpeta sobre el control. La puerta oculta que estaba en el fondo se abrió de pronto, los tres alfas observaron hacia ella y Mile no pudo evitar hacerlo también.
Dio un pequeño paso hacia allí pero Jaime se levantó enseguida agarrando su brazo.
—No estás autorizado aún. — gruñó con fuerza, Mile se soltó con fuerza dejando caer los papeles.
— ¡No me agarres así! — medio gritó, aprovechando ese movimiento para acercarse más pero no pudo ver nada más que algo de pastizal mientras la puerta se cerraba de arriba abajo.
El alfa iba a decir algo cuando de pronto una mujer pasó por debajo de la puerta antes de cerrarse. Todo pasó muy rápido. Mile apenas pudo ver a la mujer de largos cabellos negros que se encontraba desnuda, golpeaba y lastimada, antes de que esta se le tirara encima. Apenas pudo hacer un pequeño sonido antes de ver los grandes ojos verdes de la mujer quien apoyó sus manos en sus mejillas mirándolo como que si hubiera encontrado la piedra más preciosa del universo.
“Mamá”
Apareció de pronto en su mente al sentir el aroma a flor silvestre en ella notando las lágrimas de la omega. Abrió la boca para decir algo pero escuchó los disparos y ella solo apoyó una vez más su mano en su mejilla antes de caer como peso muerto sobre él.
— ¿¡Pero que mierda hicieron!? — gritó asustado mientras los dos guardaespaldas le quitaban el cuerpo de la mujer de encima. Su camisa estaba llena de sangre, la cabeza de la dama colgaba y de su boca y de una perforación en el medio del pecho salía una gran cantidad de sangre.
Notó con horror como tiraban el cuerpo de la mujer afuera cuando ella empezaba a transformarse en animal, sintiendo una gran angustia en su pecho.
—Esa mujer era muy peligrosa, es una asesina. Te hubiera matado. — Jaime habló de pronto como que si no acabaran de matar a alguien en su presencia, como que si esas cosas fueran de todos los días.
Mile quería gritar, tratar de golpearlo pero se contuvo. Miró su camisa y asintió.
—Lo entiendo. — murmuró antes de abrir la puerta y salir corriendo.
Ambos hombres se pararon pero Jaime alzó la mano.
—Déjenlo. No vio nada. — negó con la cabeza.
Mile siguió corriendo, pudo ver al hombre de traje que le gritaba algo pero no escuchó. Abrió las puertas que había atravesado al ir y respiró con fuerza al salir pero no se detuvo. Pasó la tarjeta de su padre antes de correr a la camioneta y apurarse a que bajaran el puente.
Una vez que estuvo bajo no le importó nada, aceleró y lo pasó tomando cualquier camino.
Siguió el río que alimentaba el canal yendo de forma rápida por la carretera, acelerando lo más que podía sintiendo que el aire entraba y golpeaba su rostro.
Paró luego de casi una media hora andando a máxima velocidad paró a la orilla del río, se desabrochó el cinturón y bajó de la camioneta gritando con fuerza, pateando las piedras. El olor a sangre inundaba su nariz, la camisa aún estaba manchada y no había hecho esfuerzos en quitársela.
Sentía que sus sentidos estaban nublados, de nuevo algo le había volteado completamente las cosas y le dolía mucho. Como que si hubiera perdido a alguien muy importante en su vida.
Pero no conocía a esa mujer, solo la había visto ahí pero estaba seguro que ella no quería matarlo.
Ella lo había observado como una madre que mira a su cachorro por primera vez.
Agarró una piedra y la tiró hacia el río antes de llevarse las manos a la cabeza y gritar. Cayó de rodillas mientras sollozaba con fuerza sintiéndose completamente confundido.
Se mantuvo así por varios minutos antes de alzar la mirada al sentir un aroma extraño, parpadeó varias veces mientras se levantaba y secaba sus lágrimas notando un tronco en el río que traía un animal sobre él.
Mile apretó los labios, sabía que había grandes posibilidades de que esa persona estuviera muerta pero no le importó. Habían matado una persona frente a sus ojos, no quería ver dos personas morir hoy sin que él hiciera absolutamente nada.
Se tiró al agua empezando a nadar, por suerte la corriente no estaba fuerte en esa parte del río así que pudo llegar al tronco y empujarlo con fuerza a la orilla. Tosió varias veces al hundirse pero al fin pudo llegar a donde quería.
Se paró rápidamente y alzó al zorro con cuidado corriendo hacia la camioneta, lo dejó en el suelo antes de sacar el desfibrilador y empezar.
Miró su reloj contando los segundos mientras trataba de revivirlo, notaba una herida pero no había dado en el corazón y parecía que en ninguna arteria importante puesto a que no sangraba mucho ya.
¿Cuánto tiempo esa persona había estado sin respirar? Sabía que no podría hacerlo reaccionar luego de una cantidad de tiempo, esperaba que mientras él traía el tronco a la orilla el corazón no se hubiera detenido.
— ¡Vamos, vamos! — gritó mientras hacía presión varias veces tratando de que respirara, se mordió el labio con fuerza sintiendo las lágrimas deslizarse por sus mejillas. Abrió con una mano el botiquín tirando casi todo preparando la inyección.
Era lo último que le quedaba.
La inyectó y volvió a tratar, parando unos minutos después mientras jadeaba sollozando bajo.
—Por favor, por favor, por favor. — susurró antes de separar sus manos apoyando todo su peso en sus rodillas, se tapó la cara con las manos dando otro sollozo pero de pronto el zorro empezó a toser y los huesos crujieron.
Mile se asombró al notar como el animal cambiaba a su forma humana. Sin duda un omega marcado, desnudo y con varias cicatrices. Apenas pudo observar unos segundos antes de agarrar lo necesario para limpiar y vendar las heridas, en el zorro no se notaban pero en forma humana sí.
Lo subió en la parte de atrás de su camioneta y le conectó una mascarilla de oxígeno, pensando que había sido buena idea reacomodar esa camioneta para que fuera como una ambulancia.
— ¡Jade necesito que vengas a la ciudad A-1 cuanto antes! ¡Por favor! — mandó el mensaje antes de arrancar a toda velocidad. Sus manos temblaban y su estómago todavía estaba revuelto. Las sensaciones que presionaban contra su pecho estaban ahí pero eran rebasadas por la adrenalina y la preocupación.
Aún no había salvado al hombre que lleva consigo.
¿Cómo habría llegado este al río? ¿Por qué parecía tener heridas de balas?
Miró por el espejo retrovisor hacia atrás.
No podía simplemente llevar a un hombre indocumentado al hospital pero si podía llevarlo a la casa de sus padres y conseguir lo que necesitaba para mantenerlo con vida.
Una vez que despertara seguramente el joven le respondería varias preguntas o al menos eso esperaba.

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Gracias por leer!
gardenne

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