Capítulo 4

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Hormiga, sin recuerdos de su hormiguero.
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El sol tardó bastante en entrar a la cueva pero en cuanto lo hizo despertó al carnívoro, este tembló con fuerza sintiendo su boca muy seca además de mucho calor, tal vez estaba enfermo pero no recordaba cómo había llegado a ese lugar. Abrió sus ojos y vio por unos segundos el techo de la cueva antes de escuchar la respiración de alguien cerca la cual no había notado al principio por el ruido de agua en movimiento que venía de afuera.
Escuchó que dijo algo que no logró entender, pero la voz era sin duda femenina. Con esfuerzo ladeó la cabeza para mirar a la mujer que estaba arrodillada a varios pasos de él pero al hacerlo no pudo evitar enrojecer más de lo que ya estaba.
No fueron sus ojos ni su pelo de color rojizo lo que llamó su atención si no de que no estuviera vestida, aunque sus firmes senos estaban tapados por su cabello podía ver su silueta bastante marcada, sin poder evitarlo bajó su mirada su vientre marcado por músculos y lleno de cicatrices que parecían seguir hacia su espalda, no podía ver más allá porque estaba arrodillada en el suelo sosteniendo una vasija en su regazo.
Entreabriendo los labios volvió su vista a su rostro notando que la joven lo miraba con interrogación y eso lo hizo sentirse nervioso.
Estaba ahí, con fiebre, mirando descaradamente a una desconocida que no parecía alarmada de solo tener su cabello para taparse. Movió su cabeza obligándose a mirar de nuevo al techo de la cueva respirando profundo mientras el aroma que ella desprendía le daba pequeños extractos de información.
¿Él habría aprendido antes estas cosas? ¿Por qué las palabras "Alfa sin unir" se presentaban en su mente?
Volvió a ladear su cabeza hacia ella cuando la escuchó decir algo pero parecía hablar en otro idioma porque no entendía nada de lo que ella quería decir, quiso murmurar que no la entendía pero la voz no le salió.
Ella se inclinó un poco más hacia él haciendo que su cabello no tapara tanto sus senos logrando que él tragara en seco, trató de volver a hablar sin poder apartar su vista de esa parte de ella hasta que sintió agua helada mojar su rostro. Tosió con fuerza y la chica empezó a reír con diversión.
- ¿Nunca habías visto una mujer, extranjero?- está vez entendió perfectamente lo que ella dijo, sintió su cara encenderse por la vergüenza mientras trataba de recordar cómo había llegado a ese lugar.
-No tienes ropa...- murmuró con esfuerzo está vez manteniendo su mirada en la cueva.
-Oh ¿Las hormigas siempre usan ropa? Debemos guardarla para cuando vayamos a lugares más fríos. - Estando tan cerca de mudarse prefería no ensuciar ni romper la ropa que la abrigaría cuando tuvieran que caminar varios días a través del bosque.
- ¿Hormiga?- volvió a murmurar con voz forzada. Yatziri apretó los labios pensando que era un gran contratiempo que la hormiga no tuviera voz aunque tal vez eso era por la fiebre.
-Sí, hormiga. - se levantó sin prestar atención a que el hombre trataba de no mirarla, dio unos pasos hacia atrás para ver que no se escapara y luego salió con una velocidad increíble.
El chico suspiró con fuerza pensando que tal vez había espantado a la que sería su única ayuda.
¿Por qué la chica estaba desnuda? ¿Estaba perdida como él y había perdido su ropa?
Trató de recordar su nombre pero nada le vino a la mente.
Respiró profundo de manera ruidosa antes de empezar a toser de nuevo sintiendo frío, su torso seguía destapado y ahora estaba mojado por su atrevimiento.
Debía regresar a su casa pero no recordaba donde estaba. El debería tener familia ¿No? Si, seguramente sí.
Solo debía dejar que la fiebre se fuera y podría recordar todo.
Sintió algo ardiente subirle por la garganta y solo pudo incorporarse un poco vomitando a un costado. Sintió otra fuerte arcada y devolvió lo que fuera que tuviera en el estómago que parecía ser bastante poco.
Sollozó sintiendo dolor en todo su cuerpo y se tiró de nuevo lo más lejos que podía del vómito que por suerte no tenía un olor fuerte.
No pudo evitar que el corazón le saltara al sentir el aroma de la alfa de nuevo, miró hacia la entrada notando que ahora ella tenía ropa oscura que tapaba sus senos y su cintura hacia abajo, dejando a la vista su vientre algo marcado pero lleno de cicatrices, además tenía el cabello recogido pero lo que más le sorprendió es el aroma dulce del joven que estaba a su lado.
Se veía realmente pequeño y débil comparado con la chica.
La desconocida lo apuntó con su flecha y eso lo tensó, trató de alejarse pero ella en pocos pasos lo alcanzó, lo agarró con fuerza de su brazo y lo hizo arrastrarse hacia más cerca de la salida de la cueva evitando el vómito, haciendo una mueca de asco.
Él gruñó adolorido sintiendo todo su cuerpo arder, además que pequeñas heridas en sus brazos y espaldas empezaron a sangrar al ser arrastrado.
-Yatziri, está lastimado ¡No lo arrastres!- la voz del muchacho era fina y a pesar de que expresaba algo de miedo no intimidaba en lo absoluto.
- ¡Si lo alzo tal vez me muerda y escape!- reclamó Yatziri pateando las costillas de la hormiga quien tosió con fuerza volviendo a vomitar.
Tal vez se lo merecía por no haber parado de mirarle el busto.
Ella lo observó con algo de asco y dio varios pasos hacia atrás.
- ¡Está escupiendo su estómago!- Yatziri frunció el ceño al ver al omega acercarse al alfa, se puso enseguida a su lado pensando que si le ocurría algo Zahir no se lo iba a perdonar. -Deja que le ate las manos, no quiero que salte hacia a ti y muerda tu cuello. - habló en tono firme mientras apoyaba su mano en el hombro de Kael, obligándolo a retroceder.
El joven omega lo miró con pena pero asintió.
- ¿Cuál es tu nombre?- el chico se sentó en el suelo, también estaba cubierto parcialmente pero no se veía musculado ni la mitad de fuerte de lo que se veía ella. Además que su piel tenía solo tenía algunas cicatrices esparcidas que eran nada comparadas con las de la chica.
-No lo sé. - se esforzó en responder dejando que la mujer atara sus manos con una enredadera, apretó los labios cuando fue obligado a sentarse con las manos en la espalda. Jadeó un poco sintiendo su cabeza arder por la fiebre.
-Te llamaremos... mmm... Ockel ¿Esta bien? Mi nombre es Kael...- el omega le sonrió mientras se acercaba de nuevo, arrodillándose frente a él. Sintió enseguida el frío de la piedra cuando Yatziri le colocó la punta de la flecha en su cuello, rozando este con el borde de la flecha cuando se acomodó a su lado para proteger al menor si era necesario.
Kael puso su mano en su frente y frunció el ceño, luego sacó varias hojas que guardaba entre sus ropas y las miró. Eligió una y empezó a machacarla con una piedra, haciéndola papilla. Él no entendía muy bien pero se quedó quieto algo temeroso del arma que seguía amenazándolo.
-Desnúdalo. Tiene infección en sus heridas, hay que ponerle esto. Si sobrevive a mañana vivirá, si no, morirá esta noche. - el pequeño siguió con su tarea mientras él tragaba en seco.
- ¿Desnudarme?- reclamó sorprendido aunque enseguida sintió un fuerte dolor de cabeza, Yatziri se paró y lo obligó a pararse mientras empezaba a despojarlo de lo poco que tenía, Ockel apretó los labios sintiendo que la vergüenza lo carcomía. Ni siquiera podía detenerla porque ella estaba en mejor estado que él, a pesar de que ella soltó sus manos.
Al menos dejó la ropa en el suelo y lo sentó sobre ella, por inercia él llevó sus manos a su entrepierna para taparla aunque los otros dos parecían no inmutarse.
Kael pasó sus manos por sus costillas lo que lo hizo temblar de dolor.
-No tienes heridas grandes, solo moretones...- pasó la pasta sobre las cortaduras y sobre la piel maltratada, apretando los labios.
¿Si no era una infección, que pasaba?
-Si la costilla está rota y perforó el pulmón morirá. Pero ya estaría escupiendo sangre. - el omega negó con la cabeza presionando levemente los moretones sobre las costillas haciendo que diera un grito ahogado.
-Si muere, al menos, podremos usar su piel para hacer ropa. - Yatziri suspiró. Quería obtener información pero no podían gastar plantas medicinales en una hormiga.
-No, Zahir no lo aprobaría ya que él moriría por una causa externa que no es atacarnos o tratar de hacerlo. Será enterrado en el bosque. - Kael negó con la cabeza.
Ockel sintió sus mejillas calentarse, tembló un poco sintiendo el sabor de vomito en su boca de nuevo. Tragó con fuerza sintiendo asco pero no quería volver a vomitar, cerró los ojos algo tembloroso sintiendo como poco a poco el dolor iba desapareciendo.
Yatziri notó enseguida cuando la cabeza del hombre se apoyó sobre su propio hombro.
- ¿Se murió?- alzó las cejas sorprendida apretando los labios, algo preocupada. Kael apoyó sus dedos obre su cuello y negó con la cabeza.
-Tal vez deberíamos llevarlo al pueblo. - murmuró el omega mirando al alfa, aun esparciendo la papilla por su pecho.
-No seas idiota, Kael. - Yatziri negó con la cabeza parándose y acostándolo sobre el suelo
-Es una vida, todas las vidas merecen ser salvadas. - murmuró apartando sus manos y parándose, empezando a machacar otra hoja de tonalidad más claro, sonriendo con suavidad y subiendo su mirada para ver los ojos de su amiga.
-Fue suficiente ¿Entiendes? Dale esas plantas y vayámonos, no podemos hacer más por él. - la mujer caminó hacia el omega dándole una pequeña palmada en la nuca, Kael suspiró algo apenado y mojó los labios del extraño con el extracto, haciendo que tragara en la inconsciencia.
Ambos iban a decir algo cuando un ruido, parecido a un silbido largo, se escuchó.
Ambos se miraron por unos segundos con temor.
- ¡La aldea!- Yatziri empezó a correr agarrando sus armas sin esperar a su compañero.
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gardenne
RumikoHatsune
roxanaqp

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