Capítulo 12

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Extranjero.

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Yatziri tiró un poco de agua sobre el rostro de la hormiga bastante divertida, había notado que su temperatura y respiración ya estaban en el nivel normal así que seguramente ya podía caminar. Los rayos del sol apenas se veían pero no eran una manada que durmieran mucho en sus asentamientos antes de llegar a las cuevas del norte que los mantendrían a salvo de las hormigas durante las inundaciones.
Ockel tosió y abrió sus ojos cerrándolos enseguida a pesar de que había poca luz, sentía su cabeza martillear como que si se hubiera emborrachado.
— ¡Esta vez te toca caminar, levántate!— sonrió mientras alzaba sus flechas y su arco, estaba convertida en humana y vestida, como el ambiente era húmedo y el aire estaba frío todos se habían abrigado más.
Algunos tenían abrigos de piel que guardaban con cuidado ya que solo los utilizaban para dormir, eran regalos de familiares que habían muerto y habían decidido que su pelaje fuera usado con esos fines.
Las pieles que usaban para cubrirse de día eran solamente de las hormigas que habían muerto matando a los suyos.
Ockel parpadeó de nuevo mirando hacia donde estaban los demás, la manada estaba preparándose para seguir y Zahir estaba ayudando a todos, tanto a colocar las cosas que transportaban sobre los que ya estaba convertidos en animales como a mantener a los niños quietos mientras sus padres preparaban todo.
Yadel observó a su sobrina y se acercó dando varios pasos largos, poniendo una capa de piel sobre sus hombros para que la lluvia que se avecinaba no la mojara tanto, ella le sonrió levemente antes de golpear suavemente el rostro del extranjero con la parte de madera de su flecha.
— ¡Ya!— Ockel gimió adolorido y se sentó, Yatziri sonrió de lado y negó con la cabeza.
—Vamos, hombre. Hoy caminaremos todo el día. — se sentía algo animada de que el extranjero despertara. No tendría que llevarlo en su espalda, solo debía cuidarlo.
—Si no se mueve tendrás que ponerle un collar.— Zahir se acercó manteniendo su rostro serio, teniendo en su hombro al pequeño conejo en el cual se había transformado Ismael quien miraba con sus pequeños ojos rojos llenos de odio hacia la hormiga.
— ¡Se moverá o se quedará aquí!— Yatziri se acercó sintiéndose completamente extraña, por la unión la cercanía de Zahir la hacía sentirse más tranquila y calmada, además de feliz. Pero también despertaba ese instinto de protección porque sabía que su amigo estaba triste.
No podía llamarlo “su omega” aunque por años lo había deseado, la forma en que se unieron no había sido la mejor y sabía que él era el más afectado.
Tal vez su dureza con Kael provenía de que él lograba llamar más la atención del líder que ella. Pero aun así no se sentía contenta con la muerte de su amigo a pesar de que le había dado lo que ella quería.
—Ya es hora de irnos. — Zahir la observó por unos segundos antes de dar la vuelta y caminar hacia el frente de la manada que empezaba a trasladarse. Yatziri suspiró sabiendo que su amigo estaba pasando por el duelo aunque aun así eso no la hizo sentir mejor del rechazo y frialdad que sentía por parte de él.
Miró hacia el extranjero quien la miraba asombrado, ella negó con la cabeza y escondió más su cuchillo sintiéndose algo enojada con sus pensamientos.
Se sentía dolida por el comportamiento de Zahir a pesar de entender sus razones.
— ¡Levanta!— agarró del cabello al extranjero y le dio un tirón que hizo que el otro alfa le diera un zarpazo en la mano haciendo que lo soltara, finas líneas de sangre se deslizaron de su brazo hasta el suelo desde las heridas que Ockel le había hecho con sus uñas. Por un momento Yatziri quedó en shock pero por instinto golpeó con fuerza el rostro de Ockel con su puño haciéndolo gritar.
Zahir corrió hacia ellos asustado notando la sangre en su amiga, ambos se observaron y ella no pudo evitar sonreír un poco al notar que se veía más tranquilo al ver que el otro alfa no le había hecho verdadero daño.
— ¡Levanta, dije!— volvió a alzar la voz Yatziri frunciendo el ceño pero al ver que Ockel solo se tapaba la nariz adolorido suspiró.
Volvió a mirar a la manada que se alejaba y empezó a caminar.
Si ella se mostraba muy permisiva la hormiga nunca la respetaría y no tendría una figura que evitara que hiciera cosas malas. A pesar de que su ataque había hecho que Zahir se preocupara por ella se sentía enojada de un alfa hubiera tratado de lastimarla -humillarla según su instinto- frente al omega.
Si el extranjero quería vivir los seguiría, si pensaba que podía sobrevivir solo se quedaría ahí lloriqueando como un hombre débil.
No miró atrás ninguna vez, solamente se adelantó para estar cerca de Zahir quien guiaba el camino.
Eran obligados a tomar el camino largo porque el corto estaba lleno de cercas y alambrados eléctricos, fuera de las ciudades estaban esos lugares que ellos evitaban siempre. No sabían que sucedía ahí pero si se acercaban les disparaban o salían varias hormigas a tratar de matarlos.
— ¿Se quedó atrás?— Zahir preguntó luego de un par de horas de caminata, habían parado unos minutos cerca de un arroyo donde estaban tomando agua y comiendo un poco de lo que había a los alrededores. Yatziri asintió suspirando sintiéndose bastante calmada al sentir el aroma del omega.
—Creo que al final no fue buena idea. Él sabrá que hacer. — se sentó sobre una roca antes de agarrar agua con sus manos y tomarla, aun sintiéndose algo rencorosa con Ockel. Zahir suspiró y miró hacia el bosque, mirando el camino por donde se habían movido hacia allí.
—Puedo sentir su aroma, creo que nos está siguiendo de lejos. ¿Crees que nos alcance?— el líder miró a los demás, concentrándose en Yadel quien ayudaba controlando a los niños mientras los padres descansaban.
Yadel había perdido a su compañera de vida hacía varios años, así que siempre se encontraba haciendo algo. Parecía nunca descansar cuando hacían las migraciones hacia otros lugares.
Lo había visto de pequeño, acompañando a su padre como un gran amigo.
—No. — volvió a mirar a su amiga cuando habló y sonrió levemente suspirando.
—Seguramente se perderá. — Se paró empezando a caminar despacio, dejando que se tomaran el tiempo para seguirlo. Solo debía revisar si la zona estaba limpia.
Aspiró con fuerza sintiendo solo aromas conocidos, muy lejos sentía el aroma del extranjero pero todo lo demás olía a plantas o flores.
Tampoco había ningún sonido raro que lo hiciera sentir que el lugar era inseguro.
Miró hacia Yadel sonriendo un poco al notar que él estaba haciendo lo mismo.
—Ismael. — llamó al niño quien corrió y saltó a sus manos, Zahir dejó escapar una pequeña risa poniendo al niño en su hombro.
Sonrió con tristeza mirando hacia adelante.
Le hubiera gustado que Kael lo viera dirigir por primera vez.
—Mi hermano estaba orgulloso de ti. — susurra el niño de pronto, Zahir sonrío acariciando con cuidado la cabeza del pequeño sintiendo un nudo en la garganta y como sus ojos se llenaban de lágrimas de nuevo.
Miró hacia otro lado forzándose a caminar.
—Lo sé. — Murmuró al fin con la voz más clara que pudo —Lo sé.

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Mile suspiró con fuerza, se había sentido muy paranoico desde lo que sucedió. Había pasado una semana y había vendido su departamento, todas sus cosas las había trasladado al que había sido hogar de sus padres y solo se había quedado con lo que más le importaba.
Había ido varias al psicólogo pero eso no evitaba que cada noche durmiera en un hotel distinto, por si alguien lo buscaba. Había planeado comprar alguna casa y ponerla en alquiler, al igual que volver a trabajar en el hospital de su ciudad para no gastar todo el dinero de su herencia.
Se sentía realmente muy nervioso, lo que había descubierto parecía ser muy grave ¿Cómo nadie se había dado cuenta antes? ¿Podría ser que estaría muerto si Jade no hubiera insistido tanto?
Miró hacia las paredes de color gris sintiéndose abrumado, solo había una cama matrimonial, un sillón a un costado un mueble para guardar cosas y dos puertas. Una llevaba al baño y la otra a la cocina, todo era pequeño pero le servía para quedarse un día.
Tembló completamente al escuchar que alguien tocaba el timbre, apretó los labios a pesar de que el aroma era bastante conocido para él. Se miró por unos segundos, traía puesto sus pantalones y camisa de dormir.
Estaba al menos algo presentable.
Caminó rápidamente y abrió la puerta mirando hacia Jade, el médico se veía exhausto, con ojeras como que si no hubiera dormido bien.
Era más que seguro que había tomado un rato de su casi nulo tiempo libre para venir a verlo.
—No puedes andar de paranoico hotel por hotel, Mile. — habló serio mirando al omega a los ojos, frunciendo un poco el ceño pero llevando sus manos hacia su espalda para no verse intimidante.
—Vendí mi departamento. Iba a llamarte, creo que es hora que cumpla mi parte del trato...— Mile dio algunos pasos para atrás y entró a su lugar de paso dejando la puerta abierta para que Jade también pasara.
— ¿Estás loco? Por supuesto que no. Si vas a volver a trabajar bienvenido seas, pero solo un turno y con la paga normal. ¡Por dios! Que no estás para hacer dos turnos. — Jade negó con la cabeza revolviéndose el cabello, cerrando los ojos por un momento antes de volverlos a abrir. Estaba preocupado por el joven, era un chico sin pareja y sin familia que había sido excelente en su desempeño, incluso sabía apreciar las críticas si se hacían bien y era bastante agradable con todos.
—Empezaré a trabajar entonces. — Mile suspiró y se dejó caer en el sillón, acostándose boca abajo en este sin importarle la presencia de su amigo ahí.
—Sí. Pero necesitas un lugar fijo. — Jade se acercó y se paró a pocos metros del joven dando un suspiro, mirando hacia el omega.
—Si me quedo en un lugar solo ellos podrían...— Mile respiró profundo y ocultó su cabeza en la almohada.
Ellos podrían venir por él y esta vez no habría nadie que pudiera detenerlos.
Tal vez lo matarían y tirarían, o solo lo violarían. No estaba seguro pero se encontraba asustado.
Incluso estaba dudando de si seguir investigando.
¿Podía ser tan valiente como para continuar? ¿Para seguir buscando la respuesta o ya había dado por perdida su jugada?
—Ven a vivir conmigo. — la voz del alfa lo hizo levantar la cabeza con los ojos bien abiertos, asombrado.
— ¿Qué?
—Que vengas a vivir conmigo. —

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.¡Gracias por leer y espero que pasen un feliz año nuevo!
gardenne

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