Capítulo 20

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Capítulo 20: A través de los alambrados.

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Al fin había llegado, se sentía cansado porque en esos dos días corriendo solo había parado algunas veces para dormir y cumplir sus necesidades. Lo que cubría sus pies estaba hecho pedazos y estaba embarrado por haber pasado el río por la parte más pantanosa solo por ser la más corta.
Se escondió entre los árboles, aunque mayormente había corrido en forma de zorro se había vuelto a su forma humana en las últimas horas cuando tuvo que pasar el pantano.
Aún faltaban más de doscientos metros pero desde ahí podía ver. Había un alambrado muy alto y luego pastizales tanto por fuera como por dentro de él. Había un muro de concreto que tapaba la mitad del alambrado que seguramente no estaba terminado, tampoco estaban las torres con tiradores que tenían los distintos no-hormigueros que había visto.
El bosque terminaba justo en la línea donde estaba él, los árboles no era muy anchos pero las depresiones en los terrenos ayudaban a esconderse para mirar. Parecía que aún no habían terminado de preparar el lugar,  tal vez el hecho de que aún fuera la madrugada y la noche continuara era la razón por la que no había nadie trabajando.
Respiró profundo mirando los pastos altos, como zorro no podría ver mucho si esa parte del alambrado estaba tapada con algo así que se escondió agarrando barro manchándose un poco más con este para poder mezclarse. Agarró pastó cortándolo con las puntas de sus flechas y poniéndolo sobre su ropa.
Parecería un montón de pasto algo cortado o por el cual caminaron desde muy lejos e incluso, podría tal vez no verse porque el pastizal era demasiado alto.
Empezó a adentrarse sin soltar su arco y la flecha que llevaba en la mano, tardó bastante en llegar a ese paso a la orilla del alambrado. Una vez ahí se arrodillo arqueándose, tocando levemente el hierro con su flecha verificando que no estuviera electrificado como los demás que había visto antes de tocarlo levemente con sus manos. No se veía ningún movimiento, solo más pastizal hacia dentro y  dos grandes construcciones al final que seguramente eran los lugares donde confinaban a las personas atrapadas.
Escuchó un jadeo y por fin prestó atención al aroma, venía de alguien que no podía ver por la posición, tal vez alguien escondida tras el muro. El llanto de un bebé se hizo presente y corrió hacia el otro lado del alambrado que no tenía muro, el muro estaba justo al medio y tenía varios metros pero del otro lado era de nuevo alambrado.
Cuando llegó no pudo evitar sentirse petrificado.
Había una mujer desnuda y con largos cabellos negros la cual estaba agarrando a su bebé recién nacido. Estaba a punto de tirarlo contra el suelo para seguramente matarlo pero se detuvo al verlo.
Ambos se miraron quedándose quietos, el aroma a omega de la mujer era irrefutable, sus costillas tenían el mismo sello que el niño hallado. Su espalda, brazos y piernas estaban rasguñadas, sus senos con moretones y lastimados. También tenía múltiples cicatrices ya curadas por todo su cuerpo.
Esa mujer había sido indudablemente violada horas antes de dar a luz.
Su rostro era delgado, con lágrimas corriendo por sus mejillas y ojos rojizos, con rasguños y el labio sangrante, con mejillas negras por los golpes.
Herbívora, omega, entre los veinti tantos años. Podía reconocer el aroma y la información ahora que estaba cerca. Ambos miraron al bebé quien lloraba, ella lo abrazó contra su pecho y sollozó antes de apoyar su mano en el alambrado agarrándose.
Zahir se acercó aferrándose también del alambrado sin poder despegar la mirada de sus ojos, sintió de nuevo sus propios ojos llenarse de lágrimas al ver que ella le sonreía de manera suave mientras lloraba más fuerte.
Ella se veía tan rota y destruida, pero una luz de esperanza brillaba en sus ojos al verlos.
Él recordó al niño Libre. Como había sonreído al ver que los hombres libres no eran solo un mito.
Que ellos estaban allí y que siempre estarían pasando lejos de ellos, ignorando lo que ocurría tras los muros.
—Huye — murmuró con voz cortada, Zahir negó con la cabeza y se agachó. Con fuerza trató de levantar el alambrado pero el sol empezaba a salir y un timbre sonó. Ella miró asustada hacia atrás y con una mano ayudó al omega que estaba afuera. Apenas pudieron subir el alambrado, ella hizo pasar al pequeño que segundos antes estaba por matar.
—Huyan. — Volvió a murmurar — ¡Corre!— él alzó al pequeño y apenas pudo ver hacia atrás, ella le había dado la espalda. Cientos de personas salían de esa edificación, todas sin ropa pese al frío y en estados parecidos a los de la mujer.
Había olor a omega de a montones, pero detrás de ellos salieron las hormigas que él estaba acostumbrado a ver. Armados hasta los dientes.
— ¡Ey!— escuchó que gritaron, empezó a correr sin poder volver a agarrar su flecha, sobre su hombro pudo ver como la mujer saltaba sobre el más cercano y este le disparaba como que si ella no fuera nada.
Escuchó que decían que abrieran el portón pero solo saltó hacia dentro del bosque antes de seguir corriendo. Podía escuchar los motores de lo que usaban las hormigas para transportarse así que al saltar hacia un terreno más bajo se ocultó bajó el abrazando al bebé.
Miró las manos del pequeño quien sollozaba bajito, se quitó su abrigo y lo envolvió con él sintiendo las lágrimas deslizarse por sus propias mejillas.
¿Qué tan desesperada debía estar una madre para matar a su bebé? Lo había visto en sus ojos, ella había preferido que él se lo llevara a asesinarlo.
¿Qué tan horrible podía ser ese infierno como para tomar esa decisión?
Escuchó a las hormigas y abrazó al bebé ocultándose más tratando de calmar ese dolor en el corazón, se sentó en el suelo arrullando al pequeño contra su pecho agradecido que el aroma a tierra mojada cubría el olor de recién nacido.
Besó las manos del pequeño sintiendo más lágrimas deslizarse.
Los iban a encontrar e iban a morir, no iba a poder darle nada a ese bebé como no pudo proteger a Kael, como no podía proteger a su propia aldea...
Y de pronto se dio cuenta de lo débil y voluble que estaba siendo.
Kael no se había querido a un niñato estúpido y llorón que se rendía fácilmente, él se había enamorado del chico que salía delante pese a todo, al que daba pelea una y otra vez.
La muerte de Kael lo había destrozado y había perdido lo que más amaba Kael de él:
Su esperanza.
Apretó su puño y miró al pequeño, lo dejó suavemente en el suelo antes de agarrar su arco y su flecha. El bebé estaba callado y se había dormido ante la calidez de la manta.
Debía vivir, debía volver, hacerse cargo de la aldea y disculparse con Yatziri.
Hablar con la verdad con ella y empezar a curar la herida aún sangrante que le había dejado la muerte de quien siempre estuvo enamorado.
Si Kael lo había querido como amigo o románticamente, no importaba. Kael siempre había visto esa luz en él y había confiado en él ciegamente.
¿Por qué debía fallarle ahora? ¿Por qué el líder no podría salvar a un bebé de las garras de las hormigas cuando estás estaban lejos de su hormiguero?
Gruñó con fuerza y salió de sorpresa.
Iba a matar a todos esos monstruos, que volvían la vida que no habían hecho nada en un infierno. Que mantenían cautivos niños inocentes y violaban personas.
Porque no había piedad para ellos, la piedad era Kael pero en estos momentos necesitaba la fuerza.
Se sintió fuera de sí, todo había pasado demasiado rápido y sus oídos solo escuchaban un leve pitido. Observó a las hormigas muertas a su alrededor, una transportadora tirada. Su brazo sangraba al igual que su costado así que se convirtió a su forma animal antes de empezar a morder.
No odiaba ser carnívoro.
Necesita hacer pagar a esa gente por lo que hacía, por las cosas asquerosas que protegían.
Kael lo quería porque él era la fuerza. Él era la esperanza y no iba a dejar que lo que el niño había amado se extinguiera con su muerte.
Llenó de sangre se alejó antes de volver a su forma humana, tardarían poco en volver a mandar más hormigas, rompió un poco de su ropa y envolvió sus heridas antes de entrar al escondite por el bebé. Revisó que estuviera bien y una vez hecho empezó a correr.
Ahora debía buscar como alimentar su preciada carga esos cinco días que tardarían en llegar a su destino. Iba a darle a ese niño un futuro, un futuro que su madre no pudo tener por estar encerrada ahí.
¿Qué tan desesperada podía estar para darle a un extraño su pequeño niño?
No pensaba volver a voltear la mirada, era hora de volver a ser el Zahir que Kael había amado.

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Se había instalado en la casa de sus padres, no había sido su idea principal pero estaba en un barrio cerrado y con seguridad. Todo estaría lleno de polvo si no fuera porque aún había algunos empleados que limpiaban puesto a que sus pagas estaban aseguradas por al menos un año más en un deposito aparte de la herencia.
Realmente no sabía por dónde comenzar, así que por ello había terminado en el cementerio.
Era un inmenso lugar y bastante triste, pero varias generaciones de su familia se encontraban ahí. Incluso luego de las guerras ese lugar había quedado en pie, algunas tumbas sin nombre, placas que con los años fueron perdiendo lo que tenían talladas, incluso tal vez algunas rotas como demostración que las guerras también habían pasado por ahí.
Casi al final del cementerio había una fosa común con miles de personas sin nombre enterradas, personas que habían sucumbido ante la enfermedad o la lucha, personas que no había sido lo suficientemente importantes o simplemente habían sido olvidadas al perecer.
Paró justo antes de ese lugar mirando la tumba.
“Evan Vryzas” no había segundo nombre ni segundo apellido, la fecha de su muerte era demasiado borrosa como para poder identificarla. Era su antepasado más lejano del que aún tenían registro de donde estaba enterrado.
Mile respiró con fuerza antes de dejar las flores y limpiar un poco las telarañas que se habían formado.
La primera vez que su madre lo había traído ahí a verlo se le había hecho aburrido, le contó cosas que no entendió del todo. Odiaba realmente que cada dos años debieran venir al cementerio a verlo, como que si lo hubiera conocido en vida.
A él no le gustaban los cementerios.
Pero ahora se sentía identificado con el hombre que había vivido hace poco más de medio milenio antes que él.
Evan, igual que él, había sido adoptado. La diferencia que por lo que sabía, ese hombre lo había tenido presente todo el tiempo de esto y no había sido el remplazo de un bebé que habían tenido sus padres.
—Es increíble que aún se te recuerde. Eres como ese hombre de las historias que sigue estando pese al tiempo. Es un poco gracioso ¿No lo crees?
Pero aun así tiene sentido. Todos los que seguimos tenemos tu sangre de alguna forma pero no de las raíces que tenía nuestro apellido antes que tú.
Yo soy Mile y también soy adoptado. Estoy tratando de encontrar a tu verdadero heredero, al verdadero heredero de mis padres. O al menos saber que le ocurrió.
¿Lo mataron? ¿Se lo llevaron y todavía sigue vivo? ¿Lo criaron lejos de aquí y ahora tiene una vida normal que yo podría arruinar al descubrir que él es mi hermano? ¿Fue solo un accidente y yo solo doy vueltas dentro de una conspiración que solo existe en mi cabeza? ¿Todo son coincidencias? — río levemente y se tapó la boca mientras negaba con la cabeza.
Niega levemente.
Le habían ofrecido por su silencio, algo realmente grave debería estar pasando en todo ese misterio. Tal vez no tenía que ver la industria alimenticia pero había algo turbio en alguna parte y todos parecían coexistir con eso y no importarles. Como que si no afectara su vida en lo absoluto no darle el bebé correcto a una madre que acababa de dar a luz.
¿Alguna se habría dado cuenta y en vez de callarse lo había gritado?
Abrió los ojos con sorpresa y sonrío.
¡Ya sabía dónde empezar! Buscaría en las noticias.
“Madre que no reconoce a su hijo”
Mujeres y hombres omegas que habían sido acusados de locos o tener depresión luego del parto por no reconocerlos. Que luego habían sido convencidos de que había sido su propia equivocación.
— ¡Gracias! — exclamó hacia la tumba antes de correr hacia afuera del cementerio. Caminó de forma rápida una vez afuera hasta llegar al auto que era uno de los tantos que habían pertenecido a sus padres.

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Gracias a quienes leen!
gardenne
Zag2703
roxanaqp

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