Capítulo 29: Kuel
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Cuando Jade regresó Mile no pudo evitar sentirse mejor. Había traído elementos que podían utilizar para hacer una comida así que se había puesto a cocinar.
—Trató de escapar. — el de ojos mieles suspiró con algo de fuerza mientras lo contaba, pelando algunas papas sin observar al alfa.
—Si no está confundido y realmente vive en el bosque debió haber sentido mucho pánico al ver la ciudad llena de tipos de gente que no conoce.
Las manadas fuera de la ciudad siempre han sido como un mito, personas escriben cuentos y novelas sobre ello y todos nos lo tomamos como que no existen. También, algunas veces, las personas creen que son seres que tienen su segunda forma como monstruo.
Algunas desapariciones que no se explican son atribuidas a ellos, pero es como atribuirle algo a un ser sobrenatural. — Jade en su carrera de medico había estado en distintas ciudades. Había escuchado los rumores y cuentos. Mientras en las ciudades de más nivel económico nada de ellos se oía, en las más bajas todos tenían distintas versiones de quienes eran los que vivían afuera de los muros.
Nunca había tenido que atender a un “salvaje”, pero muchas veces había tenido la sensación de ver un animal o una persona entre los arboles cuando recorría los caminos sin prender las luces.
Era normal que Mile no conociera nada de ello, él había crecido en las ciudades altas y aunque luego se había mudado a otra ciudad, en esta tampoco se hablaba mucho de ellos más que como cuentos de terror para los niños que se portaban mal.
— ¿Qué tan probable es que él esté diciendo toda la verdad respecto a su origen? — Se mordió el labio con fuerza al decirlo. El alfa se acercó con cuidado y rodeó su cintura con sus brazos haciendo que pegara su espalda a su pecho pero sin molestar lo que estaba haciendo con las verduras.
Mile suspiró levemente dejándolo hacer aunque no tardó escuchar los pasos que bajaban por las escaleras, pese a que había cerrado la puerta con llave parecía que el nuevo y sorpresivo inquilino había podido salir.
—Puedo llevarte a donde hay pruebas que comprueban de dónde vengo. Pero necesitamos salir de la ciudad. — Zahir presionó sus labios haciendo una fina línea luego de terminar de hablar pero luego volvió a abrir la boca. —Pero seré totalmente sincero, si llegas a hacer trampa, si aparecen de pronto hormigas en las tierras a las que nunca han aparecido y te he mostrado, no tendré piedad en derramar la sangre de tu alfa. Y solo te dejaré vivir, para asesinarte junto con tus hijos y a ti luego de años, para que puedas ver lo que es la verdadera traición. — gruñó con fuerza mostrando los colmillos, sus orejas de zorro se dejaron ver mientras se inclinaba un poco hacia adelante como defendiendo su punto.
Notó enseguida como Jade agarró el brazo del omega y lo jaló tras él.
Sus ojos verdes lo vieron con furia contenida pero Zahir solo gruñó.
—Ey, basta. — Mile habló frunciendo el ceño sintiendo que subía el nivel de feromonas. El aroma tratando de ponerse sobre el otro lo estaba haciendo sentir un dolor de cabeza horrible, ya que había quedado entre medio de ellos.
¿Cómo el aroma de un omega podía ser tan poderoso como el alfa, siendo él un carnívoro más pequeño?
—No creo que sea buena idea confiar en él. — Jade volteó a verlo, con una seriedad que pocas veces había visto en él.
—Es mi única real pista. — Mile lo observó haciendo que el alfa lo soltara. Sentía miedo, pero debía avanzar. Iba a quedarse estancado ahí si no lo hacía.
Miró hacia Zahir nuevamente y asintió.
—Te seguiremos. — habló en voz alta tratando de que esta no temblara, el otro omega asintió antes de caminar escaleras arriba nuevamente, cuando Zahir se fue respiró profundo.
—Tardaremos bastante en salir de la ciudad. Él no tiene papeles ni nada, no podemos simplemente pedir un permiso para él. — Jade fue sincero mientras se cruzaba de brazos tratando de relajarse, se sentía aún bastante alerta por cómo se había comportado el otro. Suponía que ese nivel de feromonas lo tenía porque su aroma al mandar debía ser más alta que el de las plantas, flores y todo a su alrededor, dentro de una ciudad más inodora sus feromonas eran demasiado altas para alguien de su tamaño.
—Tendremos que sacarlo de forma ilegal. Tal vez en la parte de atrás de la camioneta o algo así. — murmuró pensativo mientras fruncía levemente el ceño.
—Si nos descubren, iremos directamente a la cárcel. — el alfa no pudo evitar expresar con algo de amargura. Confiar en Zahir no era algo demasiado fácil, ese hombre a pesar de todo era un desconocido y no sabía que tanto honor había en sus palabras.
—Tú no tienes que venir conmigo si no quieres. — Mile sonrió comprensivo mientras pasaba su mano por el brazo del otro observándolo a los ojos. Jade negó con la cabeza y apoyó su frente en la de él acariciando suavemente su espalda.
—No me fio de él, los acompañaré. — besó la cabeza del omega antes de alejarse para poder terminar de cocinar. Mile suspiró y prendió la televisión.
—El desaparecido Adrián Pavotti fue hoy encontrado muerto a los alrededores del bosque. Según lo que ha comunicado su familia, él había regresado a una de las estaciones donde las fábricas alimenticias tienen funcionamiento pero esa misma noche salió.
Según reportes fueron puñaladas en el pecho.
Los secuestros y asesinatos aún no son del todo raros, se les pide tener cuidado al transportarse de ciudad a ciudad y no alejarse de los caminos. — la voz del presentador sonaba como siempre, no era común realmente el reporte de un asesinato ya que solían ser ignorados al menos que fuera alguien de alguna importancia.
Mile tragó en seco, estaba por cambiar de canal cuando el aroma del silvestre lo hizo voltear. Zahir estaba sentado en el último escalón gruñendo levemente al ver la foto que se mostraba en pantalla.
Jade observó a los otros tres presentes antes de limpiarse un poco las manos y apagar la pantalla.
— ¿Tu manada suele matar gente? — el alfa miró hacia el de cabello castaño más oscuro, notando como este respiraba más profundo y se erguía más. Los ojos rojizos del omega eran algo intimidantes pero aun así él no apartó sus ojos verdes tragándose las ganas de gruñir.
—Nosotros debemos instalarnos en el bosque varios meses al año. Somos herbívoros en mayoría, los carnívoros como yo apenas somos uno entre miles.
No importa dónde nos escondamos, siempre aparecen gentes de sus ciudades. No nos dicen que quieren o porque lo hacen, solo atacan, destruyen nuestras aldeas y matan todo lo que tengan en frente.
Nos defendemos y asesinamos, también. Pero es que ellos atacan primero.
Las hormigas nunca vuelven a enterrar a los suyos, así que debemos hacerlo nosotros. Nos quedamos con sus pieles y el resto es sepultado. —
— ¿Y si queda alguien herido de la ciudad? — Mile observó, como tratando de imaginarse la situación.
—Lo matamos.
Los que están encerrados fuera de los hormigueros nos dicen “hombres libres”, nosotros nos llamamos manadas silvestres.
Respetamos los lugares de las otras manadas y sus estúpidos hormigueros llenos de muros que evitan que los vean. Tratamos de instalarnos lo más lejos de ustedes y de sus instalaciones, pero al final siempre vienen a buscarnos.
Tal vez porque creen que podríamos tratar de liberar a las personas que tienen presas. O tal vez porque somos la esperanza de esa gente y quieren aniquilarnos. — Zahir alzó sus orejas, hablando lo más neutral posible. Sabía que esa información no dañaría a su manada, no daba lugares exactos ni descripciones de cómo eran sus refugios.
—Eres carnívoro, necesitas comer carne ¿Dónde la consigues? — Jade preguntó antes de terminar de servir, Zahir resopló levemente gruñendo.
—Suelo alimentarme de las hormigas caídas. — se levantó respirando profundo antes de volver a subir las escaleras. No había podido evitar bajar al escuchar que alguien dijo ese nombre que había logrado voltear a Ockel.
Tal vez debió asesinarlo esa vez en la cueva, él era una de las hormigas aunque sin memorias. Mile lo había salvado y él le debía la vida, tal vez podía ser diferente al resto de las hormigas.
Mile se parecía a Kael.
Incluso en el aroma, había algo en él que era muy parecido a su Kael.
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Yatziri sonrió cuando al fin estuvo dentro de los muros, nadie la había seguido y los días de viaje habían pasado rápido. Volvió a su forma humana mientras se sentaba en el suelo, aún a las fueras de su ciudad. Pasó su mano por su cabello enmarañado antes de reír un poco sin poder evitarlo al ver que sus dedos quedaron atascados por los nudos.
Miró con algo de tristeza las cicatrices de sus brazos pensando que la mayoría habían sido con Zahir y con Kael a su lado. Habían sido un gran equipo.
Se acercó con cuidado a las cestas y sacó de ello algo de ropa que se colocó enseguida, su rostro ya no tenía rastros de sangre porque había parado a lavarse en el rio.
Se adentró en los caminos caminando primero pero luego solo empezó a correr.
Sentir los aromas conocidos la hacía sentía mejor. Luego de un rato bajó la velocidad de su marcha antes de volver a caminar, se paró frente a la puerta que sabía de quien pertenecía. Alzó su mano para tocarla pero esta se abrió enseguida.
Quiso decir algo pero todas sus palabras quedaron atascadas al sentir el fuerte abrazo de su tío.
Yatziri le devolvió el gesto sollozando bajo, sintiendo por primera vez lo cansada y adolorida que estaba, física y emocionalmente. Había perdido dos de sus mejores amigos ese mismo año, uno de ellos con quien se había unido y había sido una sensación horrible ver y sentir la muerte de Zahir.
— ¡Yatziri! — escuchó la voz del niño lo cual la hizo sonreír, se separó un poco de su tío para agacharse y alzar al niño abrazándolo con fuerza, dándole varios besos en el rostro mientras reía.
—Los guerreros avisaron que te habían capturado. — mencionó Yadel al fin, aunque se había mostrado algo frío con el hecho de irla a buscar se sentía feliz con que ella hubiera podido volver.
Habían hecho el funeral de Zahir la tarde anterior, habían hecho una tumba simbólica a las afueras de la ciudad, en donde se enterraban a todos los guerreros. Aunque había sido líder poco tiempo y sus decisiones habían sido poco acertadas la mayoría del tiempo, se aceptaba que había hecho lo mejor que pudo.
—Sí, Ockel me ayudó a escapar. — admitió de manera suave.
— ¿Pero él no fue quien mató a Zahir? — el nombre, obviamente, había causado un rechazo inmediato en el niño que frunció el ceño enojado.
—Él le debía la vida a ella, Ismael. Me alegro que al menos algo de honor haya quedado en ese hombre. — Yadel negó con la cabeza. Él no hubiera permitido que alguien así fuera dejado vivo.
—Sí, lo hizo. E hice cumplir la sentencia que hay para con los asesinos. — Explicó bajando a Ismael, dejando que él agarrara su mano y la guiara hacia dentro. El pequeño niño corrió hacia otra habitación y ella quedó en la sala, sonrió con algo de tristeza al notar que había una pequeña pila de rocas llena de flores de color claro con el nombre de Zahir inscripto en una pequeña madera que estaba en lo más alto.
—Él es Kuel. — presentó el pequeño mientras le mostraba el bebé. Yatziri no pudo evitar sonreír agarrando la manito del pequeño.
—Hola, Kuel. Yo soy Yatziri. — el pequeño bebé empezó a reír moviendo sus manitos, haciendo que la mujer sonriera también.
Yadel los observó desde atrás sonriendo levemente.
Sin duda el conservar al bebé había sido la mejor decisión de Zahir.
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Gracias a quienes leen!
gardenne
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Carnívoro
SonstigesLuego de la guerra, solo existen los omegas y alfas que tiene una forma animal además de la humana. Todos carnivoros. Los animales reales se han extinto y solo han quedado los insectos. Pero aún así en la mesa de cada familia se sirve carne. ¿Es r...
