Capítulo 31: Mi manada.
.
.
.
Había tomado una decisión precipitada, tardaría bastante en llegar a donde quería. Incluso sin una manada que cuidar, debía correr con un peso extra y Mile despertaría en menos de doce horas. Aún no podía decidir si iba a dormirlo cada que despertara, sabía que no podía mostrarle el camino y por ello quería llegar a un lugar que el omega desconociera por completo antes de decidir si dejarlo abrir los ojos o no.
También estaba preocupado por Jade.
Era un lobo, un rastreador. No estaba seguro que con la nota se quedara tranquilo y tal vez trataría de seguirlo. Había tomado precauciones para evitar esto, aunque el bosque lo hacía por sí solo. Después de todo, Jade estaba lejos de ser un lobo que sabía más que lo instintivo en esas situaciones.
Había pasado ya más de tres horas corriendo, terminando por trotar a una velocidad más constante al sentir que la respiración empezaba a dolerle y las piernas se resentían por el esfuerzo físico. Si estuviera en forma de zorro aguantaría más y también si no tuviera que cargar al otro omega.
Jadeó dejando a Mile en el suelo seco, respirando profundo y estirándose. Debía tomar muchas decisiones y rápido, no sabía en que estaba pensando pero de pronto el plan le había parecido buena idea y así se había metido en ese lío.
Tal vez su acto impulsivo traería frutos… o tal vez no lo haría.
—Mmm…— Zahir se erizó levemente al escuchar el pequeño sonido viniendo del de más edad, lo observó unos segundos notando como este se incorporaba pasando su mano en su cabeza en el lugar donde lo había golpeado.
Agarró una piedra con fuerza pero sintió como su mano temblaba, si golpeaba mal podía matar al joven médico y realmente no quería eso. La soltó dejando que este abriera los ojos, le dio la espalda mientras daba algunos pasos tratando de que sus piernas no temblaran.
— ¿Dónde estamos? ¿Y Jade? ¡Jade! — alzó la voz, asustado y mirando hacia todos lados sin poder reconocer nada del lugar, podrían estar en cualquier parte del bosque.
—Shhhh ¡No grites! — Zahir gruñó antes de sentarse a unos metros de su acompañante, notó como el joven movió sus labios para hablar pero al final miró al suelo agarrando un poco de pasto con sus manos.
— ¡Tú nos dejaste inconscientes! ¿Qué hiciste con él? — Mile estaba dudando y se veía asustado, mirando a todos lados como un animal acorralado.
— ¡Nada! Si estuviera muerto o dañado lo sentirías. Eres su compañero. Así que respira y tranquilízate. Yo… decidí llevarte a donde reside mi manada, no puedo llevarlo a él. Serían dos contra uno y él es un alfa, en las hormigas parece que son más fuertes, mi gente no confiaría en él.
En cambio tú te ves débil, fácil de matar y deshacer si nos traicionas. — alzó la voz, aunque tratando de mantener una expresión neutral. Sabía que Mile no tenía verdaderas razones para creer en él pero tal vez tratar no sería tan malo.
— ¡Ey! — Mile apretó los labios mirando hacia sus costados respirando profundo sin cerrar los ojos, no sentía nada que le dijera que el alfa estuviera mal. Se sentía nervioso pero no lo suficientemente desolado como para pensar que algo grave le había ocurrido a Jade.
— ¿Quieres que te lleve con mi manada o no? — la voz del chico lo hizo verlo de nuevo, sentía su propia respiración pesada y abrió la boca para dar un leve reclamo.
— Si… pero…—
—Entonces estás son mis condiciones. Si quieres echarte para atrás te llevo de nuevo a donde estabas, yo me voy con mi manada y tú regresas a tu hormiguero, haciendo de cuenta que nada pasó. Que nosotros no existimos y que la gente esclava que tienen tampoco existe. — se cruzó de brazos luego de levantarse, mirando directamente a los ojos mieles. Zahir no se sentía seguro con eso, Mile podía elegir cualquier cosa ¿Qué haría si decidía irse?
Mile se encogió un poco más contra sí mismo apoyando su espalda contra un árbol, su cabeza dolía y sentía el corazón en la garganta.
—Está bien, iré contigo. — quería llegar al fondo de todo. Tal vez ellos eran la forma de empezar a entender lo que había afuera, eran la parte menos peligrosa con suerte.
Zahir le sonrió de lado antes de tenderle la mano para ayudarlo a levantarse, Mile no podía evitar sentirse algo nervioso y desconfiado. Pero lo de porque no Jade y él sí, tenía sentido.
Agarró la mano que le ofrecía parándose también, observó el lugar tratando de reconocerlo pero era inútil. El aroma era a bosque, a plantas que no conocía, solo podía decir que estaban lejos de la ciudad.
Caminó tras el otro, Zahir parecía algo cansado pero prefirió no comentar nada.
Tal vez cuando pararan de nuevo le explicaría todo.
…
ESTÁS LEYENDO
Carnívoro
RandomLuego de la guerra, solo existen los omegas y alfas que tiene una forma animal además de la humana. Todos carnivoros. Los animales reales se han extinto y solo han quedado los insectos. Pero aún así en la mesa de cada familia se sirve carne. ¿Es r...
