Capítulo 17

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Capítulo 17: Mile, retrocediendo.

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Todo había pasado demasiado rápido, le habían hecho los exámenes al tío del muchacho y las hormonas habían dado positivas, luego tuvieron que hacer un chequeo de identidad y, como se esperaban, salió negativo.
El muchacho omega no tenía lazos de sangre ni con su padre ni con su supuesto “tío”, pero tal vez por el hecho de seguir marcado el padre no había reaccionado ante el celo de su hijo.
Luego no pudo hacer mucho, la madre vino con un grupo de doctores de su ciudad y habían transportado al pequeño junto con su familia hacia allí.
Jade respiró profundo, se habían llevado todos los papeles para que ni siquiera quedara registrado que el joven había sido atendido ahí.
—Al menos podemos decir que no entro por violación. — murmuró una de las enfermeras que habían atendido al niño, Jade asintió levemente mientras caminaba junto a ella.
—En todo caso, los casos de violaciones son extraños. — murmuró. Si alguien violaba a un omega o alfa marcado o si quiera abusaba de él era penado muy duramente por la ley y por la naturaleza también. Si alguien llegaba a hacerlo su cuerpo empezaba a segregar un aroma no muy fuerte que lo marcaba toda la vida, un aroma que provocaba rechazo entre los demás por lo cual no podrían volver a tener una vida normal o esconder su crimen por mucho tiempo.
Además, por razones que aún desconocían, perdían su fertilidad y la posibilidad de crear una unión.
Era mucho peor si violaban a alguien antes de su completa madurez sexual, el cuerpo del agresor empezaba a emanar un aroma horrible muy fuerte que provocaba furia e instintos de asesinar en los demás. Nadie podía hacer nada por ellos, no había forma de esconder el olor y a donde fueran el impulso de los demás sería matarlo.
Tal vez por ello ya no existían crímenes así, los pocos y aislados que habían pasado alguna vez habían terminado con el criminal descuartizado por un grupo de gente.
Pero el hecho de atacar a un omega sin marca en medio de su celo estaba aún en discusión.
— ¿Y dejaste que se lo llevaran así sin más?— Mile apareció por uno de los pasillos, Jade suspiró y se disculpó con la enfermera antes de agarrar del brazo al omega guiándolo a su consultorio.
—No se puede hacer mucho más, Mile. — habló una vez que cerró la puerta, Mile frunció más el ceño empezando a caminar en círculos.
— ¡Ese niño no era hijo de ninguno de sus supuestos padres!— reclamó deteniéndose. Jade lo observó pensando unos segundos en sus próximas palabras, Mile parecía tan exaltado y enojado, su aroma también delataba esa situación en sus sentimientos.
—Tal vez el hospital se equivocó de niño al dárselos, antes pasaba...— trató de aplacar con cuidado pero manteniéndose neutral. Después de todo era el superior del chico a pesar de que vivieran en la misma casa.
— ¡Jade! Yo vi como... como se llevaban un bebé ¡Joder! ¡Yo... en el otro hospital y ahora sucede esto y yo...!— el omega cerró los ojos con fuerza tratando de calmarse, sabiendo que seguramente nada de lo que decía tenía sentido. Se dio la vuelta aunque escuchó al otro llamarle y abrió la puerta dando varios pasos tratando de respirar.
Sintió como alguien agarraba su muñeca y se movió su cabeza para mirar los ojos del alfa.
—Ve a casa a descansar. — habló en tono algo alto sin dejar de mirarlo, Mile se quedó quieto y negó con la cabeza.
—Solo necesito diez minutos de descanso...— murmuró suspirando levemente al sentir su muñeca libre mientras miraba hacia el suelo. Sabía que Jade no iba a preguntar por sus oraciones sueltas sin sentido, tal vez lo haría en la casa pero no ahí.
Mile sintió algo de alivio al ver al otro asentir así que empezó a caminar hacia el baño. Debía lavarse la cara y tranquilizarse, seguramente habría más pacientes que atender.

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La cena para conocer a Claudia había sido aplazada, apenas llegó había ido a la habitación y entrado a ducharse para luego tirarse sobre su cama solo con un pantalón puesto. Mile abrazó con fuerza la almohada sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas al estar en la oscuridad de la habitación.
Un rato después de su “discusión” con Jade habían llegado emergencias, un colectivo había chocado y había incontables heridos. Varios de ellos no habían logrado sobrevivir, había contado cinco fallecidos en menos de tres horas y su jefe lo había enviado a casa cuando los demás estuvieran más o menos estables.
Era la parte fea de su profesión, parte para la cual nunca estaría preparado para enfrentar.
A pesar de haber sido bueno en todo la muerte era difícil de confrontar. Sobre todo aún tenía en la mente que era lo que sucedía con los bebés que raptaban.
Desde ese día no había podido comer carne, la sola idea de poder estar comiendo pequeños raptados hacía que tuviera ganas de vomitar.
Aún debía pensar que hacer respecto a ese tema, cuál sería el siguiente paso. Quería abandonar todo, dejar de buscar al verdadero hijo de su madre pero sentía que ya no podía.
Una parte egoísta de él quería olvidar lo que había descubierto, pensar cualquier excusa para el niño que se llevaron y para el hecho de que era adoptado. Volver a su ignorancia.
¿Por qué su madre había querido decirle que no era su hijo? ¿Por qué no pudo dejar que el quedara sin enterarse?
Se quedó dormido tratando de tranquilizarse pero se volvió a despertar casi a las tres de la mañana al sentir a alguien entrar en la habitación, era algo que no podía controlar. Tal vez era la paranoia en él pero cada vez que la puerta se abría aunque lo hiciera de manera silenciosa, él se despertaba calmándose luego al sentir el aroma conocido.
Se sentó en la cama abriendo los ojos mirando hacia Jade quien solo le sonrió cansado, podía notar las ojeras de su acompañante pero aun así no dijo nada cuando lo vio buscar ropa en el armario antes de dirigirse al baño.
Mile cerró los ojos apoyando sus manos en sus rodillas respirando profundo, estar acompañado lo hacía sentirse más seguro. Nadie podría atacarlo si estaba con alguien y si lo hacían, tenía alguien quien pudiera ayudarlo.
Jade salió luego de un rato y se acostó en su propia cama sin taparse, apoyando su brazo sobre sus ojos.
—Deberías estar durmiendo. — murmuró al fin con voz ronca por el sueño. Mile lo observó unos segundos asintiendo.
—Estaba durmiendo. — habló en tono bajo sin cambiar de posición. Cerró los ojos respirando con profundidad y lentamente. Necesitaba algo que le diera más confianza, más seguridad para moverse en los lugares que debía si quería encontrar al hijo de su madre.
Jade se sentó en la cama y lo miró, a pesar de tener los ojos cerrados podía notar la mirada del médico sobre él.
—Vas a resfriarte si no te vistes. — volvió a hablar, Mile asintió abriendo los ojos y bajando su mirada hacia su propio pecho desnudo para luego subir su mano y acariciar su cuello antes de observar a su amigo.
Aspiró profundo notando el aroma del alfa sintiendo un leve escalofrío.
—Yo no era hijo de mis padres. Mi madre... ella escribió que me aceptó porque yo era un tigre, que sabía que yo no era su bebé pero lo dejó. Al bebé... u hombre ahora que estoy buscando no es mi hermano. Es el verdadero hijo de mis padres.
Podría dejarlo ¿Sabes? Podría enojarme con la memoria de mis padres y darle la espalda a todo. Pero sabiendo eso acepte su dinero, el dinero de la herencia. Quiero saber que sucedió con él, si fue un simple accidente o...— Mile respiró profundo de nuevo sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas, miró hacia el médico sintiéndose culpable. Él debería dejar dormir a Jade pero no podía dejar de hablar mientras observaba los ojos castaños que lo miraban con atención —Cuando estuve en el otro hospital traté de averiguar si había algo de él. Pero me pidieron ayuda para un parto... fue horrible, realmente. No sabía cómo actuar pero cuando me pidieron que llevara a ese bebé se volvió algo maravilloso.
Pero se lo llevaron... y le dieron otro bebé. Diablos, lo hicieron a propósito, el aroma de ese niño todavía estaba en mi mente así que lo seguí...— se abrazó a si mismo pasando sus manos por sus brazos bajando la mirada sintiendo como las lágrimas caían por sus mejillas. No sabía si eran de pura frustración o de tristeza, sus emociones se mezclaban y golpeaban contra su pecho una y otra vez. —Se lo llevaron en las camionetas negras ¿Qué tal si la carne que consumimos es de esos bebés herbívoros que se roban? ¿O acaso solo es una pantalla para robar niños? — llevó sus manos a su rostro negando con la cabeza.
De nuevo las ganas de vomitar lo invadían. Podrían haber estado toda su vida comiendo niños, a otras personas.
—Mile...— escuchó la voz del mayor y sintió que le acariciaba su cabeza, apenas levantó la mirada notando que se había agachado para quedar a su altura apoyándose un poco en el suelo, con la mano alzada para acariciar su cabello. Mile dejó escapar un pequeño quejido mientras se abrazaba a Jade con fuerza dejándose caer de rodillas en el suelo.
No podía parar de llorar y a pesar de que sus orejas de animal aparecieron solo se aferró más al otro médico quien solo acariciaba su cabello sin corresponder el gesto. Sabía que tal vez era incómodo para Jade y podría malinterpretarse si alguien entrara al lugar en ese momento. Tembló un poco cuando sintió la caricia en sus orejas escondiendo su rostro en el pecho del alfa tratando de tranquilizarse.
Luego de unos minutos alzó su mirada sintiéndose completamente egoísta pero necesitaba sentirse más protegido contra lo que pudieran hacerle y seguir adelante. Abrió la boca para decir algo pero luego la cerró negando con la cabeza.
—Los omegas marcados corren menos riesgos que los que no. — murmuró Jade sabiendo en lo que pensaba, Mile se estremeció levemente. No supo que decir, sabía que era algo extraño lo que pensaba pero necesitaba esa seguridad.
Incluso para matar a una persona marcada -alfa u omega- la gente se lo pensaba muy bien. Si uno de los dos que compartían la unión quedaba vivo podía identificar al asesino de su pareja sin siquiera haberlo visto antes.
—Yo sé... que es demasiado pedir... — habló en tono bajo separándose un poco, secando sus lágrimas con sus manos para poder mirar los ojos del alfa. Jade suspiró y le acarició las orejas con cuidado.
—Lo hablaremos con tiempo. — susurró algo cansado antes de levantarse con cuidado. No quería ser frío pero se sentía realmente muy somnoliento, no podía procesar todo lo que Mile le había dicho. Tal vez a la mañana hiciera un clic pero ahora que había logrado calmar a su subordinado  no podía pensar más que en dormir.
Se acostó en la cama, el aroma del omega siempre lograba ponerlo nervioso al menos en ese lugar de la casa ya que la habitación era más usada por Mile que él, el olor del más joven se estaba adueñando del lugar.
—Jade— al escuchar su nombre solo apoyó su mejilla en el colchón mirando a Mile quien se había sentado en su propia cama abrazándose a sí mismo de nuevo, moviendo sus orejas y la cola de tigre también, balanceándola de lado a lado. — ¿Los que logramos estabilizar sobrevivieron?— murmuró al fin. El médico suspiró y asintió, sin moverse cuando el omega caminó hacia su cama subiéndose a ella dejando que lo abrazara.
—Mile. — susurró apoyando levemente su nariz en su cabello aspirando.
El aroma del omega era agradable, solo pasó un brazo por su espalda para acomodarlo apoyando su mentón en su cabeza para luego cerrar los ojos. A la mañana seguro pensaría que fue algo peligroso dejar que un acercamiento así ocurriera pero ahora solo podía pensar que las sensaciones le gustaban. Suspiró levemente dejando que Mile lo abrazara con fuerza, quedándose dormido poco después.
El omega se quedó despierto varios minutos, escuchar el latido del corazón de Jade lo tranquilizaba, el aroma le gustaba y era cálido. No se molestó por intentar volver a su forma completamente humana así que solo se acurrucó.
Sus ojos ardían por haber llorado pero luego de un rato logró dormirse.

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