Capítulo 3

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Yatziri y la hormiga.
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La cierva observó cómo su amigo se alejaba de la persona atada, ella se acercó y se quedó ahí por varias horas tratando de ver si el chico hacía un movimiento extraño pero parecía inofensivo.
En la noche el chico empezó a toser, abrió apenas sus ojos antes de cerrarlos de nuevo mientras temblaba. A pesar de estar libre no se había movido de ese lugar.
Yatziri suspiró con fuerza y se acercó aún en forma animal pero el alfa no hizo ningún movimiento. Miró hacia el camino asegurándose de que no pasara ninguna de las hormigas y corrió alejándose, escondida en un lugar seguro se transformó a su forma humana.
Sabía que a las hormigas eran mucho más pudorosas con respecto a la ropa pero no le importó. Agarrando su arco y sus flechas corrió de nuevo hacia donde estaba ese hombre.
Se escondió tras un árbol aun observándolo.
No debería haber perdido tanto tiempo vigilándolo pero debía asegurarse de que no fuera una amenaza.
Se acercó a pasos lentos y se agachó frente a él.
El aroma a alfa estaba presente pero leve ya que el carnívoro estaba ardiendo en fiebre.
Debería dejarlo morir.
Pero esa hormiga no les había hecho nada, no era como las hormigas que mataban protegiéndose.
Respiró con fuerza y tomó una decisión. Terminó de quitar las sogas y alzó al hombre en brazos como que si fuera un niño, dejando su arco en el suelo pero volvería por él.
No podía llevar al hombre a su aldea, no era tonta y él aún podría ser una trampa.
Corrió aunque un poco más lento de lo acostumbrado por el peso extra pero estaba acostumbrada a levantar personas así, compañeros heridos normalmente.
Soltó al carnívoro al llegar a una cueva cerca del río, lo arrastró un poco y en seguida sintió el aroma a sangre.
Tal vez algunas ramitas en el suelo habían lastimado su torso o al arrastrarlo se había reabierto alguna herida. Ella no era buena cuidando gente lastimada, para eso estaba Kael.
Suspiró y lo dio vuelta revisando su espalda, notando que las heridas no eran profundas.
¿Cómo tratar la fiebre?
Respiró con fuerza y lo acostó bien, volvió a su forma animal y corrió a buscar su arco, ahora eso era lo más importante.
Volvió luego de pocos minutos y observó al hombre.
Tal vez si era una hormiga que habían tirado de su hormiguero podría proporcionar información sobre ellas. Que había detrás de sus muros, porque querían matarlos a todos, que tenían en contra de ellos.
Apoyó su mano en su frente suspirando al sentirla tan caliente.
No podía llamar a Kael que era lo más parecido a curador, no lo pondría en peligro. Ese chico era demasiado débil para poder enfrentarse con el alfa si este despertaba.  Además Zahir no estaría de acuerdo en absoluto.
Salió de la cueva para buscar algún recipiente para poder traer agua del río así enfriar un poco al hombre pensando que si resultaba ser una trampa tenía sus flechas cerca para atravesarlo con una de ellas.
Veló por él por unas horas pero luego lo acomodó dejando la vasija con agua cerca, necesitaba dormir y no lo haría cerca de un enemigo latente aunque este pareciera aún estar muy enfermo.
Lo peor que podía pasar que al siguiente día la hormiga estuviera muerta pero era algo muy común. Las enfermedades no solían ser pasadas por las personas débiles y ese hombre a pesar de ser un alfa no parecía un guerrero.
Salió de la cueva y selló parcialmente la entrada para que no pudiera escaparse tan fácil, respiró el aire fresco escuchando la corriente del río.
Esperaba que no creciera en estos días, Zahir aún necesitaba tiempo para decidir que hacía.
Volvió a su forma animal y corrió hacia la aldea, no se sorprendió en absoluto al ver a Zahir en la entrada de esta en forma de zorro. Ambos animales se miraron sin decir absolutamente nada, ella caminó en silencio hacia su tienda entrando en ella y saliendo de la vista de su líder.
Zahir respiró profundo dando un bufido algo preocupado al sentir el ligero aroma a ese alfa atado en su amiga pero prefirió no cuestionarla ese día, al menos ya todos los de su manada estaban ahí y ya podía dormir. Esperaba que los siguientes días fueran así de tranquilos y que el río siguiera dándole tiempo para decidir en qué momento era mejor moverse.
Caminó lentamente hacia su tienda pero miró de reojo a la del omega curador del grupo, se acercó a esta y metió su cabeza con sigilo sin poder evitar sonreír al ver a su amigo abrazado a su pequeño hermano. Ambos dormían bastante tranquilos y relajados, transmitiendo un aroma dulce que le causaba cierta felicidad.
Sintió la necesidad de acercarse y acurrucarse contra ambos pero aunque sabía que Kael no tendría problema una intimidad así solo eran para parejas.
Se alejó dando unos pasos hacia atrás suspirando.
El problema no era que ambos fueran omegas, el problema era que tenía miedo de romper esa paz y dulzura que Kael personalizaba.
Pasó cerca de la tienda de su amiga pero ella estaba profundamente dormida en forma humana, aunque ya sin rastros del aroma del otro alfa.
A veces Yatzi era tan impulsiva.

Conseguir una muestra de sangre de su madre no había sido difícil ni que aceptaran en el hospital donde trabajaba de que hiciera una pequeña prueba de ADN. 
Tal vez su madre se había equivocado y él si era su hijo, muchas madres desconocían a sus bebés si eran de un animal distinto al suyo por eso casi siempre trataban de hacerse pareja de alguien que fuera de su misma “especie” aunque eso no asegurara que su bebé fuera de esa especie.
Con una jeringa sacó un poco de su sangre, sabía que necesitaba mucho menos pero se sentía demasiado nervioso como para usar algo más pequeño.
Hacer el análisis era realmente simple, la computadora daba las coincidencias en pocos minutos.
Respiró profundo antes de ingresar las gotas de sangre.
No sabía realmente que pensar.
¿Si al final si era adoptado? ¿Y si no lo era?
Ya tenía la firma del médico y podría cobrar la herencia.
El pitido de la maquina lo hizo dar un respingo, ladeó su cabeza mirando de reojo sintiendo esa fuerte presión en la boca del estómago al ver que lo que sea que estuviera mostrando la maquina estaba en rojo.
Se dio vuelta despacio leyendo lo que decía la pantalla.
“Negativo”
No había ni siquiera una pequeña coincidencia con el ADN de su madre. 
Mile sintió sus labios temblar.
Eso quería decir que tenía un hermano en algún lado que si era hijo de sus padres.
Se levantó rápidamente y sacó las muestras, tecleando con rapidez para borrar el registro y ese resultado sintiendo un hormigueo recorrerle el cuerpo. Alguien tocó la puerta.
— ¿Estás bien, Mile? Tu aroma a estrés se siente desde aquí. —Por supuesto que quien había sido su jefe en estos meses lograría sentir su aroma a estrés. Los demás no sabrían que quería decir ese aroma en él ya que estaba mezclado con sus lociones para disimular el olor.
—Si ¡Estoy bien! Solo... que la maquina se trabó y me puse nervioso, pero ya está. — su voz sonó temblorosa y escuchó el pequeño “Si, claro” de su ex jefe pero el adulto no trató de entrar, solo siguió su camino.
Mile suspiró con fuerza terminando de borrar todo sintiéndose más calmado al saber que no había rastro de lo que había hecho.
¿Qué haría él con esa información?
Como persona sabía que lo mejor era buscar al hijo verdadero de sus padres pero una parte egoísta de él le gritaba que si lo hacía perdería toda la herencia y la necesitaba ahora que había renunciado a su trabajo.
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Lamento la tardanza! Volvere a actualizar el domingo ♥
Gracias a quienes votaron y leen!

gardenne

RumikoHatsune

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