Capítulo 7

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Muerte y unión.
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— ¿Lo enterrarás aquí? ¿Cerca de este lugar que solo es un lugar de paso para nosotros?— suspiró con fuerza mientras veía al más adulto observar como preparaba el pozo, miró hacia las manos lastimadas del hombre y como su cabello empezaba a presentar algunas canas blancas, además de algunas arrugas que empezaban a verse en su rostro.
—Murió aquí. No voy a llevarlo a la aldea anterior ni puedo cargarlo hasta nuestro destino.
Debo cuidar de su hermano menor. — salió del pozo con habilidad sin mirar a los ojos de Yadel, sabía que era el más sabio porque había sido amigo de su padre y un gran apoyo para él pero se sentía avergonzado.
No había logrado cuidar de la persona que amaba ¿Cómo podía ser capaz de cuidar a toda la aldea? Sabía que eran guerreros y todos dirían que se podían cuidar solos pero por algo era el líder a pesar de su corta edad e inexperiencia.
Pero él se había arrepentido de haber elegido a su manada sobre su amigo ¿Cómo no sentirse culpable también con todos los que eran parte de ella? Si se sentía capaz de sacrificarlos para traer de vuelta a Kael.
El no merecía ser líder.
No podía cuidar a quien amaba y estaba dispuesto a sacrificar a la aldea si con eso lograba traerlo de vuelta.
—Él era débil. No era una persona que soportaría ser tu pareja. — Yadel fue al tema directamente mientras se arrodillaba en el suelo y dejaba una pequeña flor silvestre en el borde del pozo para luego empujarla hacia dentro.
—Era la paz que nosotros buscamos desde siempre. — Zahir respiró profundo mientras se sentaba cerca del adulto, dejando sus piernas colgar sobre su pozo. Si no miraba lo poco profundo que era podía imaginarse estando al borde del acantilado.
— ¿No se te ocurrió que tal vez él se odiaba por ser carnívoro y por eso no quiso ser fuerte? Su personalidad podría derivar del odio a sí mismo y eso no es paz. — miró hacia la flor que había tirado, sintiendo el aroma a tierra mojada y también el leve aroma a omega que desprendía el joven líder.
La muerte de Kael no había sido sorpresa para nadie, ese chico débil y sin músculos fornidos no podría defenderse. Pero al menos había muerto de la forma más leal posible: murió salvando a alguien más a pesar de su debilidad. 
—Kael no se odiaba a sí mismo. — Zahir negó con la cabeza mientras agarraba una flor rosada que había traído consigo, un tipo de rosa que más parecía una flor cualquiera. Le quitó los pétalos y los sopló, algunos cayeron adentro de la profundidad, otros pasaron hacia el otro borde del pozo.
Había logrado controlarse un poco a pesar de sentir que podía romperse en cualquier momento.
Solo debía seguir pareciéndolo pero el dolor apretaba fuertemente en su pecho, escuchaba su propio corazón y solo sentía ganas de llorar.
Pero había tratado de bloquear todo eso.
— ¿Cómo lo sabes?— el alfa lo observó de reojo notando los pies lastimados del más joven y sus manos aún rojas.
—Él se aceptaba. Se aceptaba tanto que pudo ser la mejor persona aun siendo un tigre que tenía hambre de carne. — Zahir suspiró cerrando los ojos tratando de que las lágrimas no volvieran a sus ojos.
Hablar de él en pasado le arañaba el pecho.
Quería correr y esconderse en alguna madriguera, hacerse un bollito y ocultar su rostro en su cola de zorro.
—Si se aceptaba tanto ¿Por qué ocultarlo?— el hombre se paró mirando al omega desde arriba, serio como tratando de hacerle entender su punto.
—Porque si lo sabían lo obligarían a ser fuerte. Lo llenarían de expectativas que a él no le interesaban cumplir.
Su madre le enseñó de las plantas, las medicinas y era el único curador vivo en la aldea.
Él era fuerte pero a su manera, no necesitaba matar, no necesitaba mostrar que era un tigre. — el joven se levantó mirando hacia el fondo del pozo sintiendo como las lágrimas le nublaban la vista, negó con la cabeza con fuerza.
—Eso ves tú porque lo amaste. — suspiró ya rendido empezando a alejarse.
Zahir lo observó y se limpió las lágrimas que aún se escapaban de sus ojos.
—No, yo aún lo amo. —

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Toda la manada se reunió alrededor del pozo dejando un lugar para que cuando trajeran a Kael puedan pasar. Los niños pequeños eran los únicos que sollozaban en los brazos de sus madres, todos estaban vestidos y el viento movía las flores que habían puesto alrededor. Estaba cerca de atardecer así que aún todo podía verse claramente.
Zahir caminó lentamente hacia el pozo mientras llevaba en brazos el cuerpo de su amigo, usaba todas sus fuerzas para llevar a un tigre de esa envergadura así que se mantuvo serio.
Al llegar al borde saltó hacia dentro de este a pesar de que sintió dolor desde los pies hacia sus piernas y columna. Con todo el cuidado del mundo depositó el cuerpo en el fondo del pozo para luego acariciar su pelaje.
Sabía que todos lo observaban, Yatziri mantenía abrazado a Ismael mirando desde el borde.
Cuando Zahir salió Ismael fue el primero en dejar caer una flor rosada, luego de eso todos empezaron a lanzar pétalos de flores de ese mismo color y algunas flores enteras que empezaron a cubrir al tigre.
El líder sintió ganas de llorar como los niños pero se contuvo mirando serio como el pelaje blanco empezaba a ser cubierto por los pétalos y flores.
Sacó de entre sus ropas una flor azul y la tomó con ambas manos mientras respiraba profundo.
Cuando ya no hubo nada de su amigo a la vista dejó caer la flor en medio, para que cayera más o menos en su pecho.
Solo la pareja podía poner una flor de otro color en el entierro pero ninguno le dijo nada.
La lluvia de pétalos cesó y el silencio inundó el lugar.
Zahir e Ismael fueron los primeros en arrodillarse y empezaron a empujar la tierra que había sido quitada para hacer el pozo hacia dentro de este de nuevo.
Yatziri se arrodilló a su lado empezando a hacer lo mismo, las demás personas de las manadas se turnaron para estar a la orilla para ayudar a enterrar al joven.
Yatziri, Zahir e Ismael fueron los únicos que se mantenían en su lugar. 
Luego de mucho tiempo la tierra volvía a estar en el mismo nivel que el resto. Yadel acercó la leña que habían juntado anteriormente y lo colocaron en el medio, Ismael fue quien lo prendió.
Las llamas se alzaban altas, sabían que no llegaría a tocar el cuerpo porque estaba varios metros bajo tierra pero ellos creían que ayudaban al alma a guiarse pese a la oscuridad de la noche.
Ismael fue el primero en acercarse al fuego y dejó caer entre los leños encendidos la daga que había utilizado para matar a la hormiga que atacó su hermano, la cual siempre le había pertenecido a Kael.
Zahir se quitó su arco y arrodillándose frente al fuego lo dejó caer sobre este alimentando la llama.
Yatziri se acercó soltando una flecha, arrodillándose al lado de su amigo y el niño.
Pronto toda la manada hizo una ronda alrededor del fuego.
Los niños lanzaban pequeñas flores hacia el fuego como regalos a su maestro, aceptando de alguna forma que se había ido.
Zahir miró hacia el fuego sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas de nuevo, miró hacia el cielo mirando las estrellas entre los árboles preguntándose porque no habían podido esperar un poco antes de llevárselo.
Luego de algunas horas las personas empezaron a dispersarse, en silencio volvieron a la aldea para dormir, Yatziri se encargó de llevar a Ismael y dejarlo dormido en su tienda mientras Zahir no dejaba de observar el fuego.
Volvió un rato después y suspiró al ver a su amigo en la misma posición.
Ambos se miraron cuando ella mojó alrededor del fuego para que no pudiera propagarse por accidente pero sin apagarlo, le sonrió tratando de mostrarse más fuerte de lo que se sentía.
Zahir se levantó y empezó a caminar hacia el bosque seguida de la alfa, ambos llegaron al anterior campamento sin decirse nada, la cueva estaba casi inundada porque el río había crecido así que se quedaron afuera, sentándose en el pasto.
El omega se quitó el abrigo que cubría su pecho y Yatziri dio un suspiro agarrando su mano con las suyas, dándole un pequeño beso en ella.
—No tenemos que hacerlo. — murmuró con ternura sabiendo que Zahir se estaba dejando llevar por el dolor y desesperación.
—Yo iba a pedirte que te unieras a él cuando llegáramos a nuestro destino, para protegerlo. Ahora te pido que te unas a mí porque si yo muero quiero que tú quedes como líder.
Eres fuerte e inteligente y sabrás manejar lo que venga. — el joven habló serio mientras la observaba, la alfa dio un suspiro de nuevo y asintió.
Según la tradición ambos deberían desnudarse antes de unirse pero por respeto hacia Kael y los sentimiento de Zahir hacia el difundo prefirieron solo quitar lo que cubriera sus cuellos y hombros.
Yatziri lo abrazó con fuerza sintiendo que las lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos al notar la mirada rota de su amigo, se veía tan perdido que solo dolor podía sentir.
Acarició sus brazos alejándose un poco y enterró su rostro en su cuello, Zahir tembló apretando los puños.
Ella mordió con fuerza dejando de pensar, llenándose de ese aroma a omega y el de la sangre, agarró con bríos los costados de su líder para que no escapara de la mordida.
Zahir se removió y dejó escapar un gemido de dolor pero trató de mantenerse quieto sintiendo como perdía el aire de todos sus pulmones, un fuerte dolor lo recorría sintiendo que estaba por desmayarse. Trató de alejar un poco su cuello por instinto pero al ser retenido volvió a quedarse quieto dejando escapar un sollozo.
Al menos tenía una razón para llorar.
Muchas emociones lo embargaban así que no frenó las gotas saladas que salían de sus ojos, quedándose quieto e inerte, volviendo a respirar con fuerza cuando Yatziri al fin lo soltó.
Zahir se lanzó rápidamente hacia su cuello mordiéndola hasta sacar sangre, temblando con fuerza al sentir el sabor en su boca tratando de no pensar en la fugaz sensación de placer ante el sabor del líquido carmesí. La soltó poco tiempo después dando un jadeo sin mirarla. Segundos después la observó envuelto en lágrimas y ella lo abrazó sollozando con fuerza también.
Ambos se aferraron al otro mientras el llanto se hacía más intenso, empujándose por los sentimientos de angustia del otro.
Cuando al fin pudieron calmarse volvieron a mirarse, Zahir acomodó con cuidado el cabello rojo de su amiga, ella le sonrió apoyando una mano en su mejilla.
—Debemos ir a ver al extranjero. — susurró el omega luego de unos segundos.
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Gracias  a quienes leen!
gardenne

RumikoHatsune

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