Capítulo 27

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Capítulo 27: ¿Confías en el futuro?
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Mile había reaccionado incrédulo ante lo que el otro le decía, había pedido alguna prueba pero eso selló la boca de Zahir quien se negó a dar información alguna de su manada. Ese chico tal vez trataba de proteger a su gente o estaba inventando todo producto de la inconsciencia de un par de días.
Había terminado por salir de la habitación mientras esperaba a Jade.
No pudo evitar sonreír al sentir el aroma conocido, apurándose a ir hacia la puerta abriéndola justo antes de que el alfa la tocara. Saltó sobre él abrazándolo con sus brazos y piernas, obligando a Jade a sostenerlo para que no se cayera.
—Gracias por venir. — sonrió sintiendo sus mejillas algo rojas, tal vez por hecho de la presencia del otro omega sin unir en la casa tenía la necesidad de impregnar el aroma en su compañero. Sabía que eran conductas instintivas pero no podía evitar avergonzarse un poco con esto.
—Gracias por mantenerte a salvo. — al ver la sonrisa de Jade no pudo evitar avergonzarse un poco mientras bajaba de él, desviando su mirada algo nervioso.
—Creo que ya está estable, el chico que encontré. — Mile explicó mientras lo abrazaba un poco, apoyando su mejilla contra su hombro acurrucándose entre sus brazos. Jade acarició sus cabellos y las orejas de tigre que habían aparecido en el cabello del más joven.
Jade había tratado de venir antes pero no había logrado un permiso, lo más rápido que consiguió que le dieran tardó tres días.
— ¿Te dijo algo de él? — preguntó, Mile sintió la mano del alfa deslizarse con cariño por su espalda así que se apartó un poco agarrando su mano, abriendo más la puerta para que entrara.
—Algunas cosas…— Admitió agarrando una de las maletas que el alfa había dejado en el suelo, Jade le sonrió y revolvió su cabello agarrando su otra maleta entrando a la casa.
Ambos fueron a la sala luego de dejar las maletas en una habitación.
Jade se sentó en uno de los sillones dejando el joven se sentara a su lado, lo rodeó con uno de sus brazos besando su frente con cariño dejando que este restregara su mejilla contra él. Sentir el aroma del omega lo calmaba y lo hacía sentir mejor, esos días había estado bastante preocupado llamándolo en cuanto tenía tiempo, incluso no le había realmente importado avisar que debía tomarse unos días para poder venir a su lado.
Mile empezó a susurrar bajito todo lo que ocurrió, desde que llegó hacia las fabricas hasta que salió, como se encontró con el zorro y como hizo que lo dejaran entrar. También admitió que trajo un medico a casa para que lo atendiera puesto a que se sentía nervioso. Se quedó callado unos segundos antes de contar lo que había pasado cuando este despertó, las palabras que habían intercambiado y como este se había negado a decir más.
—Él podía ser la clave de todo esto ¿Sabes? Podría ser la llave de la puerta donde están todas las respuestas. Pero también me da miedo que tenga razón. Entonces lo que les sucede a esos bebés es peor que morir, crecen para ser explotados… incluso también puede ser que cuando se hacen adultos los sacrifican.
La carne se parece demasiado a carne real para no serlo. Tal vez hay posibilidades de que hayan creado granjas de personas con animales herbívoros y que todos estuviéramos consumiéndolos.
Pero ahora se nota porque… están naciendo más bebés herbívoros de padres carnívoros que del tiempo en el que se acabó la guerra. — Mile escondió su rostro en el cuello del alfa, aspirando suavemente su aroma mientras cerraba los ojos tranquilizándose.
—Parecemos investigadores privados. — murmuró Jade tratando de ponerle algo de humor al asunto haciendo reír al menor quien lo abrazó con más fuerza.
—Si el pudiera darme algo… no quiere hablar de su manada ni de donde están. Lo que probaría que los herbívoros no están extintos.
Y luego habría que tratar de buscar pruebas de lo que hacen. — Suspira suavemente — ¿Qué tal si hay gente que tuvo bebés herbívoros pero no en esta ciudad, si no en otra? Hablo de la L o la Z. Tal vez esas personas nunca hablaron porque temen arruinar la vida de sus hijos o que se los quiten. — hablaba más para sí mismo pero hacía al otro participe de sus pensamientos. Se mordió el labio al sentir los brazos del mayor a su alrededor presionándolo más contra él.
—Si encontráramos un herbívoro de la manada del joven entonces podríamos hacerlo público. Que los llamados “salvajes” existen, que tienen manadas y son perseguidos por ser herbívoros, por no estar encapsulados en ciudades.
Y si encontráramos pruebas de lo que hacen en las fábricas… también. Tal vez no se podría probar que roban bebés pero podríamos probar que explotan personas o las sacrifican, entonces debería abrirse una investigación. — Jade sonrió. Decirlo sonaba tan fácil pero sabía que no lo era. Podían idear muchas cosas, pero se estaban metiendo en temas que eran peligrosos.
—Las personas que saben que no les dieron a su bebé no hablan por miedo. Miedo a que les suceda lo de Emily, tal vez si muestro un caso aquí en la ciudad A-1 eso se contagiará a las demás ciudades.
Pero necesito un canal de televisión que se vea en al menos veinte de las ciudades y sobre todo en esta. — Mile se separó y luego agitó la cabeza —Lo siento, estoy yendo demasiado lejos y apenas creo tener una pista. — se disculpó.
—No está mal ser optimista. — Jade le revolvió el cabello antes de pararse, Mile iba a decir algo cuando sintió el aroma. Alzó sus orejas y gruñó con fuerza hacia las escaleras, Jade lo abrazó mirando también hacia allí mordiéndose el labio.
Seguramente el chico había entrado en calor.
— ¿Tienes supresores? Ve con él, los buscaré. — Jade empujó a Mile hacia las escaleras para que fuera con el omega antes de correr hacia el botiquín, sabía que era difícil para ambos atender a un omega en celo pero antes de compañeros eran médicos y sabían moverse en esas situaciones.
Mile terminó por correr escaleras arriba aunque el aroma hacía que se le revolviera el estómago, quería alejar al omega nuevo de su alfa pero sabía que eso era solo instintivo.
Abrió la puerta, el omega había caído al suelo y se encontraba arrodillado, apoyando su mano en el suelo mientras la otra seguía atada a la cama.
Mile se mordió la lengua y sacó la llave de su bolsillo quitándole la cadena, Zahir le gruñó mordiendo su mano ganándose un zarpazo en el rostro del chico de ciudad.
Ambos omegas se gruñeron, de la mejilla de Zahir se deslizaban algunas gotitas de sangre por el rasguño mientras que la mano mordida también sangraba en el lugar donde habían estado los colmillos del otro.
—Mile ¿Sus medicamentos van a anular el supresor? — Jade los observó desde la puerta. Al estar marcado el aroma del chico era igual al de cualquier otro omega solamente que más fuerte, no tenía necesidades de tomarlo pero sabía que aun así Mile estaba alerta.
El joven médico pareció volver en si al escucharlo, asintió dando varios pasos hacia atrás mientras Zahir se escondía bajo la cama haciéndose un ovillo mientras gruñía.
—No. — susurró agarrando la jeringa, llenándola del líquido.
—Ten cuidado. — susurró suavemente acariciando su cabello antes de que Mile se acercara a la cama. El joven levantó un poco las mantas para ver debajo de está notando al otro omega gruñendo, le gruñó en respuesta antes de tratar de atraparlo pero en cuanto sostuvo su brazo Zahir volvió a morderlo saliendo de debajo de la cama.
— ¡Maldición!— Mile gritó frunciendo el ceño.
—Te estamos tratando de ayudar. — Jade fácilmente inmovilizó al chico agarrando sus brazos por detrás de su espalda, mordiéndose con fuerza el labio para no hacer sonido mientras el omega trataba desesperadamente de salir de su agarre. Sintió que le pateó la pierna y le pisó el pie, pero solo se mantuvo quieto esperando que se cansara.
Mile sonrió por la oportunidad y se acercó rápidamente inyectando el supresor en el brazo del omega. Jade lo soltó dejando que Zahir cayera arrodillado en el suelo mientras jadeaba, notaron como las pupilas de este volvían de a poco a la normalidad mientras tomaba aire con fuerza como que si hace unos minutos se estuviera ahogando.
El alfa suspiró y lo alzó en brazos dejándolo con cuidado en la cama, sintió como el omega le clavó las uñas en los brazos tal vez en un intento de defenderse así que se zafó rápidamente.
Apenas soltó a Zahir sintió la mano de Mile en su muñeca, miró curioso a este antes de que tirara de él así que lo siguió.
Sonrió levemente al notar que se dirigían al baño, Mile los hizo entrar a ambos y cerró la puerta. Era realmente bastante amplio, había lugar para caminar y en una esquina estaba la ducha limitada por paredes de vidrio, había un lavado y un retrete más atrás.
—El olor me molesta. — Mile frunció el ceño gruñendo leve, se sentía avergonzado. Sabía que era instintivo pero debería controlarlo, pero por alguna razón se había sentido totalmente alarmado.
¿Acaso el chico había entrado en celo por la presencia del alfa? Pero Jade ya estaba marcado.
—Tranquilo. — Jade lo abrazó besando su frente, acurrucándolo contra él.
—Mi reacción es estúpida ¿No crees? — Mile suspiró avergonzado.
—Es la primera vez que eres compañero de alguien, ya te acostumbraras. — susurra suavemente antes de apartarlo un poco. Observó sus ojos unos segundos antes de inclinarse hacia el besando sus labios, apoyando sus brazos alrededor de su cintura mientras lo atraía hacia sí.
Mile suspiró levemente rodeando su cuello con sus brazos devolviendo el gesto, apegándose más a él tratando de borrar los rastros del aroma a omega en celo que aún quedaban en él.
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Yatziri había terminado por calmarse, casi había matado a uno de los hombres que le traía la comida pero se había salvado por poco.
Había pasado un día más en la celda.
Las sensaciones de dolor se estaban diluyendo pero ese vacío en su pecho aún persistía de forma insistente. Sus lágrimas también habían sido gastadas el día anterior, había llorado y sollozado hasta que no le quedaron más lágrimas para sacar.
La había aliviado un poco, realmente, sacar todas esas emociones de su sistema.
—Yatziri. — Esa voz, de nuevo. Gruñó con fuerza pero esta vez solo se sentó mirando a los ojos de Ockel sintiendo bastante rabia, aún tenía ganas de matarlo pero sabía que desde ahí dentro no podría.
— ¿Qué quieres, traidor? — murmuró con fuerza mientras se levantaba, se sentía algo adolorida pero no lo suficiente como para no pararse.
—Deja de decirme traidor, por favor. Te sacaré de aquí. — habló con cuidado Adrián mientras suspiraba. A pesar de que ella estaba hecha un desastre le parecía linda, con ese desafío en sus ojos y esa fiereza que nada ni nadie podría apagar.
— ¿Por qué debería confiar en ti? — ella no mostró emociones en su rostro, solo apretó los labios en una fina línea.
—Porque quiero que me perdones. Tú me salvaste la vida y te la debo.
Toma, te la doy para que puedas confiar en que no te romperé mi palabra. — Ockel pasó una daga por entre las rejas, ella la agarró acariciando levemente la hoja con sus dedos notando que en efecto tenía filo y podía servir para defenderse.
Agarró más el mango antes de asentir.
—Bien. — susurró notando la sonrisa del otro, miró de nuevo hacia su arma mientras Ockel abría la puerta.

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Gracias por leer!
gardenne
RumikoHatsune

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