El Veneno De Tus Labios

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Katy llevaba ya tres semanas escuchando radio arrowy, especialmente tres domingos llenos de esa emoción que le causaba la voz de Schakal; suspiró de nuevo para luego leer el mensaje que su Dj favorito le había enviado.

Schakalito: Quiero conocerte, me intriga saber quien eres. Tengo la necesidad de hablar contigo en persona, no por un celular. Y quiero, quiero besarte al menos una vez.

¿No se lo esperaban? Schakal y Katy llevaban tres semanas hablando todas las madrugadas, respondiendo mensajes entre sus tiempos libres, coqueteando, jugando; y si, ya habían llegado a hablar de besos, abrazos y conversaciones entre susurros. Katy se sonrojaba pero respondía, luego empezaba a reír y él le pedía al menos un audio al día, y ella, pues ella le pedía al menos diez audios diarios.

Y Katy sabía que iba muy rápido, estaba corriendo, queriendo alzar vuelo cuando sus alas aún no estaban preparadas. Siguieron hablando y de nuevo, como sucedía siempre, Katy le dijo que sí a Schakal. No podía negarle nada a él y ese sería el principio de la tragedia de amor que estaba por venir.

Schakal era más grande que Katy y ella lo había notado desde la primera vez que lo escuchó, pero eso no impidió que los sentimientos se entrometieran entre el demonio y la mortal. Hablaron más y entonces el tema que la ponía nerviosa volvió a aparecer.

Schakalito: este fin de semana estoy libre y lo primero que pensé fue que esta era una oportunidad que no podía dejar pasar. Quiero conocerte, quiero verte y darle un rostro a tu voz.

Katy volvió a reír, nerviosa y emocionada, eso era lo que Schakal le provocaba. Aceptó verlo ese fin de semana y entonces se desató el caos. Faltaba poco para que el fin de semana llegara y eso casi le provoca un infarto a Katy, ella quería impresionar a ese demonio.

Se pasó los siguientes días intentado tranquilizarse, cosa que lograba solo cuando escuchaba la voz de Schakal. Lo que era un asco pues podía escucharle hasta las cero horas.

Los dos días que faltaban para el encuentro pasaron volando y Katy creía que estaba a nada de volverse loca. En su cabeza empezó a crear posibles escenarios para después decirse que estaba exagerando y luego volver a pensar en todo lo que podía ocurrir.

Y el tan ansiado día llegó, se citaron en un pequeño parque y ya que nadie conocía la identidad del hombre detrás de Schakal, menos Katy, ella le había pedido a su demonio que le describiera su vestimenta.

Y aunque Katy si confiaba en Schakal, sus amigas no, por lo que sin permiso, habían llegado a la conclusión que de lejos estarían pendientes de lo que pasaría entre Schakal y Katy.

Ella sólo sabía que en edad era mayor que ella, no sabía cuántos años mayor, no sabía nada de su físico, nada que pudiera decirle quién era. Los nervios la tenían temblando, mientras esperaba sentada en la única banca que estaba desocupada en el parque. Schakal le había dicho que no era necesario que le describiera como iría vestida pues él ya había visto fotos de ella y le sería fácil reconocerla.

Estando distraída, pensando en cómo saludarlo, que decir, como verlo sin sonrojarse, por estar ideando planes no sintió cuando un hombre fue a sentarse en la banca donde ella estaba, cuando se dio cuenta era muy tarde, incómoda empezó a ingeniárselas para decirle al hombre que ese lugar era para alguien más.

Decidida volteo a ver al hombre chocando de lleno con unos ojos de color café, una sonrisa perversa estaba plasmada en el rostro del desconocido que de una manera irreal, sentía que era una persona que marcaría un antes y un después.

–Incluso verte aquí, sentada, sumida en tus pensamientos, se me hace algo muy provocador.

La voz de Schakal fue un golpe a su estabilidad emocional, parpadeó lentamente y viendo fijamente al hombre, supo que tenía frente a ella, al demonio que la volvía loca.

Él se puso de pie y ella lo imitó, frente a frente, ella alzando su rostro hacia arriba pues el le llevaba al menos diez centímetros de altura, y hasta ahí proceso lo que Schakal le había dicho. Un sonrojo cubrió sus cachetitos y desvió la mirada, avergonzada de sonrojarse.

Él tomó con sus dedos índice y pulgar, la barbilla de Katy y lentamente hizo que sus miradas colisionaran de nuevo, bajó su rostro para estar a la misma altura y acercándose a ella, dejó un beso en su mejilla izquierda, un beso largo. Luego, dejando besos cortos se dirigió hacia el oído de Katy y cuando su aliento chocó con la piel de ella, el demonio habló, entre susurros, ganando toda la atención de la mujer que ahora tenía entr sus brazos.

–Un beso, un beso tuyo, lleno de pasión. Quiero sentir tus labios y morderlos, ya no quiero imaginar que te beso ahora quiero hacerlo.

–Puedes... Puedes tomar todos los besos que quieras.

Schakal dirigió ambas manos hacia la cintura de Katy y estando ahí, la atrajo más a su cuerpo, queriendo sentir la piel y el calor de ella. Dejó un beso detrás de la oreja, siguió dando besos por un camino invisible que lo llevaba hasta la boca de ella. Katy, desesperada por probar los labios de ese demonio, sin importarle el veneno que recibiría a cambio de probar los labios de él, ella llevó sus manos hacia su cuello y poniéndose de puntitas, tomó la boca del demonio y la hizo suya.

Aquellos díasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora