Viene a matarnos.

38 16 37
                                        

Ave María estaba por entrar en histeria, Daniel Dreiten iba hacia la radio, en busca de Naty, él era el demonio que estaba en busca de nuestra bruja Naty. Un ser poderoso y lleno de ambición. Quería el poder que la bruja podía darle y no se iría hasta tenerlo. Aunque, el demonio pensó, si eran ciertos los rumores que volaban por el aire, solo debía esperar para tener a un ser mucho más poderoso que todos en este lugar.


Mientras tanto, Bryan estaba regresando, sí, recuerden que nuestro querido Bryan se iba sólo temporalmente. Pero, he aquí una sorpresa, nuestro querido Dj había regresado con una misión y no podría irse hasta cumplirla. Pero, mientras el venía de regreso, Schakal seducía a Rubi, le susurraba palabras que volvían loca a Rubi, loca de excitación, loca de deseo. Ella quería a ese demonio y podría tenerlo, por supuesto que sí, ya que era menos sentimental que Katy, quién se había enamorado del demonio, Rubi al contrario sólo quería probarlo, sentirlo y entregarle su cuerpo, nada más. Quería tener entre sus piernas a Schakal y él, él también deseaba estar en ella.

Y es que en Radio Arrowy hay tantas mujeres  y todas tienen algo como que el diablo en los genes. Con un estilo natural, con un toque intelectual o con un toque más criminal, como Fox y Belle quiénes aunque serias, eran las más peligrosas, sucubos antiguos que buscaban a los jóvenes en la noches para poder alimentarse de la energía de ellos. Y aunque raro, los jóvenes esperaban ansiosos la hora de la noche en la que sus sucubos aparecerían. La sensación era muy real, podían sentirse  la caricias de dedos fríos, los jóvenes podían sentir el cuerpo de las sucubos encima de ellos, podían sentir la creciente excitación que las demonios causaban; Fox y Belle trabajaban juntas, cumpliendo las fantasías de los hombres más fuertes y jóvenes, robándose la energía de sus almas y de sus cuerpos.

Daniela Corzo era, al contrario de Fox y Belle,  una mortal que estaba vacía de sueños y que, indiferente a lo que pasaba, no le importaba vagar por las noches sola. Y al contrario de Alessandra, una persona  necrófila, Alessandra era una mujer llena de deseos enfermos, no sólo eso, ella estaba obsesionada con Schakal y cuando él se duchaba en las instalaciones de Radio Arrowy, ella se robaba sus medias y las coleccionaba. Schakal no le tomaba importancia, ella era otra mortal más que se obsesionaba con él y aunque Schakal anda en busca de almas, no quería hacer algún trato con ella pues el alma de Alessandra ya estaba destinada a ir al infierno. No ganaría mucho poder y sólo tendría que trabajar para cumplir con el trato.


Mientras tanto, sentada en su casa, tomando una taza con café, se encontraba Ocampo, quién sólo veía el mundo arder mientras en sorbos pequeños, se tomaba el café caliente que había preparado.


Keisha despertó exaltada, con el cuerpo empapado de sudor, con el corazón latiendo a mil, acelerada, errática, frenética. Esto estaba por convertirse en un caos. Rápidamente se puso de pie y aún con las manos temblando, fue hasta el teléfono y marcó el número que se sabía de memoria. Keisha era conocida como la parca del inframundo, debido a sus visiones, pues en sueños podía ver lo que estaba por pasar o lo que pasó. Y si ahora se encontraba aterrada era por lo que había visto. Era tiempo de volver al trabajo.

—Ya regresó de la muerte, pero alguien más habita en su ser, es como una legión, su cuerpo es el recipiente de miles de almas que buscan venganza. Viene a matarnos.

Aquellos díasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora