Mónica volvió de Melbourne y ayudó a Matteo con los últimos preparativos de la subasta, que salió de maravilla, pues las donaciones fueron espléndidas... joyas, viajes, un coche, champán importado, un yate de lujo y un fin de semana en un balneario.
En cuanto a Simón, siguió llamando cada vez más, las amenazas iban subiendo de tono y, por otra parte, a Luna se le hacía cada vez más difícil seguir viviendo con Matteo porque cada día que pasaba a su lado lo deseaba más y más.
¿Sentiría él lo mismo?
La noche de la subasta, Luna eligió un vestido deslumbrante de seda rosa que envolvía su figura y rozaba sus tobillos al andar. El cuerpo del vestido llevaba varias hileras de piedras de cristal que se perdían en la falda creando un precioso efecto cascada.
—Estás preciosa —le dijo Matteo mientras se preparaban para salir de casa.
Él estaba impresionante con su esmoquin. Luna era consciente de que a todas las mujeres de la subasta se les iba acelerar el corazón cuando lo vieran, pero aquella noche era suyo. Luna se recordó que tenía que sonreír Y dar apariencia de que era la mujer más feliz del mundo. Se le daba bien fingir ante la gente, así que no tendría problema.
El vestíbulo del hotel era espectacular y había sido muy bien decorado. El toque experto de Mónica era evidente. No había ni una sola butaca vacía. Todo indicaba que la velada iba a ser todo un éxito.
—Está todo fantástico —sonrió Mónica.
—Desde luego —sonrió Matteo—. Espero que los invitados pujen alto —añadió, pensando en los niños de la fundación para la leucemia que se beneficiarían de ello.
Gastón estaba en un discreto segundo plano, pero siempre pendiente de Luna, y Matteo había contratado a más guardias de seguridad para verificar los carnés de identidad de todo el mundo que entrara en él salón de baile. No era muy probable que Simón intentara nada en público. Su estilo era más discreto.
Matteo no había reparado en gastos y la cena de tres platos acompañada de un maravilloso vino estaba acorde con la carísima entrada que había que pagar para asistir a la subasta. Para cuando terminó la cena, todo el mundo estaba deseando comenzar a pagar. Por supuesto, hubo unos cuantos discursos, incluyendo uno de Matteo, que habló de los niños enfermos y de lo mucho que necesitaban aquella ayuda.
A continuación, se proyectaron en una pantalla las imágenes de los premios y comenzó la subasta. Las cifras comenzaron a subir más de lo que estaba previsto. Dos paquetes para pasar una noche en París y Dubai con avión y de vuelta y siete noches de hotel fueron los más disputados, seguidos de cerca por la semana en Nueva York y en Ámsterdam. Las mujeres no dejaron pasar la oportunidad de hacerse con las joyas, y el coche fue adjudicado a un ciudadano prominente que lo adquirió por mucho más de lo que costaba en el mercado.
Cuando la subasta terminó, se habían recaudado varios millones de dólares. La velada había sido un maravilloso éxito que le había permitido a Luna ver en primera persona los intereses filantrópicos de Matteo.
—Supongo que estarás encantado.
—Sí —contestó Matteo, mirándola a los ojos.
—Veo que los elogios eran ciertos —comentó Luna.
—¿Eso es un cumplido? —bromeó Matteo.
—Sí —admitió Luna en tono divertido—, pero que no se te suba a la cabeza.
Después de la subasta, tomaron café y abandonaron el hotel pasada la medianoche.
Al llegar a casa y mientras subían las escaleras, Luna tuvo la sensación de que los dos tenían muy claro lo que iba a suceder aquella noche. Llevaba toda la velada pendiente de él, nerviosa, deseándolo, deseando sentir su boca, deseando que la abrazara, deseando sus caricias...
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Amor Protector [Adaptación/Lutteo]
FanfictionNo quería casarse con él... pero necesitaba su ayuda. ღ Fecha de publicación: 28.03.19 ღ Fecha de finalización: 20.05.19 ღ Editada: 07.04.22 ღ Aclaración: Está historia ya había sido publicada en mi antigua cuenta @ruggarolbebos, la cual fue cerrada...
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