Al día siguiente, se levantaron tarde, se ducharon juntos, se vistieron de manera informal y bajaron a desayunar a la terraza. Hacía un día precioso, brillaba el sol y una suave brisa jugaba con los árboles.
El día anterior, Luna había accedido a convertirse en la esposa de Matteo Balsano porque no quería vivir ni un solo minuto de su vida sin él, había decidido arriesgarse. ¿Y si le salía mal?
—Saldrá bien —le aseguró Matteo.
—¿Siempre me lees el pensamiento? —sonrió Luna.
—Me encanta discernir lo que estás pensando.
—¿Tan transparente soy?
—Sólo para los que te queremos.
Luna se quedó mirándolo intensamente, pero no consiguió saber en qué estaba pensando.
—Tú enmascaras tus pensamientos muy bien.
—Es que tengo mucha práctica —le explicó Matteo—. A mi padre se le dan muy bien los negocios, pero su vida matrimonial es un desastre.
Le explicó a Luna en pocas palabras cómo había sido su infancia, una infancia compartida con varias madrastras a las que no les importaba en absoluto y con un padre al que raramente veía, una infancia que lo había convertido en el hombre que era.
—Con el ejemplo de mi padre, me parecía lo más normal del mundo que el matrimonio fuera una asociación conveniente para ambos miembros basada en la confianza y en la fidelidad.
—Sin ningún tipo de ingrediente emocional.
—Exactamente. Me parecía que podía funcionar.
—Pero yo no estuve de acuerdo.
—Efectivamente —sonrió Matteo.
—Aun así, quisiste protegerme.
—Sí.
—Y te debo la vida.
—Pero te fuiste de todas maneras —se apenó Matteo.
Luna comprendió que él también había sufrido.
—¿Te parece mal que me fuera? Lo hice porque quería que me quisieras. Amar y ser amado es el regalo más grande del mundo. No tiene precio.
Matteo se puso en pie y se acercó a ella por detrás, le colocó las manos sobre los hombros y las deslizó hasta sus pechos en una caricia íntima y personal.
—Te amo —le dijo al oído.
Luna deseó en aquel momento darle a aquel hombre la familia que nunca había tenido. Hijos, hijos de pelo castaño que se parecieran a su padre y niñas a las que él adoraría y protegería.
—Tenemos que subir a hacer el equipaje —anunció Matteo.
—¿Ah, sí?
—Sí, nos vamos a una pequeña isla Italiana.
—Muy bien.
—¿No vas a preguntar nada? —se rió Matteo.
—No, lo único que necesito saber es que vamos a ir juntos —contestó Luna.
Matteo la besó y la miró a los ojos.
—Cuenta con ello —le dijo—. Tú y yo. Para siempre —añadió, tomándola en brazos.
—¿Adónde me llevas ahora?
—A la cama.
Luna se rió mientras le pasaba los brazos por el cuello.
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Amor Protector [Adaptación/Lutteo]
FanfictionNo quería casarse con él... pero necesitaba su ayuda. ღ Fecha de publicación: 28.03.19 ღ Fecha de finalización: 20.05.19 ღ Editada: 07.04.22 ღ Aclaración: Está historia ya había sido publicada en mi antigua cuenta @ruggarolbebos, la cual fue cerrada...
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