-XXVII-

2.1K 219 69
                                        

— Te juro que me van a volver loco —me quejé haciendo que Félix soltara una risita— Son treintena seis semanas, ya quieren salir —le di un pequeño golpe en la cabeza.

— ¿Qué pasa aquí, eh? —Félix gateó hasta estar a la altura de mi vientre— ¿Qué dijimos sobre molestar a appa?

Félix se mantuvo ahí, susurrando cosas que lograban que su aliento chocara contra mi piel. Cosas que a veces son cuentos o hasta canciones de cuna, pero que siempre logrando que los movimientos se calmaran casi de inmediato.

Faltan solo unas semanas antes que nuestros cachorros nazcan, una niña y un niño que hasta ahora se dedican a despertarme en media noche y ser concentidos de appa YongBok.

— Se me antoja... —inicié a hablar siendo interrumpiendo por Lee.

— Magdalenas y crema batida...

— Donas...

— Yo voy —se levantó de golpe, saliendo de la habitación casi corriendo.

Los antojos parecían haber atacado a ambos, las mezclas que hemos llegado a probar en este tiempo han sido muy aleatorias.

¿Quien mezclaría galletas de sal con miel para panqueques?

Sabe rico, pero si comes mucho en poco tiempo terminarás empalagado.

— Detesto este clima cuando las magdalenas se ponen duras —llegó quejándose— He salvado varias, ten —me extendió las magdalenas.

Se acomodó a mi lado dejando que yo me recostara en uno de sus pectorales. Iniciando a comer mientras él colocaba nuestra serie, que para nuestra desgracia estaba llegando a su fin.

— Solo debe conectar la máquina al generador ¡No es tan difícil! —se quejó dándole un gran mordisco a su dona.

— Después de esto tendremos que volver a hacer ejercicio diario —golpeé suavemente su abdomen.

— Eso no importa, bonito.

Me concentré en la serie y en alimentar a ratos Félix hasta que una referencia del universo cinematográfico de Marvel llamó mi atención, causando que una pregunta naciera en mi mente.

— Si nuestro cachorros prefieren DC...

— Desheredados quedan —respondió sin dejarme terminar la pregunta.

— Félix.

Change my mind, darling —habló con aquel peculiar acento—. My children's cannot be from DC.

— Calma, vaquero —reí levemente, manchando su mejilla con crema batida— Seguro amaran a Hawkeye tanto como tú.

— Hawkeye es el dios —sentí como se encogió de hombros.

En el momento en que iba a responderle un tirón en mi vientre me hizo contraerme, soltando un gemido, seguido con una humedad entre mis piernas.

— Félix...

— Lo sé... Todo estará bien, vamos.

 Todo estará bien, vamos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
WolvesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora