Capítulo treinta y ocho

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Capítulo treinta y ocho:

Narra Paige:

Logré salir de casa de Harry a las 10.00 de la mañana. La entrada estaba repleta de paparazzi. Rachel o Cara habían dicho que Harry y yo, manteníamos una relación falsa.

La portada del diario esa mañana decía: "HARRY STYLES PAGA POR TENER NOVIA". Y el artículo decía cosas como: "Paige Millar podría tener paga de por vida", "Harry Styles ha rechazado modelos, para estar en una relación falsa con una estudiante de su mismo instituto." y también decía que "Harry paga por una chica, ¿para no tener que conseguir una novia de verdad o para no tener nada serio con nadie?". Todo era una locura.

Esa mañana, la casa de Harry, también fue una locura. La señora Cox y el señor Payne, le gritaron a Harry por haberlos engañado. Harry le explicó que fue por su misma presión y apuro por conseguir una y ellos comprendieron. Pero Harry les afirmó que ahora si eramos una relación de verdad.

Cuando logramos salir de la casa, fuimos hasta el hospital donde estaba mi padre. El doctor tratante había llamado a mi tío la noche anterior -y este me había llamado a mi-, y dijo que mi padre había movido unas partes de su cuerpo, y que se podía recuperar antes de lo que pensaban.

Narra Vienna:

—¿Por qué me haces esto? - le pregunté a Liam.

—No te estoy haciendo nada a ti - me respondió y rodeó sus ojos.

—¿No? - bufó Louis - eres un descarado.

—Esto simplemente, es un trabajo. Es dinero - dijo sinico.

—Pero, ¿por qué a mi? ¿Por qué tenías que hacerme sufrir? Me dijiste que no me harías daño. Te conté todo lo que me ha pasado anteriormente - comencé a llorar.

—Siempre alguien te va a decepcionar. Lo vas a superar - respondió - Si te hace sentir mejor, no te iba a buscar a ti, sino a Paige, pero a ti fue más facil engañarte. Además con Paige, estaba el atravesado de Harry.

—¿Y eso la hará sentir mejor? - preguntó Louis, de mala gana.

—Muy bien - sequé mis lágrimas con ira y le pregunte a Liam:- Pero, ¿qué quieres, Liam? - me levanté y me acerqué a él para verlo de cerca.

—Es un trabajo, ¿no lo entiendes? - gruñó y se apartó un poco.

—Si. Pero, ¿para quién trabajas? ¿Qué ganas tú, con todo esto? ¿Qué ganas con tenernos encerrados aquí? - exigí saber.

—¿Yo? ¿Qué ganó? Dinero. Mucho dinero. - sonrió entre dientes - Ahora, es mejor que esten listos, saldremos en unas horas.

Liam se giró para salir por la puerta, yo necesitaba hacer algo. Por eso, rápidamente me quité un zapato y golpeé la cabeza de Liam repetidas veces. Liam cayó al suelo conciente, pero me dio tiempo de patearlo un par de veces para que se estremeciera en dolor por unos minutos. Me tiré sobre él y con mi rodilla, golpeé su entre-pierna, se retorció y yo me puse en busca de su telefono celular mientras lo pelliscaba. Me encontraba desesperada, -tipo demencia espacial-. Él trató de gritar pero Louis se acercó y le hizo callar, tapándole la boca con las manos.

Sus ayudantes llegaron. Me apartaron de él, tirándome a un lado. Le tiraron un puñetazo a Louis. Y me patearon. Se llevaron a Liam, mientras Louis y yo nos recuperamos de los golpes recibidos. Y cerraron la puerta con doble llave.

—¿Estas bien? - me preguntó Louis, luego de unos minutos.

—Perfectamente - le dije pondiendome contra la puerta para que nadie entrara de repente - tengo su telefono - lo levanté para que Louis lo viera.

—Muy bien, Vienna - me respondió él - llama a la policía.

—Pensaba en llamar a Luke, él es mi hermano - le dije.

—Está bien, llamalo a él.

Marqué rápido, el número de Luke.

Narra Paige:

A las 12.00, luego de ver a mi padre; que aún estaba en coma pero el doctor tenía la esperanza de que en días o unas semanas despertara de su coma. Luego del hospital, estuve con Harry, Nicole y Niall, almorzando, en un tipo de cita doble.

—¿Por qué rayos no contestas? Llamame cuando escuches esto - le dejé el tercer mensaje de voz a Luke luego de que su telefono me enviara al buzón.

—¿A quién llamar, cariño? - preguntó Harry.

—A Luke. Pero no contesta ni da señales de vida. ¿Me llevas a su casa cuando terminemos de comer? - le pregunté.

—Tengo que ir a trabajar, con Cara y Zayn - hizo una mueca.- Si quieres, me dejas en las oficinas de mis padres y te llevas mi auto.

—O, yo te llevo. Nicole y yo vamos en esa dirección - se ofreció Niall

—Bueno, gracias Niall, pero prefiero tomar el auto de Harry - dije sonriendo.

Al terminar de comer, salimos del restaurant. Me despedí de Nicole y Niall y ellos se montaron en la Hummer de Niall. Antes de poder subirnos al auto de Harry, unos paparazzi, se acercaron a nosotros y nos fotografiaron un millón de veces, haciendo preguntas. Harry abrió mi puerta -la del piloto- y yo subí al auto y luego él subió del lado del copiloto. Nos pusimo los cinturones y nos marchamos del restaurant y lejos de los paps.

Dejé a Harry, en el camino de entrada del edificio de los padres de él. Y veinte minutos después me encontraba en la puerta de la casa de Luke y Vienna. Me apeé del auto y toqué la puerta.

—Hola Paige - me abrió la puerta la mamá de mis amigos gemelos.

—Hola señora - sonreí - ¿está Luke? - le pregunté.

—No. - negó con la cabeza - está en la comisaría, pero si quieres lo esperas - asentí y entré a su casa.

—Muy bien - me senté en el sofá de la sala.

—Estas en tu casa. yo iré a tomar una ducha para buscar a mi hermana, Berta al aeropuerto. - me dijo - Si Luke te llama por noticias de Vienna, me avisas por favor - suspiró y se fue, escaleras arriba.

—Está bien - le dije y encendí el televisor.

Noté que de repente se escuchaba un sonido agudo. De momento, ponía el televisor en modo mudo para escuchar mejor pero se callaba. Segundos después descubrí que era el telefono de Luke tirado entre los cojines del sofá. «Ya me ibas a contestar» pensé.

El telefono sonó por tercera vez, un minutos después. Desde un número desconocido y privado. Lo contesté porque ya habían llamado tres veces.

—¿Hola? - dijo yo, bajándole el volumen al televisor.

¿Luke? - preguntó una voz ronca, femenina.

—No. Él no está. Es Paige Millar, ¿se le ofrece algo? - pregunté

¿Paige? Es Vienna - dijeron del otro lado de la llamada. Y yo casi, echo el telefono al suelo.

—¡¿Vienna?! - exclamé feliz.


Little White LiesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora