Capítulo veintiuno

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Capítulo veintiuno:

—¿Qué le sucedió? - me pregunto Harry pero, yo no le respondí, estaba en shock - ¿bebé? - susurró

——¿Paige? - dijo ahora Nicole - ¿él está bien?

Yo sentía que esperaban mi respuesta pero, no podía hablar, yo deje a mi padre solo, y vine a divertirme.

—Cariño - susurró Vienna - por favor hablanos, ¿él está bien?

—No Vi... - dije mi voz apenas se escuchaba - no lo está, y no lo estará - dije.

—¿Qué le paso? - preguntó Harry.

—Está en coma - dije. El silencio se apoderó, y el aliento de todas las personas que me miraban era de tristeza. Mis lágrimas caían por mi rostro, rozando mis mejillas y humedeciendolas. Solté un sollozo, antes de hablar nuevamente, para eso ya Harry me tenía entre sus brazos - de...debemos terminar, Harry - dije con un hilo de voz.

—¿Qué? ¡No! - dijo él y me miró a los ojos.

—Mi padre le pasó esto, por nuestra relación. Debemos terminar o cualquiera de mis seres queridos serán lastimados también - le dije. Él juntó su frente con la mía.

—No Paige. Podemos salir de esta, solo tenemos que contratar seguridad - dijo pero lo interrumpí

—No Harry. Es más facil, que terminemos - todos estaban en silencio, tan solo se escuchaban nuestras voces.

—No es facil. No para mí Paige. La prensa me comerá vivo, con esto - mi expresión cambió, ahora me impresionara que dijera "la prensa", ¿eso es todo lo que le importa? ¿lo qué la gente piense?

—Es lo que te interesa, tu carrera, tu vida, tu - le dije. Mis ojos ahora se habían llenado de rabia - la vida de mi padre pende de un hilo y lo que te interesa es lo que dirá la maldita prensa.

—Paige, mi vida es pública, obviamente que me interesa.

—Hay cosas importantes, Harry. Cosas como la familia, los amigos, el amor, importa más que la estúpida prensa y tu vida social.

—No me estás entendiendo, Paige - dijo para defenderse.

—No, te entendí perfectamente - le dije y me marché. Salí corriendo de los bolos.

Corrí hasta la estación de taxis, hasta que caí al suelo, había tropezado con una alcantarilla y ahora mi pie estaba atorado en ella. No podía sacarlo, y (aquí viene la suerte que siempre tienen las protagonistas), para mi mala suerte, se aproximaba un carro a toda velocidad, y creo que no pensaba en detenerse.

¿Fin?

No, aún. Ese chico de hermosos ojos azules, oportuno como siempre, me salvó.

—Louis. ¿Qué haces aquí? ¿Me estás siguiendo? - le pregunté cuando tiró de mi hacia el otro lado de la calle.

—Te juro que es pura coincidencia - me dijo y sonrió. Me aparté a un lado, ya que estaba encima de él, me levanté y tomé su mano para que se pusiera de pie. - y, ¿qué haces por aquí? ¿Tú novio, dónde está?

—Hm, no es un buen momento para preguntar por él - le dije e hice una mueca.

—Eso no suena bien - también hizo una mueca - lo siento, por preguntar.

—Descuida. No tienes la culpa de que yo sea una imbécil y salga con tontos descerebrados con dinero - le dije culpándome.

—Yo no creo que seas una imbécil - me dijo y se acercó a mi lentamente.

¡BOOM! Hizo mi estomago. Acaba de explotar y me sentí nerviosa, al momento en que lo tuve a centímetros de mi.

—Lo soy, Louis - dije para alejarme de él - Y disculpa, pero me tengo que ir. Debo ir al hospital - dije dando una excusa, que no era una excusa.

—¿Por qué? ¿estás bien? - me preguntó, tomándo mi mejilla.

—Si, lo estoy. Pero, mi papá no lo está, lo han atacado dos veces, y ahora está - mi voz se quebró,

Recordé que ahora no podré ver a mi padre por mucho tiempo, o tal vez nunca lo volveré a ver despierto. Tal vez ni lo volveré a ver sonreír, ni escucharé su risa, ni sus gritos, ni su voz.

Una lágrima bajó por mi mejilla. Louis tomó mi cara entre sus manos y limpió la lágrima.

—Oye, sh. No llores. Lamento lo de tu padre. ¿Ha fallecido? - me preguntó con una dulce y ronca voz.

Negué con la cabeza a su pregunta —está en coma - dije apenas.

—¿Te importa si te acompaño? - me preguntó y volví a negar con la cabeza.

Louis era una gran persona. Además, por alguna extraña razón se preocupaba. Nadie solía notarme antes de que Harry llegara a mi vida, bueno, son cosas que cambian ¿no?

Caminé con Louis por la noche oscura y silenciosa, de vez en cuando yo sollozaba y él besaba mi cabeza para calmarme, sin embargo no podía olvidar lo que le había ocurrido a mi padre.

Llegamos al hospital, que estaba lleno de paparazzis. Lamenté no haber estado con Harry, él siempre sabía como salir de ellos, en cambio yo, soy principiante. No, ni siquiera principiante. Simplemente, no se como evitarlos. Y ahora estaba a la derecha de Louis, harían muchas preguntas, lo sabía, y no me equivoqué:

—Hey Paige - dijo uno con su camara llenando mi cara de flashes.

Tomé la mano de Louis, para que se adentrara conmigo al hospital.

—Paige, ¿por qué no llegaste con Harry? ¿Quién es él? - gritó otro. Trataba de evitarlos a toda costa, pero se atravesaban con sus camaras y era imposible alejarlos.

—Paige, dinos, ¿qué ha sucedido con tu padre? ¿por qué no estás con Harry? Cuentanos - dijo un hombre, este era alto, increiblemente alto, moreno y con una camara más grande que mi cabeza.

Lo siguiente que hizo aquel hombre alto, fue empujarme, o no se si lo empujaron a él, pero caí a suelo, porque su camara me golpeó en la cara. Louis se acercó a mi y tomó mi rostro entre sus manos, mi naríz estaba botando sangre. Louis me levantó en sus brazos y gritó.

—¡Le has roto la nariz, cabrón! - dijo en mi defensa - dejenme pasar - gritó nuevamente.

—¿Quién eres? ¿cómo te llamas? ¿Qué son tú y Paige? - ahora lo atacaban a él, con preguntas.

—¿Paige? - pude escuchar la voz de Harry al final. El golpe me estaba mareando, creo que perdería mis sentidos en poco tiempo.

—Dejenme pasar - dijo Louis, otra vez - yo simplemente soy... Su hermano - dijo y los hombres se apartaron. Creo que no tenían noticia si simplemente somos hermanos. Sin duda a Louis, le debía muchas cosas.

Louis entro conmigo en sus brazos y le pidió a una enfermera que me atendiera. La enfermera me llevó a un cubiculo y Louis se quedó con Harry.

Little White LiesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora