Capítulo 9.4

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- ¡Emm! No, yo no confío en el destino puede ser traicionero.-Me dice sin alcanzar esa sonrisa en sus labios.

- ¿Y por qué no? Tú me enseñaste a vivir el momento y dejar que las cosas pasen como deban suceder Llane, es que ya olvidaste que tú mismo me dijiste "Vivamos el presente que es lo que importa".-Le digo.

- Si, lo recuerdo. Fue una de las primeras cosas que te dije cuando nos conocimos, bueno, en realidad cuando me diste la oportunidad de conocerte mejor.-Sonríe ante el recuerdo y yo lo acompaño.-Pero mi amor, tú en cambio me enseñaste que debo temer por el futuro, no me lo tomes a mal cariño, al contrario me hiciste ver que los momentos pueden cambiar de un segundo a otro y que debería preocuparme por ambas cosas.-Me toma de las manos.

- Alana amor en estos momentos confió únicamente en las promesas que nos hagamos el uno al otro, es lo único que me mantiene fuerte y firme, preparado para todo lo que venga, tu eres la única que puede darme esa fuerza y seguridad. Di que si prometes que estaremos juntos siempre.-Lo miro a los ojos directamente y suelto una bocanada de aire.-Bien hecho Alana-habla mi subconsciente.-Infundiste miedo en su ser, ahora quien nos dará esa seguridad.

- Te lo prometo, si algún día el destino intenta separarnos lucharé hasta que no me quedé aire en los pulmones, hasta que mi corazón deje de latir.-Un par de lágrimas brotan de mis ojos pero sonrió.

- Gracias.-me dice.-Quiero estar seguro que estamos juntos en esto cariño, que no te vas a rendir en el primer golpe que exista en nuestra relación.-Me dice.

- No me rendiré tan fácil, siempre he luchado por lo que amo y deseo en el universo, esta vez no será la excepción. Porque déjame decirle señor Castaño que tú eres eso y más.-Lo miro sonriendo, vuelvo a acostarme sobre el muelle y miro de nuevo las estrellas que está noche nos han dado un espectáculo increíble, Llane suspira.

- Es grandioso escuchar eso. Ahora mi pequeña nos espera una larga y grandiosa noche, así que disfrutemos un momento más de estas maravillosas estrellas que están únicamente disponibles para nosotros.-Lo miro de reojo y sonrió, me volteó para verle mejor el rostro acercándome lentamente hasta recostarme sobre su pecho, escuchar su lenta respiración me recuerda los momentos más bellos que hemos compartido.

- Esta bien, contemplemos la noche un momento más.-Le digo suspirando.

Seguimos recostados durante media hora más cuando veo el reloj de Llane, me doy cuenta que son las 10 de la noche. Me levanto de su pecho y lo miro, está sonriendo.

- ¿Por qué sonríes?.- Le preguntó.

- Porque estoy completamente feliz.-Me dice.- Tengo muchos motivos por los cuales debo ser feliz.

- ¡Hum! Señor Castaño me encanta verlo de buen humor.-Le digo sonriendo.-¿Crees que podremos ir a cenar?.- Le preguntó.-La verdad es que muero de hambre y si no me alimento mis propios intestinos terminarán comiéndose entre sí.

- Claro amor, vamos a cenar.-Me dice levantándose.-Tienes razón.

-¿Razón? ¿En qué?.- Le preguntó sin entender.

- En que tus intestinos se terminarán comiendo entre sí.-Me río de su chiste y le doy la mano para comenzar a caminar.

- Andando señor Castaño o usted será el único culpable de la muerte de mis intestinos.-Llane toma mi mano y me sujeta con fuerza mientras se levanta del muelle, cuando esta por fin de pie lo miro directamente a los ojos y suspiro, sin necesidad de mirarme frente a un espejo y observar el brillo que tiene mi mirada sé que brilla de emoción, de entusiasmo, de libertad, en pocas palabras brilla llena de amor. Caminamos lentamente sin prisas así es como debemos vivir, me he prometido a mí misma que cambiaré algunos aspectos de mi vida porque sé que será un cambio positivo en mí, uno de ellos es vivir el presente, sentirme libre sin ataduras del pasado y dejar todo lo malo detrás de mí, vivir plena y satisfactoriamente una vida rodeada de felicidad y amor.

Una Última VezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora