Capítulo 7.4

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Paso saliva al ver como sus ojos se tornan de un color marrón obscuro.-Es el momento que estamos esperando.- Me quedo parada justo donde estoy sin saber si debería ir tras él oh esperar a que él lo haga, mientras recorro con mis ojos su cuerpo me percató que lleva puesta una toalla blanca envuelta a su cintura, luce como una exquisita paleta de hielo y en estos momentos lo que necesito es aliviar mi calor.-Lo quiero ahora.-Mi subconsciente y yo estamos de acuerdo, Llane toma la punta de su toalla y la deja caer mostrándome su amigo listo para jugar, mis piernas flaquean por un momento tengo parado enfrente de mí un Llane seductor y una vista exquisita, levanto mi mirada hasta posarla de nuevo sobre sus ojos y mis labios se secan mientras el comienza a caminar despacio viene directamente hacia a mí, al llegar se para enfrente de mi buscando en mis ojos lo mismo que él piensa, sé que en ellos puede ver mi deseo por él, así que sin decir nada más coloca sus manos detrás de mi espalda y las sube despacio logrando que mi piel se erice al contacto hasta llegar hacia mi sostén, lo desabrocha tranquilamente quitándolo, mi respiración comienza a acelerarse me siento como la primera vez que estuve con él solo que esta vez hay otro tipo de electricidad entre nosotros es como si fuéramos más fuertes y radiantes que la primera vez que nos entregamos por completo, Llane termina de quitar mi sostén y lo deja caer directamente al suelo, mi mirada va siguiendo el trayecto del sostén pero se pierden al ver su miembro que sigue dispuesto a jugar, mi mente comienza a divagar un poco hasta que me decido a levantar mi cabeza y veo que Llane observa mi pecho que ya se ha puesto duro solo de imaginarlo encima de mí.

Busca mi aprobación a través de mis ojos para comenzar, lo único que resuena en la habitación es una respiración semi-controlada, sin decir nada toma uno de mis pechos entre sus manos y lo masajea poco a poco, mi cuerpo se comienza a tambalear es difícil demostrar paciencia cuando lo único que quiero es tenerlo dentro de mí ya.

Cierro los ojos y disfruto de las atenciones que le da a mi pecho, sus labios comienzan a repasar mi cuello lentamente, estoy disfrutando del momento cuando se quita de mi lado, ni siquiera tengo la oportunidad de abrir los ojos por que en menos de 5 segundos ya estoy sentada encima de la barra del baño, abro los ojos sorprendida por su acción tan repentina y lo único que veo en ellos es deseo.-Él también está desesperado por tenerte.-Habla mi subconsciente, ambas nos damos un abrazo mental observando como Llane coloca sus dedos en las esquinas de mis pantis deslizándolos hasta que los tira junto con el sostén, con la punta de sus dedos toca mis piernas hasta llegar a mi cintura, un pequeño jadeo brota de mis labios cuando muerde mi pezón.

¡Maldición va a volverme loca!

- Llane, por favor...- Digo entrecortadamente, es la primera palabra que brota de mis labios mientras él sigue concentrado dando suaves besos a mis pechos, tomo su cabello entre mis dedos, estirándolo un perfecta escucho como jadea provocándome aún más, sube lentamente recorriendo mi cuello hasta llegar a mis labios, los toma entre los suyos y me besa, nuestro beso al principio es feroz y salvaje, a medida que nos quedamos sin aliento empieza a encontrar un ritmo perfecto para ambos, con una de sus manos no puedo decir cuál es he perdido el control de mis pensamientos, toma mis caderas hasta colocarme en la acera de la barra inclinándome un poco hasta quedar a una altura perfecta, enrolla mis piernas alrededor de su cadera y luego siento como su miembro recorre mi abertura lentamente, reprimo un grito de desesperación ante el delicioso contacto, la cabeza comienza a darme de vueltas ¿Porque simplemente no lo hace y me alivia este fuego?

- Ya estas lista, amor.-Lo escucho decir mientras un débil gemido escapa de mis labios, toma mi labio superior y lo muerde, para después repetir la misma acción con el otro. Siento como el calor comienza a quemar mi cuerpo.-Relájate, te siento un poco tensa.-Quiero gritarle que estoy relajada pero mi boca parece no tener vida en estos momentos, baja sus labios por mi mandíbula hasta llegar al cuello y me desarmo.

Una Última VezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora