Parte 29: Amores reñidos, pero queridos

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29-Amores reñidos, pero queridos

**Renji**

Apenas puedo creerme aún que el amor de mi vida haya vuelto a mí tras este tiempo de agonía y absoluta soledad. Ni siquiera me he dado el lujo de cerrar los ojos con tal de no creerme en un sueño del que al despertar todo seguiría tan triste como siempre, ¡pero no!! ¡¡Es real!!

Aún estoy riendo como un tonto mientras Ishida Souken revisa el pequeño cuerpecito de mi hija. Dioses, nuestra hija, esta pequeña preciosa pelirroja que está compungida y algo temosa al sentir las manos del anciano doctor tocándola mientras sus ojitos azules buscan por toda la habitación a Byakuya. Me parte el alma verla tan pequeñita para tener dos años, así que no quiero ni pensar por lo que ella y mi pareja habrán pasado todo este tiempo. Mierda...si lo hubiera sabido antes...cuando fui a la casa de mi padre, ellos estaban allí ¡¡llamándome! Y yo....no tenía ni idea...

Abro los ojos de par en par cuando un grito de la pequeña me hace saltar a su lado y ayudo a Souken a sujetarla para que pueda ponerle una vacuna.

-¡No!!! ¡¡Noooo!!! ¡¡Mamiiii!!!!-

-Shh, ya está cariño, no pasa nada....- intento consolarla mientras ella se revuelve en mis brazos y me mira con desconfianza. Me duele ver esa expresión pero es lógico que la niña solo quiera estar con Byakuya, pero él está en otra habitación siendo revisado por el hijo de Souken y no quiero que venga alertado por los gritos de la pequeña.

-No te preocupes Abarai, todos los niños temen a los médicos- El doctor me sonríe para intentar reconfortarme y yo beso la frente de mi hija que finalmente se ha dejado cobijar en mis brazos aún hipando por el llanto y el dolor del pinchazo.

-Mami.....mami....-

-Enseguida vamos con mama, Ichika...no llores, papa está aquí....-

-¿Papa?- la pequeña me señala con su dedito índice y yo no puedo contener las lágrimas cuando vuelvo a abrazarla aspirando el aroma de su cuerpecito. Dioses...me he perdido tanto...su nacimiento, sus primeros años, todo....Byakuya ha estado solo criándola en ese zulo que era una cárcel para ellos y aún así....

-Renji, deja a Ichika conmigo, la llevaré a jugar con Hina y Rei ¿te parece bien?- asiento con la cabeza respetando la decisión de Soujun cuando entra en la sala y coge a mi hija en brazos. Yo resoplo notándome totalmente exhausto pero aún así no pierdo el tiempo cuando entro en la otra sala donde está Byakuya de espaldas a mí oyendo las indicaciones de Ishida Ryuken.

-Byakuya ¿necesitas al....go...?- mis ojos se abren de par en par al ver toda su espalda y sus caderas con los huesos tan sobresalientes que noto como me quedo estático ante la sorprendida mirada de Byakuya que se oscurece rápidamente mientras sube el yukata hasta sus hombros tapándose para venir hacia mí.

-Estoy bien, Renji. Mejor de lo que Ryuken esperaba tras tanto tiempo encerrado ¿Dónde está Ichika?-

-Con tu hermano Soujun...ha ido a presentarle a tus sobrinos...- Byakuya asiente entrecerrando los ojos y se despide del doctor con una mirada antes de salir conmigo hacia mi dormitorio, aunque nada más entrar y estar a solas por primera vez tras su regreso, noto como está más tenso incluso que yo.

-Byakuya....aún no me creo que hayas vuelto....-

**Byakuya**

Cierro los ojos cuando noto el calor de Renji cuando sus brazos me abrazan desde atrás y echo ligeramente la cabeza hacia atrás para disfrutar de esa añorada sensación por unos instantes. Ni yo mismo me creo que ya esté a salvo, en un clan totalmente renovado gracias a la valentía de mi pequeño hermano Haruka y en brazos del hombre al que más deseo. El padre de mi hija, mi protector....todo....

"Tu precio"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora