•- Capítulo 21

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Steve escuchaba a los tres discutiendo mientras intentaba establecer una conversación con Sharon.

— ¡Leah, quítate!

— ¡Yo conduzco! —exclamó Leah.

— ¡No, yo lo hago! —respondió Sam de igual manera.

— ¡No sabes ni manejar tu vida, Wilson!

— No puedes conducir tú porque eres una chica y...

— Eso sonó realmente machista. —agregó Bucky, cruzando los brazos y apoyando su peso sobre el auto.

— ¡No me refería a eso!

Sharon soltó una pequeña risa ante tal escena. Sólo ellos podían comportarse así.

— Son encantadores. —dijo la rubia atenta a la discusión— Y el auto también es interesante.

— Es de bajo perfil. —justificó Steve.

— Me alegra que lo digas, estas cosas llaman mucho la atención. —dijo, entregándole el equipo que antes les había sido confiscado; su escudo y el traje de Sam.

— Te debo una.

— Llevó una lista.

Luego de unas palabras más, Sharon y Steve se estaban besando. Y esa fue la única razón por la que los demás dejaron de pelear; para soltar una exclamación con sonrisas burlonas. Pocas veces podían encontrar algo para molestar al capitán y esta era la ocasión perfecta.
Sharon partió. Leah estaba muy segura de que irían tras ella por haberles ayudado. Esperaba volver a verla más adelante para agradecerle como debía.

•—•—•—•

El auto se detuvo cuando finalmente llegaron al aeropuerto. Los cuatro bajaron del auto de inmediato, ahora sólo debían esperar a que ciertas personas llegaran.
Bucky aprovechó la oportunidad para tomar a Leah del brazo y apartarla a una distancia prudente donde pudieran conversar.

— Hasta aquí. —dijo él, causándole una gran confusión a la chica— Ya has llegado muy lejos por mi. Regresa al complejo, sólo ahí estarás segura.

— ¿De qué hablas? Sabes que Tony quiere que firme para...

— Pues firma. —soltó de repente, y luego soltó un pesado suspiro— Si esa es la única forma en la que estarás a salvo.

Leah supo muy bien como debía actuar. Habían pasado por la misma discusión en otras ocasiones, por diferentes razones, pero siempre llevaban al mismo punto. Y en ninguna de esas veces llegó a considerar la salida fácil.

— Estamos juntos en esto, ¿recuerdas? —dijo ella tomándolo de ambas manos, aún cuando él seguía sintiéndose inseguro respecto a su brazo de metal— Ya hemos pasado por mucho para huir ahora.

Bucky la miró como si fuera un niño en busca de refugio. ¿Cómo Leah podía arriesgarse de esa forma por él? No lo entendía, pero la amaba, y haría lo mismo por ella cuantas veces fuera necesario.

— ¿Estás segura? —cuestionó— Lo que viene no será fácil, ¿De verdad quieres enfrentarte a tus propios amigos por mi?

Enfrentarse a ellos era precisamente lo que no le agradaba. Tal vez tenían diferentes opiniones, pero para ella seguían siendo su pequeña familia disfuncional. Pero una vez enfrentó a Tony por él, cuando Steve lo llevó al complejo. Esta vez haría lo mismo.

— Seremos fugitivos. Compañeros en el crimen. —bromeó dándole un ligero empujón. Con suficiente ánimo para sacarle una risa al soldado.

— Estás demente, Leah Carson.

— Yo también te amo, Barnes. Todo estará bien, lo prometo.

— ¡Hey! —les llamó Sam cuando una van de color blanco se iba acercando.

Estacionó justo frente a ellos, y de ésta bajaron Clint y los Maximoff.

— Cap. —Clint se acercó al capitán para estrechar su mano.

— No te hubiera llamado de haber tenido otra opción.

— Amigo, me estás haciendo un favor. —aseguró el arquero, para después dirigirse a la joven que no veía en meses— Siempre has de estar metida en problemas, ¿no es así?

— Casi siempre es inevitable. —respondió burlona dándole un gran abrazo a su amigo.

Un pequeño grito chillón interrumpió el encuentro. La joven Maximoff corrió hasta su amiga hasta tirarla al suelo pero sin dejar de abrazarla. Porque así era la relación entre ellas dos: algo infantil y empalagosa.

— Yo también te extrañe, brujita. —dijo Leah entre risas.

— No vuelvas a irte nunca más, ¿escuchaste, Carson?

— Tal vez sería mejor si la dejarás levantarse. —dijo Pietro ayudando a ambas a ponerse de pie— Hola, printsessa. —saludó con un guiño e inmediatamente el ambiente de tenso.

— Que bueno es verte de nuevo, Maximoff.

Cuando Bucky caminó hasta ellos, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, todos se pusieron alerta. Más cuando Pietro carraspeó e irguió la espalda colocándose frente a James. Incluso Leah sintió una pizca de nervios en sus manos. Hace mucho que no se veían, tal vez sus diferencias habían regresado después de todo.

— Barnes. —pronunció Pietro en forma de saludo. Aunque nadie dijera algo al respecto, sabían que el sokoviano seguía sintiendo lo mismo por Leah.

Steve carraspeó para cambiar el ambiente que se había formado, recibiendo un quejido de Sam y Clint.

— ¿Qué hay del otro recluta?

— Tuve que darle mucho café. Pero esta listo. —dijo Clint, abriendo la puerta de la van.

El hombre de cabello oscuro despertó de golpe. Scott Lang.

— ¿Qué zona horaria es esta? —vaciló. Clint lo tomó del brazo para ayudarle a bajar y su rostro mostró una gran emoción— ¡Capitán América!

— Sr. Lang. —saludó Steve estrechando su mano.

— ¡Esto es increíble! Y... creo que te estoy dando la mano mucho tiempo. —finalmente lo soltó— Es un honor. Quiero decirte que sé que conoces a mucha súper gente, así que gracias por pensar en mi.

Leah sintió una gran punzada de ternura por él.

— ¡Hola amigo!

— ¿Cómo estás, tic tac? —saludó Sam.

— Me alegra verte. Mira, lo qué pasó la última vez...

— Fue una gran audición. —interrumpió— Pero no volverá a repetirse.

— Un momento. —intervino Leah, después de divagar en su mente por esos comentarios— ¿Él es el que te dio una paliza teniendo el tamaño de un insecto?

— No se te ocurra, Carson...

— Si, si, exactamente soy yo. —admitió Scott antes de que Sam pudiera defenderse— Scott Lang. ¿Ant-man? Seguro has escuchado sobre mi. Soy tu fan.

— Ahora yo también soy tu fan. —dijo estrechando la mano de Lang con bastante alegría.

Sam se cruzó de brazos sintiéndose ofendido y miró a Steve esperando que dijera algo.

— ¿Te dijeron a quien nos enfrentamos? —preguntó el capitán, volviendo al tema principal.

— ¿Algo sobre asesinos psicópatas? —respondió dubitativo.

— Está vez estamos fuera de la ley. —explicó— Si vienes serás un fugitivo.

— No sería novedad.

— Debemos darnos prisa. —sugirió Bucky.

— Tenemos un helicóptero listo. —informó Clint.

Por los parlantes, se escuchó un aviso en alemán.

— Están evacuando el aeropuerto. —tradujo Buck.

— Stark está aquí. —dedujo Leah, sintiendo su cuerpo tensarse.

1 | STAY (BUCKY BARNES)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora