•- Capítulo 16

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Leah gateó por la cama hasta toparse con la espalda de James. Enrollo sus brazos alrededor y posó su barbilla sobre su hombro. Él sonrió ligeramente ante el tacto y entrelazó sus manos.

— ¿Estás bien? —le preguntó al notarla pensativo.

— Si, es sólo que cuando pensé en vivir contigo, nunca creí que sería siendo fugitivos.

Una sonrisa boba se dibujó en los labios de la chica al escuchar esa confesión.

— ¿Planeabas vivir conmigo? —le preguntó con emoción y los ojos brillantes.

James se giró para observarla mejor encontrándose con esa carita ilusionada, a lo que él no pudo evitar sonreír de igual manera.

— Por supuesto. —admitió— Siempre y cuando tú quisieras. —Leah le permitió acomodarse frente a ella, porque quería escucharlo con más detalle— Podríamos mudarnos a Brooklyn, no en una lujosa mansión, claro. Algo sencillo. Hasta podríamos tener una habitación para Steve, cuando quiera quedarse.

— ¿Y Sam?

— Él puede dormir afuera.

Leah soltó una carcajada pero parecía que si lo decía en serio. Aún así también rió.

— James Buchanan Barnes, eres el novio más dulce del mundo. —le dijo con dulzura para después repartir besos por todo su rostro.

Hace unos años, el tener este tipo de demostraciones de afecto habría llegado a ser un lejano sueño. Él no se merecía ser amado, ni siquiera que alguien se preocupara por él. Luego Leah llegó a su vida, y todo lo malo pareció esfumarse.

James la recostó sobre la cama sin dejar de besarla y recorriendo cada centímetro de su cuerpo con sus manos.
Se separaron para tomar aire, pero antes de volver a lo suyo...

— ¿Me contarás quién es Katia?

Qué forma de arruinar el momento.

A pesar de que esa pregunta la había tomado desprevenida, estaba consciente de que era algo que le tenía que contar en algún momento. Ella sabía todo su pasado, pero él no, y no era justo.
Leah soltó un suspiro, su expresión había cambiado mostrándose ahora nostálgica. Tal vez no debió haber preguntado; dejarlo pasar y fingir que no había un pasado del cual hablar.

— Mi primer recuerdo de la infancia es una celda con una pequeña cama, los muros grises y científicos observándome desde una pequeña ventana en la puerta. —empezó a contar. A decir verdad se sentía con bastante confianza para hacerlo, sólo que no sabía si Bucky quería saberlo— No recuerdo tener una familia, pero tampoco recuerdo como llegue ahí. Ya habían hecho experimentos conmigo antes, pero ninguno funcionó. Aunque si dejaron mis brazos bastante heridos de tantas agujas.

Las palabras cesaron repentinamente. No supo lo difícil que era para ella hablar de este tema hasta que la vio limpiar una lágrima.

— Luego, cuando tenia dieciséis pude escapar —continuó. Esta vez tomando la mano de Buck con más fuerza— Corrí y corrí hasta que mis piernas dolieron. No conocía a nadie y no tenía a dónde ir. Desperté horas más tarde cuando sentí a alguien moverme. Mis huesos estaban tan entumidos por el frío que no podía moverme. Entonces mire a la persona frente a mi... me sonrió de una forma tan sincera que cualquiera en mi lugar habría confiado en ella. Me ayudo, me dio comida y refugio, decía que sería mi nueva familia; para mi, que no conocía nada de eso, era como un tesoro... Pero luego ella me vendió.

Aún podía recordar ese día con bastante claridad. Sus gritos y las lágrimas brotando cuando los agentes la subían a la camioneta con más fuerza de la que era requerida, mientras totalmente incrédula veía como la chica en la que había confiado, estrechaba su mano con Kahler. Cuando sus miradas se cruzaron, Katia la miró sin ningún remordimiento, como si se tratara de una simple desconocida.

— Está vez el experimento funcionó, y así me convirtieron en lo que soy. Luego Fury me encontró, aún no sé cómo. El resto de la historia ya la conoces.

James tomó a la chica en brazos como si se tratara de una niña indefensa, a lo que ella escondió su rostro en el espacio de su cuello.

— Ahora yo seré tu familia, y tú la mía.

•—•—•—•

8 MESES DESPUÉS

—Perspectiva. —decía Thunderbolt Ross, más específicamente, el Secretario de Estado— El mundo tiene una deuda impagable con los Vengadores.

El equipo se encontraba en la amplia mesa de reuniones, aunque por alguna razón Tony estaba un poco alejado, con una expresión de preocupación que no se molestaba en disimular.

—Han peleado por nosotros, nos han protegido, han arriesgado sus vidas. —y vaya que lo habían hecho— Pero mientras mucha gente los ve como héroes hay otros que prefieren la palabra "Justicieros".

—¿Qué palabra usaría usted, Sr. Secretario? —cuestionó Natasha.

—¿Qué les parece "Peligrosos"?

Desde que Visión le había informado a Steve del hombre que acompañaba a Tony, supo que no se trataba de algo específicamente bueno. Y ahora sabía por qué.

—¿Cómo llamarían a un grupo de seres mejorados con base en E.U que a diario ignoran las fronteras e imponen su voluntad donde ellos quieran y que en verdad, parece no importarles lo que dejen atrás?

Ahora definitivamente sonaba a que los atacaba, y no sólo eso, sino que también los culpaba por todo. Ese hombre se estaba ganando su desprecio.
Ross encendió la pantalla detrás de él y escenas de las peleas que habían tenido aparecieron en ella.

—Nueva York, Washington DC, Sokovia, Lagos. —con cada lugar que pasaba las imágenes eran peores. Y si la culpa ya era grande, ahora lo era más.

—Esta bien, ya es suficiente. —habló Steve al ver el ambiente que se había formado en la habitación.

—Los últimos cuatro años operaron con poder ilimitado y sin supervisión. —continuo el hombre de bigote y traje costoso— Eso es algo que los gobiernos del mundo no pueden tolerar más. Pero creo que tenemos una solución.

Eso se escuchaba peor, tomando en cuenta todas sus acusaciones. Le entregó a Wanda lo que parecía ser un libro lo bastante grueso como para tener que usar sus dos manos para sostenerlo

—Los Acuerdos de Sokovia —pronunció— Aprobados por 117 países que dicen que los Vengadores no pueden ser más una organización privada, sino que operarán bajo la supervisión de un grupo de las Naciones Unidas, que dirá si es necesario que actúen y cuando.

—Los Vengadores fueron creados para hacer más seguro el mundo. —Steve era el único que alegaba ante todo lo que decía— Creo que lo hemos logrado.

—Dígame, Capitán, ¿sabe usted dónde están ahora Thor, Banner y Carson? —ahora a ellos también los mezclaban con el problema— Sí perdí tres misiles de 30 megatones puede estar seguro de que habrá consecuencias.

Por supuesto que no estaba consciente del hecho que ellos escondieron por un tiempo a Bucky, eso sólo empeoraría las cosas, pues él aún era buscado por ser un peligroso asesino.

—Así que hay contingencias. —por primera vez alguien más habló, y había sido Rhodes.

—En tres días, la ONU se reúne en el Complejo de Las Naciones Unidas para ratificar los Acuerdos, para discutirlo.

—¿Y si llegamos a una decisión que no les gusta? —se atrevió a preguntar Natasha.

El hombre se dió la media vuelta creando un contacto visual bastante tenso, como si la pregunta de la espía rusa no hubiera sido de su agrado.

—Entonces se retiran. —contestó con voz dura y salió de la habitación con las personas que lo acompañaban.

Nadie dijo nada, sólo se miraban entre ellos sin saber los problemas que estaban por venir.

1 | STAY (BUCKY BARNES)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora