— ¡Sesshomaru!
— ¿ Qué quieres Kagura? — Inquiere sin detener sus pasos, la mujer lo sigue de prisa y el sonido de sus tacones se escuchan en todo el pasillo.
— Anoche no fuiste a casa y quiero saber el por qué — le reprochó.
— Simplemente no me dio la gana ¿ algo más?
— Pero... ¿ Qué demonios pasa contigo? — lo jala de la bata y él detiene su caminar, observa la mano femenina que arruga la tela y luego el rostro molesto de su futura esposa — En dos meses seremos esposos, merezco explicaciones.
— ¿ y qué se supone que debo explicar, Kagura? Me detienes a medio pasillo, todo el personal de enfermería nos observa, solo porque tienes un puto berrinche.
Ella se sorprende y lo suelta de inmediato.
Sesshomaru aún sigue molesto y esa mujer solo lo está fastidiando aun mas con sus estúpidos reclamos.
— ¿ Qué pasa contigo? Estás usando lenguaje inapropiado, eso no es usual en ti.
— ¿ y? No me digas que eso tambien lo quieres controlar... Escucha, en estos momentos no estoy de humor para tolerarte. Si anoche no llegué a tu casa es porque no quise y ya.
— No seas grosero conmigo, solo ... Solo me preocupo, eso es todo.
— ¿ Te preocupas porque anoche no llegué a coger contigo?
— ¡ Sesshomaru!
— Deja el drama Kagura — Sesshomaru se frota el puente de su nariz — estaré en mi consultorio. Dile a Bankotsu que llegue, y de inmediato.
<<Joder... ¿ Qué demonios pasa conmigo? ¿Porqué me preocupa tanto la situación de esa chica? Me hace perder los estribos>>
Al abrir la puerta de su consultorio, su mejor amigo y colega ya lo estaba esperando. El moreno esbozó una gran sonrisa y acomodó sus pies sobre el escritorio.
Sesshomaru fruncio el ceño y de una sola manotada le arrojó los pies hacia el suelo.
— Vaya, cada día tu humor es más insoportable — le dice en tono burlesco el moreno de ojos azules.
Sesshomaru se sienta y se masajea las sienes lentamente con ambas manos.
— Me estoy imaginando el cadáver de tu hermano flotando en el río — continúa hablando Bankotsu, sus ojos azules brillan tan solo con imaginar a Sesshomaru pateando a su hermano menor, el cual tampoco es de agrado suyo.
— No soy un asesino — recalca con su ceño fruncido.
— No, no lo eres, pero eres un hombre enamorado. En pocas palabras eres una jodida máquina letal — Sesshomaru roló los ojos.
— Tus comentarios estúpidos no me ayudan en nada.
— Quizá aunque recuerdo que en más de mil ocasiones te he dicho que le cortes las pelotas a Inuyasha y te cases con Kagome.
— Qué sencillo - ironizó Sesshomaru y Bankotsu sonrió.
— Claro que lo es. Yo te puedo ayudar.
Sesshomaru respira lentamente y se recuesta en el respaldado de su silla. Bankotsu Yoei, es un reconocido cardiólogo que siempre ha estado al tanto de los verdaderos sentimientos de Sesshomaru.
Ambos, con 30 años aún no deciden forjar un hogar, tener una familia , bueno, Sesshomaru se casará con Kagura en dos meses, algo que evidentemente molesta al moreno puesto que sabe que su amigo siempre ha estado enamorado de Kagome, la esposa de su medio hermano.
Y si él estuviera en su lugar ya habría lanzado todas sus cartas para lograr que Kagome se aleje de Inuyasha para siempre.
— Rin me llamó alterada. Inuyasha estaba discutiendo con Kagome.
— ¿¡ Aquí!? — Sesshomaru asiente — ¡Mierda! No puedo creer hasta donde puede llegar tu hermano.
— Si tan solo Kagome diera el primer paso, yo...
— ¿ Que dé el primer paso? ¡ Joder Sesshomaru! Ella no lo hará, no hasta que no haya algo de peso que la obligue y eso sólo puede ser...
— Ni se te ocurra, ya te dije que no actuaré de esa forma, no así.
— No te voy a negar que me caga tu actitud. Sabes perfectamente que Inuyasha no la ama, siempre ha sido un puto capricho.
— Posiblemente, pero si Kagome aún con todo el daño que le hace sigue a su lado, no veo el porqué yo tenga que meterme en esa relación.
— Todo esto es una puta mierda... Qué cojones logras al casarte con Kagura, no la quieres, nunca lo harás.
— Pueda que me olvide de ella.
— ¿ Ah, Si? — Bankotsu ríe y Sesshomaru lo fulmina con la mirada— actuas como un adolescente caprichoso. Si no lo haz hecho durante cinco años quién te asegura que en brazos de esa mujer lo harás.
— Lárgate, los pacientes me esperan.
El moreno negó con la cabeza pero no añadió nada más. Se levantó y salió de forma elegante de el consultorio mientras Sesshomaru quedó meditando en las palabras de su extrovertido amigo.
Quizá tenga razón, no, quizá no, sí la tiene, Sesshomaru nunca ha logrado desprenderse de ese sentimiento que lo aqueja.
Esa chiquilla penetró todos y cada uno de los muros que cubrían el corazón de el peliplata.
Si esa noche él no hubiera dudado tanto, Kagome sería su esposa e Inuyasha estaría en el lugar en que él se encuentra; siendo un simple espectador.
