"Mientras vivamos de poder, gloria, y sangre"
29.
Lux.
Lo haré otra vez.
Morderé otra vez, mataré otra vez, gruñiré otra vez, hasta que mi voz silenciosa, peligrosa haya quedado impregnada en tu mente, hasta que mi recuerdo, hasta que mis dientes se hayan encajado en tus memorias,
Los monstruos sólo le temen al olvido.
―Ahhgr ―gruño desde el fondo de mi garganta, donde la sangre caliente y espesa se mezcla con mi saliva, con mis ganas de llevar al mundo al desastre, ganas de tragármelo como hago con el vino nutritivo del cual están manchados mis labios.
Estoy metido en cosas malas, muy malas. Lo admitiré soy un poco tímido con las chicas, es por eso que prefiero tomarlas del cabello hasta ver las arrugas en las comisuras de sus ojos por el dolor que provoca que sus raíces templadas dependan de la fuerza en mis manos, porque eso las distrae, porque mientras se preocupan por llorar involuntariamente debido al ardor en su cuero cabelludo, yo puedo escuchar los densos latidos, puedo saber cuan profundo debo cavar para llegar al único alimento que considero exquisito.
Y patalea, las sandalias de tacón que adornaban los suaves pies de la mujer que consumo se han desencajado para tan solo permanecer colgados gracias a las correas con brillantina que alcanzo a observar simplemente por el destellante resplandor de la luz rojiza que baña el salón del terror.
―Ahh... basta... por favor ―su débil mano, delgada y pequeña, roza vagamente mi fuerte agarre. Me habla desde su inconsciencia, desde su muerte, desde el otro lado―. Tengo un pequeño de tres años... é-él me espera en casa...
Es lo último que alcanza a decir antes de desvanecerse, antes de que su corazón, o mejor dicho, la mitad que le queda, para de latir.
Frunzo el ceño, limpiando mi boca ensangrentada, mirando aun los ojos abiertos de aquella joven mujer, tal vez veinte años, no lo sé, tal vez su hijo disfrutará un instante las caricaturas antes de percatarse de lo tarde que es y de que su madre no ha llegado, ni llegará.
Nada cambiará mi amor por mis tristezas.
Porque cuando cae la noche, es lo mejor.
Ahora mi locura es el único amor que me permito aceptar. Pensarán que me estoy fundiendo el cerebro, yo les digo que lo único que vivo es el presente porque el futuro no existe para mí. Ser yo mismo es una dulce fantasía que fríe mi cerebro todo el día.
Como sea, tengo solo diecisiete años y amnesia, es lo que me define, aburrimiento, es lo que me reina, y muerte, es lo que grito cuando salgo de caza.
Tiro mi cabello hacia atrás, para luego poner mi peso en mis talones, buscando, entre los cadáveres, que adornan el suelo inundado en sangre, alguno que conserve su corazón aun tibio, estrujando sus mandíbulas desencajadas con mis dedos flacos, tirando los cuerpos que no sirven a un lado. Al parecer, hago lo mismo que los demás. Pierdo tiempo observando a los Alpha que deambulan a mí alrededor como zoombies, como animales hambrientos, como buitres metiendo sus narices en las sobras de los otros predadores. Esto es en lo que nos han convertido, en bestias llenas de hambre y coraje, en bestias enfermas.
Pongo mis pasos, mis zapatillas chapotean en la sangre por más que de pasos livianos y desinteresados. Voy con dirección a Neo, su cabello se mira rojizo por el color de las luces, por el sonido estresante de las alarmas, sin embargo, sobre un cubo de exhibición, su cuerpo delgado yace tal y como lo traje. Verifico lo que puedo, ni un rasguño. Me imagino que es el resultado de haber tenido en su vientre a una abominación como nosotros, o talvez porque su sangre ayudó a crearnos cuando la nuestra no era suficiente. Entonces la tomo entre mis brazos.
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LUX
Mystery / ThrillerAmnesia, es lo que me define, aburrimiento, es lo que me reina, y muerte, es lo que grito cuando salgo de caza.
