19.
Lux.
Para la mañana siguiente, la policía ya había entrevistado a todo el vecindario sobre la muerte de Valerie. Mirian y su padre estuvieron aquí anoche. Al parecer, Mirian omitió decirle a su padre que aquella noche de la fiesta, en la que Boomer casi nos deja al descubierto, regresó a su casa sola, así que su padre insistió en poner a su hija en mis manos. Al parecer, confía en mí para que la proteja del supuesto asesino que ronda la ciudad.
Jax me saca de mis pensamientos al humedecer mi mano con su lengua mientras la chica en la veterinaria toma sus signos vitales.
Acaricio la cabeza de mi perro haciéndole saber que todo está bien y él mueve su cola.
―Buenas, buenas ―el veterinario que atiende a Jax desde que lo hallé, entra en escena, colocándose sus guantes de látex―. Lux, como estás ―saluda, estrechando mi mano―. Y bien ¿Qué nos toca ésta vez? ―acaricia a Jax.
La chica busca entre los expedientes el de mi cachorro.
―Rabia, doctor ―informa.
―Bien... ¿Listo? ―suspira el doctor, y yo asiento, dejando a un lado mi mochila, posicionándome a un lado de Jax, quien intuye lo que va a pasar así que trata de bajarse de la mesa de diagnóstico―. No, no, no Jax, quieto.
Le ofrezco a Jax una pequeña golosina pero la ignora, volviéndose a mí hasta ocultarse bajo mi brazo.
No es un secreto que Jax odie las vacunas.
El doctor alista la dosis en su jeringa al mismo tiempo que yo trato de calmar al perro más nervioso del mundo. Trato de sostener su cabeza para que no vea la aguja, pero es inútil, ya que la observa, y esto basta para que se ponga a lloriquear y a arañar mi chaqueta.
La chica corre hasta nosotros para intentar sostener a Jax, pero no es suficiente, ya que él patalea con tal de bajarse de la mesa.
Sus lloriqueos alteran a los otros pacientes, por ende, todos empiezan a ladrar sin más.
―¡No puedo ponérsela! ¡Lux sostenlo fuerte! ―me pide el doctor.
La cola nerviosa de Jax, se mueve de un lado a otro complicándole al pobre hombre el hecho de inyectarlo.
―No quiero ni imaginar cómo va a ser cuando debamos tomar una muestra de sangre ―bromea la chica junto a mí y suspiro pesado de solo pensarlo. Antes era mucho más sencillo traerlo e inyectarlo, ya que era pequeño y yo podía manipularlo fácilmente, pero ahora, es el doble de grande desde la última vez que vinimos aquí, y no quiero imaginar cómo va a doblar su tamaño actual la próxima vez que vengamos.
Ya lo visualizo destruyendo todo el consultorio.
En un movimiento rápido, logro presionar la cola de Jax contra la mesa, es cuando el doctor aprovecha para ponerle la vacuna en un casi abrir y cerrar de ojos. Mi perro lloriquea cómo un cachorro recién nacido al sentir la aguja salir de su cuerpo y de inmediato deja ver sus colmillos con intenciones de atacar a la ayudante, pero tomo su correa y una mirada mía basta para que se le bajen los humos.
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LUX
Mystery / ThrillerAmnesia, es lo que me define, aburrimiento, es lo que me reina, y muerte, es lo que grito cuando salgo de caza.
