13.

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Al despertar noté que estaba acostada en mi cama y Thomas estaba durmiendo a mi lado. Al ver que él no tenía una camiseta puesta me sobresalté y levanté las sábanas para cerciorarme de que ambos estábamos vestidos, y, evidentemente, sí lo estábamos. Suspiré aliviada y volví a bajar las sábanas.

Moví a Thomas para intentar que él despertara, pero no lo hizo.

-Thomas.- Susurré.

Él seguía durmiendo plácidamente. Se veía como un jodido ángel.

-Despierta.- Le dije un poco más alto, pero él no se movió.

Suspiré frustrada y le di un almohadonazo. Thomas fue despertando de a poco y al verme me mostró el dedo de en medio con su cara adormilada.

-Tenías que despertar.- Le dije.

-Pero hay maneras, Cassandra, hay maneras de despertar a una persona.

-Y esa fue la mía, Thomas, y esa fue la mía.- Le dije sonriendo.

-Idiota.- Murmuró y se volvió a dormir.

(...)

Ambos nos encontrábamos desayunando. Debido a que Thomas se había quedado a dormir en mi penthouse, sin previo aviso, se tuvo que volver a poner el mismo atuendo que tenía ayer.

-Mi camiseta huele a cebolla podrida.- Dijo con cara de frustración.

-Eso no es cierto.- Le dije y me acerqué a olerlo -Huele a perfume masculino y eso es atractivo.

-Sí, pero huele al mismo perfume que tenía puesto ayer.- Me dijo molesto.

-¿Y eso qué tiene que ver?- Pregunté riendo.

-Yo no uso el mismo perfume todos los días, Cassandra, deberías saberlo. Me gusta ir variando.

Yo comencé a negar con mi cabeza mientras sonreía. Me asombraba lo perfeccionista que podía llegar a ser Thomas, creo que ese es otro de sus defectos... Igual, casi ni tiene. Es perfecto (aunque a veces no lo admita) y eso es frustrante.

(...)

Ambos estábamos entrando al auto de Thomas ya que él quería ir a cambiarse y bañarse en su casa.

En el auto no hablábamos mucho, como hacíamos siempre, pero Thomas soltó una pregunta en el medio del camino:

-¿Qué te parece la idea de que volvamos a tener una cita?

Yo no respondí. No sabía si quería ya que si salgo con él, en una cita, me sentiría rara, y, además, somos amigos, y los amigos no es que tienen citas... creo.

-Bueno, gracias por responder.- Me dijo sarcásticamente.

-Estoy pensando.

-Un '' o un 'no' te llevan una milésima de segundo. No perderás mucho tiempo de tu vida.

Thomas no lucía molesto respecto a que yo no contestara, sino que parecía preocupado o nervioso, y eso se me hizo lindo.

-Solía ir a ver musicales con mi madre.- Dije.

-Y...

-Y... Que aceptaré salir en una cita contigo sólo si me llevas a ver un musical. Escuché que hoy presentarán uno muy bueno en Broadway.
Thomas hizo una pausa pensativo. De verdad quería ir a ver un musical, hace tiempo que no iba. A mi madre le encantaban y es por eso que también me encantan a mí.

-Iremos si eso te hace feliz.- Me dijo sonriendo manteniendo su vista en el camino.

(...)

I'm With You. [Thomas Sangster]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora