Narrador
— ¿Entonces? — la voz de aquel Rengoku era tan exacta al del presi que confundía a la chica — ¿Nos conocemos? Llevas unos minutos callada, ¿te sientes bien?.
Mio pensaba rapidamente en alguna excusa, cómo podría decir que fue un error sí hasta lo llamó por su nombre.
— Esto...yo... — dudaba la chica en qué inventar para que sonara creíble — Tú no me conoces, pero yo si.
— ¿Conocerme? — Rengoku abrió sus ojos de sorpresa al instante en que él se señalaba con su dedo índice — ¿Cómo fue que ya sabías mi nombre?.
— Es que yo... — «Maldición, tenía que dejarme llevar por la emoción», pensó Mio, pero tomó un poco de aire logrando calmarse — Soy tu admiradora.
Un silencio pesado e incómodo llenó el cuarto después de lo dicho por la joven. Mio había escondido su mirada, pues lo suyo no era realmente la mentira, mientras que sentía la constante mirada del muchacho sobre ella.
— Tú — Rengoku hizo una breve pausa — , ¿Lo dices en serio? — su voz parecía estar nerviosa y algo más tímida de lo que se encontraba unos minutos atrás.
— ¿No lo crees? — Mio trató de actuar como sí se encontrara muy dolida por las palabras del rubio — Nunca creí que nuestro encuentro sería de esta forma.
La chica apoyó ambas manos en su rostro simulando tratar de ocultarse ante los ojos del pilar que la miraba con suma atención.
— No, no es eso. — habló rápido queriendo alejar esos malos pensamientos de la chica — Estoy sorprendido, no sabía que tenía admiradoras.
— Oh, si las tienes. — respondió la chica con entusiasmo — Ni siquiera te imaginas la cantidad de mujeres que se mueren por ti.
El pilar estaba completamente sorprendido por lo que Mio había dicho. Desde que comenzó su camino de cazador, nunca pensó en posibles relaciones amorosas, pues primero se encargaría de terminar con Muzan con sus propias manos.
— ¿Cómo sabías que iría por ti? — el rubio seguía sin comprender del todo lo sucedido, pero de alguna forma comenzaba a creerlo más.
— Digamos que fue por instinto — respondió la chica sin una gota de duda en sus palabras —, llegaste en el momento preciso. Gracias por salvarme.
Las últimas palabras de Mio fueron sinceras, la chica estaba segura que sí él hubiese llegado tan solo un minuto tarde ella no estaría viva.
— No debes agradecerlo — respondió acompañado de una sonrisa —, lo haría todas las veces que fuesen necesarias.
Ante las palabras del muchacho el rostro de Mio tomó su suave color rojo, por su reacción y tras analizar lo que había dicho, Rengoku también se sintió algo avergonzado.
— Ahora dime, ¿qué hacías en ese lugar? — preguntó más tranquilo queriendo cambiar de tema.
El pilar sabía que esos demonios estaban cercanos a la montaña en dónde se realizaba la prueba de selección final.
— Me presenté para dar la prueba que me permitiría ser cazadora, pero ellos llegaron y — hizo una pequeña pausa —, me iban a llevar con otro hombre. No lo nombraban, lo único que logré escuchar es que ellos querían ser "lunas superiores".
— Muzan — la respuesta de Rengoku fue tan rápida como precisa —, ¿por qué querrían llevarte con él?
— Estoy tan confundida como tú — la voz de Mio estaba más apagada, no sabía quién era Muzan, y tampoco le interesaba saberlo ahora, pues comenzaba a angustiarse por el hecho de no dar aviso de cómo se encontraba — ¿Podrías decirme dónde estamos? Yo estaba en la prueba de selección final cuando esos demonios me secuestraron, y se supone que ya debería de haber vuelto a casa.
Mio jugaba con sus dedos nerviosa bajo la siempre latente mirada de Rengoku. El chico de cabello rubio suspiró y se puso de pie rápidamente.
— Entonces, ¿qué estamos esperando? — la chica se alertó ante la posible propuesta del muchacho — me encargaré de llevarte con ellos sana y salva.
La joven sonrió nerviosa y llevó una mano a su nuca al no saber realmente qué decir, pero decidió seguirle la corriente.
Creyó que en el camino ocurriría algo que podría salvarla, además ni siquiera pudo dar la prueba de selección final, por lo que no contaba con nada que pudiese resguardarla en caso de peligro.
— Está bien, muchas gracias — respondió para comenzar a prepararse antes de partir.
«Presi por lo que más quieras, no salgas de casa», pensaba la muchacha al instante en que ambos abandonaban la hostal tomando rumbo a la cabaña de Urokodaki.
Mientras tanto, no muy lejos de allí.
Aquel Rengoku proveniente del otro mundo, buscaba sin descanso alguna pista de la muchacha, pero no lograba dar con nada que le diera algún indicio de en dónde podría estar la chica.
— Debemos descansar — ordenó el mayor acercandose al chico que se encontraba con una rodilla en la tierra para revisar con mayor detalle — quizás ella ya se encuentre camino a la cabaña.
El chico observó incredulo al mayor por sus palabras, «¿Cómo podía estar tan tranquilo en una situación así?» pensaba Rengoku sin quitarle la vista de encima al mayor.
— No estoy seguro de eso, creo que debería seguir buscando — habló el muchacho para luego darle la espalda nuevamente y seguir revisando el suelo.
— ¿Crees que encontrarás algo de esta manera? — el mayor dobló sus rodillas para quedar a la misma altura del chico — Ni siquiera yo que tengo buen olfato puedo encontrar su aroma.
El muchacho seguía buscando ignorando por completo las palabras de Urokodaki, el rubio comenzaba a desesperarse por el fracaso de su búsqueda.
Enterraba sus uñas en la tierra y tiraba de ella una y otra vez, había caído finalmente en la frustración.
Urokodaki agarró una muñeca del muchacho para detener su actuar, se había percatado que el chico estaba actuando siendo dominado por sus emociones.
— Esto no es sano para ti, tampoco para Mio. Ella está viva de eso estoy seguro — la voz del mayor ahora parecía ser un susurro, lo que acabó sorprendiendo al chico.
Rengoku iba a protestar pretendiendo preguntar cómo estaba tan seguro de eso, pero el mayor hizo un gesto de silencio con su dedo índice y con su cabeza señaló al chico para que dirigiera su mirada a unos cuantos metros más allá de dónde se encontraban.
El chico abrió sus grandes ojos ante la particular pareja que caminaba mientras compartían alguna que otra sonrisa y palabras.
Suspiró aliviado y sonrió al ver que Mio se encontraba en perfecto estado, pero sus ojos se detuvieron con mayor atención sobre el muchacho que la acompañaba.
— Él es Rengoku Kyoujurou, el pilar de la flama — aunque parecía ser innecesario decirlo, Urokodaki susurró aquellas palabras al muchacho logrando que éste se sobresaltara — deben ir camino a la cabaña. Vamos, debemos seguirlos con cuidado.
El presi escuchó con atención aquellas palabras, pero no le dirigió la mirada al mayor.
Estaba hipnotizado por la tan exacta similitud entre él y aquel Rengoku que caminaba junto a Mio.
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He vuelto♡
Perdón por la tardanza jsajsha nunca me aburrire de perdis disculpas y.y
Espero les haya gustado el capi♡ me tardé más porque estoy mejorando mis narraciones.
O al menos lo intento jajasjjs.
Gracias por todo el apoyo♡
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Jugar con Fuego / RengokuxTu*Finalizada*
FanfictionMio es una estudiante con excelentes notas, a pesar de ser una chica muy bella tiene grandes problemas para hacer amistades. Kyoujurou Rengoku es el presidente de la clase, un chico que además de tener buenos promedios, es amigable y muy considerado...
