Leire Campos Yuste es la hermana pequeña de Bta, un freestyler malagueño al cual está muy unida, tanto a ella como a su hermano siempre les ha gustado el mundo del free, por eso desde pequeños bajan cada viernes por la tarde al parque que da a la es...
Era el segundo día de las vacaciones, en total estaríamos una semana, la cosa es que era sábado y nos apetecía hacer algo por la noche que no fuese quedarnos en las cabañas viendo películas como la noche de antes, así que a eso de las siete de la tarde quedamos para ir a la ciudad, dar un paseo por el centro comercial, después cenar algo y terminar la noche en algún garito, así que después de estar un rato tirándonos con los trineos por la montaña fuimos a prepararnos, me puse un pichi negro (si no sabéis lo que es en la imagen lo veis es que no se como se dice en otros lugares) con un jersey de lana con el cuello alto de color blanco y unas medias con pequeños topos de terciopelo y unos botines con un poco de tacón, el pelo me lo recogí en una cola alta.
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Bajé a la planta donde estaba el salón y estaba Ginés allí, al oírme llegar dejó su móvil en la mesa y se giró para verme dejando ver una sonrisa súper tierna, que a mi parecer era preciosa, que provocó otra en mi.
Ginés: estas muy guapa Leire- sonrió. Leire: gracias- me sonrojé un poco- tú también-el sonrió. Ginés: gracias- habría parado el tiempo en ese momento, ahí los dos a solas, diciéndonos lo guapos que estábamos, mirándonos a los ojos, sintiendo una conexión mágica, si alguno de los dos hubiera sabido entonces todo lo que esa noche pasó, creo que ninguno habría salido de la casa, aquella noche, un suceso marcaría un antes y un después en la vida de ambos y no fue culpa de ninguno.
A las siete ya estábamos todos juntos en un coche que alquilamos en el edificio principal donde estaba la recepción del hotel, más que un coche era una furgoneta para que cogiésemos los diez, como no sabíamos la dirección y la tarifa de datos allí no llegaba muy bien tardamos más de lo que pensábamos, al final tuvimos que bajar a comprar un mapa en papel, a la vieja usanza, e intentar llegar sin perdernos más de lo que lo habíamos hecho hasta el momento, finalmente llegamos al centro comercial a las ocho, cenamos a las diez cuando cerraron las tiendas y a hasta las doce no terminamos, como habíamos planeado fuimos a un garito que había cerca, según el mapa.
En el garito había una barra, varias mesas, una pista pequeña de baile y a su lado un escenario en el que tocaba un grupo de versiones de canciones rock, no tenía ganas de beber nada de alcohol en aquel momento, así que me pedí una Fanta de naranja, el grupo empezó a I Want to Be Free, y como a todos le gustaba a todos, se levantaron para ir a bailar, pero en ese momento yo tenía cosas más importantes que hacer, como ir al baño, dejé mi vaso con el refresco en la mesa y fui corriendo, al terminar fui otra vez a coger mi bebida, tomé un poco, sabía raro, aunque seguro que era cosa mía, media hora después empecé a notarme extraña, tenía calor en mi zona, estaba cachonda y no se ni porque, todo se empezó a nublar hasta que no veía nada, de lo que pasó después no recuerdo nada.
G I N E S.
Leire vino del baño, dio un sorbo a su bebida y empezó a bailar con nosotros, la noté extraña, pero no quise alarmarme, y me fui a bailar con mis colegas y con ella también, no podía dejar de mirarla, era guapísima y bailaba genial, después de estar bailando más de treinta minutos noté como se tambaleaba de un lado a otro fui a ayudarla pero se interpusieron en mi camino, una chica que no conocíamos de nada con acento andorrano la ayudó e insistió en que no nos preocupásemos que ella la conocía porque habían estado hablando un rato antes, tampoco sabíamos si era verdad o no porque no nos dimos cuenta si ella habló con alguien más, además pudieron hablar en el baño o vete tú a saber, y además por lo visto sabía lo que le pasaba y sabía cómo hacer que estuviese mejor, no nos quedó más remedio que creerla, se alejó con mi amiga de la mano hasta que no pudimos verla, por alguna razón aquello no me gustaba, y prefería no pensar en eso demasiado, estaba bebiendo y el alcohol provocaba un estado en mi que me hacia ser antipático con los demás, me encendí un cigarro, desde que Irene me dejó lo único que me quitaba la ansiedad de sus besos era el tabaco, sabía que no estaba bien, pero al menos me quitaba la necesidad de algo que sabía que me hacía daño, le di una calada fuerte y me lo fumé de una, luego otro y después vino el tercero, la nicotina subió a mi cabeza y el alcohol recorrió mis venas, iba borracho y colocado (chacho xd), pero ni todo el alcohol del mundo y diez porros de la mejor droga del mundo podrían haber aislado el dolor que en ese momento sentí, miré a mi derecha y vi a mi amiga comiéndose la boca con la chica aquella que la iba a ayudar, si, la chica que tanto me gustaba y que tan loco me tenía porque no me la podía sacar de la cabeza y con la que casi me beso el día anterior estaba besándose con una chica, sabía que no sentía nada por mi, y aquello me lo terminó de demostrar, nunca pensé que sería tan doloroso, sentía como si me hubiesen mutilado el corazón en un campo de concentración nazi, aunque en aquel momento sinceramente habría preferido eso, noté una mano sobre mi hombro, Manel mi mejor amigo desde que le conocí en aquella competición nos lo habíamos contado todo, y obviamente sabía lo de Leire, me miró comprensivo y apenado, empecé a llorar como un crio.